Las 12 mejores películas del 2020, de Emmanuel Báez

En el año más extraño de mi existencia, el cine mantiene su fuerza, tanto como sanación y escapismo. Si bien el cierre de los cines a nivel global obligó a la suspensión de los estrenos comerciales más esperados, igualmente hubo títulos interesantes a nivel taquillero, aunque no se puede negar que lo mejor del 2020 definitivamente fue a parar al espectro más indie del mundo cinematográfico. Esta es mi lista personal de las mejores películas del 2020, sin ningún orden en particular.

Les invito a leer también la lista de Maximiliano Núñez.

Wolfwalkers, de Tomm Moore y Ross Stewart

Intensamente emotiva e inmensamente preciosa, la obra maestra animada irlandesa mezcla folklore local y un poco de mitología celta para contar una historia sobre dos niñas que forman una amistad más allá del prejuicio y la ignorancia. La animación enamora con sus trazos y la historia conmueve mediante su crítica religiosa y su mensaje sobre la destrucción de la naturaleza por parte del hombre, sin dejar de lado un sencillo, divertido, y adorable relato de dos niñas que se transforman en lobos y cambian sus mundos para siempre.

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Never Rarely Sometimes Always, de Eliza Hittman

Un relato íntimo y gentil sobre dos amigas adolescentes que viajan desde un estado anti-derechos a la ciudad de New York, donde una de ellas puede acceder libremente a un aborto debidamente atendido. La interpretación de la joven Sidney Flanigan brilla sin caer jamás en el melodrama, y el espíritu indie de la obra le permite evitar los artilugios del género en su modo comercial, acompañando un relato respetuoso que emociona con sutilezas a través de una mirada sumamente humana.

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Sylvie’s Love, de Eugene Ashe

Algunas veces nos referimos a ciertas películas como que «ya no se suelen hacer así», pero en el caso de este drama romántico elegante y encantador, se aplica totalmente. Tessa Thompson y Nnamdi Asomugha protagonizan una historia de amor que empieza en los años sesenta, y cuenta con un tinte sociopolítica muy relevante, aunque se enfoca mayormente en la conexión y el desamor entre ambos a lo largo de los años. Thompson está excepcional y el guion balancea perfectamente los conflictos emocionales y sociales que se presentan a la relación.

Borat Subsequent Moviefilm, de Jason Woliner

Sorprendentemente, una de las películas más feministas del año, acompañando al personaje de Borat, inventado por Sacha Baron Cohen, en una nueva aventura desde su natal Kazajistán de vuelta a EE.UU. durante la pandemia del COVID-19. Sin duda alguna, la estrella del show es la actriz búlgara Maria Bakalova, que resalta en una película que ataca de nuevo la hipocresía sociopolítica del país, con una mirada satírica que sobrevive al caos real en el que se convirtió el mundo entero después de su primera aparición.

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Palm Springs, de Max Barbakow

La mejor versión del gastado recurso del «loop infinito» desde Groundhog Day, en el que un despreocupado joven arrastra sin querer a una mujer a repetir el mismo día una y otra vez, hasta que se enamora de ella. Un estupendo choque entre una vida nihilista y otra decidida a creer… en algo, envuelto en una comedia ejemplar que no se repite, es fresca, y aprovecha al máximo una de las parejas más compatibles y fáciles de querer del cine en mucho tiempo. Es esencial que Andy Samberg y Cristin Milioti vuelvan a encontrarse en la pantalla después de esto.

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5 Sangres, de Spike Lee

La obra maestra de Spike Lee que despotrica contra la guerra y el racismo con una contundente narración dividida en dos tiempos y varias formas cinematográficas. Como trasfondo, la Guerra de Vietnam; como crítica, la vida negra, abusada y ninguneada en igual medida, con una poderosa y antológica interpretación por parte de Delroy Lindo, y una visión clara e irrefutable de cómo el horror de la guerra permanece con fuerza a través de las generaciones. Genial caracterización también de Chadwick Boseman, en su penúltimo trabajo.

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Wonder Woman 1984, de Patty Jenkins

Varias décadas después de los eventos de la primera película, Diana Prince vive en Washington honrando sus habilidades mediante la protección del ciudadano común, en una secuela que apela a un idealismo fantástico, pero conmovedor, y -lo que no es menor en este año- sumamente necesario. Aunque no se escapa de los clichés del género y el cine comercial, es una película de superhéroes muy diferente a casi todo lo que vio de ese espectro en la última década, volviendo al optimismo y la jovialidad de Richard Donner, con una Gal Gadot impresionante que reafirma su posición como una superheroína de verdad.

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Cola de Tigre, de Alan Yang

Un drama íntimo acerca de un inmigrante oriental y las relaciones fallidas de su vida a causa de su incapacidad de lidiar con sus propias emociones y sentimientos. Tzi Ma entrega una interpretación encomiable, convenciendo de su bloqueo tanto en un primer plano como en un plano general, pero dejando un resquicio para el evidente dolor suprimido que viene doblegando su existir. Aparte de eso, un relato de padre e hija de choque cultural y generacional que se mantiene relevante.

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Cuties, de Maïmouna Doucouré

La película más polémica del año, acerca de una niña de 11 años que busca escapar de su opresiva realidad, y se hace amiga de un grupo de niñas que desean fervientemente formar un grupo de baile. Es inequívocamente acerca de las redes sociales y la influencia de este medio -y de cualquier otro medio, realmente- en las mentes sensibles de preadolescentes, especialmente niñas que vienen de entornos delicados y complejos, como es el caso de Amy, que proviene de una familia senegalesa islámica. Un film transgresor -si bien no es para nada perfecto en su acercamiento al tema-, que obliga a una debate posterior como muy pocos títulos lo consiguen.

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Pienso en el Final, de Charlie Kauffman

La tercera película de Charlie Kaufman como director es otro desafío cerebral que se presta a múltiples interpretaciones y requiere de varios visionados para ir más allá de la superficie. No es acerca de lo que es, y al mismo tiempo, sí lo es. Es tan sutil como es obvio, y se defiende a sí misma con muy buenos argumentos. Con un humor sardónico y una dirección ingeniosa, el relato conquista con sus misterios y lo que tiene que decir acerca del tiempo y la identidad de forma abstracta y poco dócil.

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Matar a un Muerto, de Hugo Giménez

Las atrocidades cometidas durante la dictadura de Stroessner a través del cuento de tres hombres que se ven obligados a enfrentarse a ellos mismos y sus decisiones bajo la influencia del poder más corrupto. La película paraguaya ofrece la mirada más adulta y comprometida con los eventos de ese nefasto período de la historia nacional, con actuaciones sólidas por parte de Ever Enciso y Aníbal Ortiz.

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Ema, de Pablo Larraín

Una chica debe enfrentar las consecuencias de una adopción que casi termina en tragedia y un matrimonio disfuncional que no hace más que frenar la búsqueda personal que está emprendiendo. La magnética actuación de Mariana Di Girolamo lleva adelante una historia de varias capas grises sobre el autodescubrimiento y la libertad en el que la música juega un rol esencial como fuente de energía en esa odisea de encontrarse a sí misma en medio del caos. La contrapartida de Gael García Bernal eleva el material, pero el desarrollo de una trama con tintes de misterio es lo que termina seduciendo.

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Acerca de Emmanuel Báez 2789 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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