‘Un Lugar en Silencio: Parte 2’ pierde la novedad pero sigue siendo un viaje de tensión excepcional

Una de las decisiones más interesantes que toma John Krasinski con la continuación de Un Lugar en Silencio es seguir la historia desde donde terminó la primera película, transmitiendo una sensación de progresión natural que pone rápidamente al espectador en el estado mental de los sobrevivientes luego del enfrentamiento. Sin la idea de un tiempo de descanso entre esta y la antecesora, se eleva orgánicamente la tensión constante con la que viven los personajes en este fin del mundo.

Con la ausencia de una elipsis entre películas, lo que Krasinski hace es empezar la secuela con un flashback del día en que ocurrió la invasión extraterrestre y la humanidad se sumió en el silencio para poder sobrevivir. Aprovecha el acto para introducir un personaje nuevo que intervendrá en el destino de la familia, además de mostrar cómo los monstruos causaron estragos cuando todavía nadie sabía que perciben el movimiento a través del sonido. El prólogo dura unos diez minutos pero funciona para reforzar en el sentimiento de pérdida y desesperanza con la cual termina la primera película, y con la cual continúa esta.

Tras descubrir que los extraterrestres se lastiman con el ruido emitido por el dispositivo de audición de Regan (Millicent Simmonds), toda la familia restante junta sus cosas y buscan un nuevo lugar para vivir. Evelyn (Emily Blunt) carga con el bebé recién nacido, y su otro hijo, Marcus (Noah Jupe), lleva junto con Regan todo lo que pueden para sobrevivir. En una fábrica más hacia arriba del valle donde residían encuentran a Emmet (Cillian Murphy), un viejo amigo de la familia que apenas se encuentra mentalmente estable tras haber perdido a su esposa e hijo.

Al igual que la primera película, este es un film pequeño y bien contenido, sin ínfulas de enormidad típica de las secuelas. Krasinski acierta al no expandir la mitología de los monstruos, sino que se sigue enfocando enteramente en la dinámica familiar, enfatizando en los horrores vividos y las posibilidades de muerte que los mantiene con ojeras. La desventaja de este acercamiento es que, innegablemente, la película se siente inferior a la anterior, y con el factor novedad ya perdido, la fuerza de la trama se desinfla un poco.

Sin embargo, Krasinski mantiene el punto en los sobrevivientes y desarrolla una sensibilidad clásica con respecto al manejo de personajes en el terror. Evita por completo los jumpscares fáciles y busca un impacto psicológico a través del deterioro emocional de la familia, enfrentándolos a nuevos retos que podrían ser mortales. El uso del silencio sigue siendo ingenioso para meter al espectador de lleno en el estado de Regan, aunque la estructura del montaje y las situaciones que atraviesan los personajes hace que esta secuela tenga un trabajo sonoro más evidente y tradicional. La banda sonora de Marco Beltrami acompaña la odisea de los Abbot, sin ser jamás intrusiva ni estruendosa, aunque el efecto contrario es que no es tan memorable.

Toda la película se construye en base a un crescendo protagonizado por Regan y Marcus, quienes van asumiendo un rol más maduro dentro del grupo familiar, aunque es claro que Regan tiene la avanzada, con una madurez emocional que se traduce en valentía y determinación. Simmonds prueba que su discapacidad no es impedimento y convence con una actitud enérgica, y tanto Blunt, como Jupe, y hasta el experimentado Murphy, giran alrededor del talento de la joven actriz.

Un Lugar en Silencio Parte 2 no es tanto una película de terror como un drama de supervivencia disfrazado de cine de monstruos. Estas bestias reciben más tiempo en pantalla, y los detalles de su diseño son geniales, pero el verdadero horror pasa más por el desgaste emocional que atraviesan los sobrevivientes y cómo las situaciones con las que tienen que lidiar los dejan al borde del colapso. Krasinski sigue evolucionando como director y su trabajo en el guion es igualmente loable porque entiende que la mejor forma de impactar es alejándose del camino fácil, de los trucos superficiales, y los clichés más gastados del género.

Acerca de Emmanuel Báez 2783 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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