‘Plan 75’ es una devastadora distopía que se siente demasiado real [TIFF 2022]

Cobertura del Festival de Cine de Toronto 2022.

En un futuro Japón que luce muy similar al presente, el gobierno ha presentado una controversial propuesta para solucionar la crisis demográfica de la nación: el Plan 75, en el que se alienta gentilmente a las personas mayores a inscribirse en un programa de eutanasia voluntaria, durante el cual son guiados por amables representantes de venta, apoyados por una línea de asistencia, e incluso reciben 800 dólares para disfrutar sus últimos días de vida.  

La directora Chie Hayakawa les da un giro devastador a las distopías para entregarnos una inquietante mirada hacia una futura sociedad insensible, en donde las personas mayores son desechables y víctimas de crímenes de odio, en un lugar que cree no tener espacio ni uso para ellos.

Michi (Chieko Baisho), una mujer septuagenaria sin familia, intenta sobrevivir con su independencia trabajando como mucama en un hotel pese a estar en edad de retirarse. Eso, hasta que sus empleadores encuentran una sutil excusa para despedir a su personal mayor. Estas injusticias, siempre adornadas de amabilidad, suceden a lo largo del filme a medida que Michi se ve empujada hacia el Plan 75, ya que descubrimos que en esa sociedad la eutanasia es un plan más conveniente y menos burocrático que recibir ayuda del gobierno.

En historias paralelas, un joven vendedor del Plan 75 llamado Harumi (Hayato Isomura) se encuentra en una dificultad moral cuando su propio tío – un hombre que ha perdido todo deseo de vivir – se inscribe en el programa, mientras que una inmigrante filipina (Stefanie Arianne) intenta juntar dinero para la operación de su hija, trabajando en los crematorios del Plan 75.

Uno puede argumentar que el discurso de la película se inclina a despreciar la eutanasia, que en muchos lugares del mundo sigue siendo un tema divisivo, pero Hayakawa no intenta convencernos de ello, sino que pone bajo el reflector a una sociedad, que podría ser cualquiera, que no sabe qué hacer con los adultos mayores. Las llamadas telefónicas de Michi con su empática operadora de call center (Yumi Kawai) nos hacen ver que la anciana mujer – con una maravillosa interpretación de Baisho – todavía tiene ganas de vivir e historias que contar, pero siente que la sociedad en la que vive no tiene un lugar para ella.

Sin importar la opinión de cada espectador sobre la temática del filme, es innegable que Plan 75 hará reflexionar a cada persona acerca de la presencia de los adultos mayores en sus vidas, y quizás apreciarla más. La historia tal vez sea demasiado directa en algunos segmentos, pero en el final alcanza una epifanía visual y narrativa que vale la pena cada fotograma que vemos en la pantalla.

Acerca de Maximiliano Sanguina 203 Articles
Cineasta y crítico de cine. Me gusta el cine alternativo.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D