‘Them’ es ‘The Haunting of Hill House’ pero con el horror real del racismo

La forma más fácil de vender la idea de Them es como una versión afroamericana de The Haunting Of Hill House, pero los agregados hacen que sea una serie mucho más perturbadora y fascinante. La serie antológica sigue a la familia Emory, que se muda a un suburbio completamente blanco de Los Angeles durante la década de los 50 en un período conocido como La Gran Migración. En dicho eón, aproximadamente seis millones de afroamericanos se alejaron del sur y migraron hacia distintas zonas de EE.UU. con la promesa de un futuro mejor, aunque el éxodo solo hizo que se enfrentarán a toda clase de obstáculos raciales viejos y nuevos que los blancos tenían para ellos.

La serie está creada por Little Marvin y cuenta con un elenco excepcional. Ashley Thomas es Henry Emory, un ingeniero que consiguió un trabajo en una importante empresa y tiene la doble misión de desempeñarse bien porque es el primer afroamericano en dicho puesto. Su esposa es Lucky Emory, interpretada por Deborah Ayorinde, una típica ama de casa de los cincuenta, pero que trae consigo en el enorme peso de un suceso trágico del cual están escapando. Sus hijas, Ruby y Gracie son interpretadas por Shahadi Wright Joseph y Melody Hurd, respectivamente, y ambas son un genial descubrimiento.

Todo apunta a que son una familia en busca en un porvenir más esperanzador, pero su llegada a East Compton desata la furia de sus vecinos blancos. Los miembros del barrio no dudan en darles una bienvenida inquietante, y Betty Wendell es la líder del grupo de ama de casas que no tienen intenciones de esperar a que el valor de los terrenos baje por culpa de sus nuevos vecinos. Alison Pill entrega una interpretación compleja e intimidante, y es hasta el último minuto una figura antagónica memorable que no esconde la rabia y el odio que le impiden ver la realidad. El enfrentamiento psicológico que se lleva a cabo entre la familia Emory y los vecinos es agotador, especialmente para Lucky, que debe permanecer más tiempo en la casa lidiando con las miradas que siente en la nuca más allá de las cortinas cerradas.

Sin embargo, los vecinos no suponen el único problema, ya que la misma casa empieza a ponerse en contra de ellos con la aparición de algunas figuras extrañas que empiezan a jugar con la mente de la familia, y como todos traen consigo un sufrimiento enterrado en el pasado reciente, todos son vulnerables al ataque sobrenatural que empiezan a padecer. Henry, en su nuevo trabajo, ve cómo su desempeño no asciende a pesar de las expectativas. En la escuela, tanto Gracie como Ruby deben soportar, no solamente la violencia racista de sus compañeros, sino también de las figuras que las acompañan desde casa. Ruby, especialmente, se deja llevar por la fantasía de tener una amiga blanca y eso rápidamente la aleja de la realidad.

El acercamiento al terror sobrenatural, mezclado con el horror del racismo, hace de Them una serie brutal y visceral. No hay sutilezas en cómo encaran los padecimientos psicológicos y físicos pero nada se siente forzado. La rápida contextualización justifica plenamente algunas de las escenas de violencia racista más perturbadoras que vi en la ficción, y la exploración social de estos eventos le dan suficiente peso a la historia como para que calen profundo. Dichos sucesos están inspirados en casos reales, ya que la ciudad de Compton -a donde se mudan los Emory- era considerada una de las más racistas de la época, aunque no hace falta indagar en la historia para conocer el horrible racismo que se sigue perpetrando en EE.UU.

La serie no se conforma con criticar el racismo en EE.UU., sino que también se toma el tiempo en relacionarlo con otros males sociales como la toxicidad masculina (Betty es acosada por un conocido y la relación que tienen alcanza niveles muy peligrosos), y la ignorancia religiosa que ocupa todo un episodio para establecer mayor contexto a la fuerza sobrenatural que acosa a los Emory. Ninguna de estas problemáticas es independiente, y es fácil unir los puntos para darle más fuerza al terror de la serie en todos sus aspectos.

La potencia actoral de Deborah Ayorinde y Ashley Thomas es digna de alabanzas. La complejidad de su historia juntos es explorada en profundidad y ambos actores llevan adelante una trama delicada que requiere de los dos mucha energía. Algunas de las escenas que tienen son sumamente abrumadoras, e imagino que nada fáciles de realizar, y con la encomiable actuación que entregan, es fácil sentir la angustia y la desesperación que les carcome a medida que pasan los días en su nueva casa.

Técnicamente, la serie es igualmente impecable. La fotografía eleva los aspectos del terror sobrenatural con una paleta que a veces se satura de rojo, además de juegos de luces y sombras que evocan el estado mental de los personajes con gran eficacia. La banda sonora compuesta por Mark Korven (The VVitch, The Lighthouse) también está a la altura de la premisa y de algunos clásicos del género, y el homenaje inicial a Saul Bass en la secuencia de créditos (también rindiendo homenaje a Psicosis) son solo algunos de los elementos extra que hacen que la serie triunfe, no sólo como parte del género, sino también como una poderosa crítica hacia el sueño americano.

Acerca de Emmanuel Báez 2789 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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