‘Soul’, una divertida odisea sobre el significado de vivir

Soul es otra edición del Significado de la Vida por parte de Pixar, contando la historia de Joe, un profesor de música de una secundaria que recibe la oportunidad de su vida: tocar en el mejor club de jazz de la ciudad, junto a una saxofonista de gran renombre. Sin embargo, en medio de su festejo, Joe descuida su camino… y muere. Ahora, antes de tomar el camino al «más allá», deberá ayudar a un alma en desarrollo a formarse por completo antes de ingresar a la Tierra, y su odisea en el «gran antes» será una invitación a la reflexión sobre su propósito en el planeta.

Pete Docter y Kemp Powers dirigen un guion firmado por ellos mismos, además de Mike Jones, y es, básicamente, una oda a la vida. La mecánica es similar a la de Intensa Mente, mostrando todo lo que ocurre en los lugares hipotéticos de la vida después de la muerte y la vida antes de la vida. Cómo las almas se preparan para ser enviados a la Tierra, cómo adquieren sus características y sus personalidades, y quiénes son aquellos que los guían hasta que empiezan a tomar ese camino desconocido. Algo en lo que las películas de Pixar nunca fallan es en la construcción del «mundo» de sus historias, y Soul tiene un cuidado al detalle ingenioso.

Sin embargo, no es un acercamiento novedoso, y algunos de sus temas son casi repetitivos. En la fantástica serie The Good Place también encaran el mismo conflicto de un personaje encontrándose en «el más allá», y la postura filosófica/metafísica es similar, no enfocándose para nada en ninguna religión o creencia sino construyendo un sistema propio. En Monsters University presentan a un personaje que debe enfrentarse al hecho de que su vida no es lo que pensaba que era, y que dicho conflicto no significa necesariamente el fin de su recorrido en el planeta, sino todo lo contrario.

El «alma» de la película es algo mucho más sencillo: aprender a vivir. Disfrutar el momento. Escuchar, ver, sentir de verdad con cada fibra del cuerpo. Lo consigue a través de la relación que se forma entre el alma de Joe y un alma llamada simplemente 22, que es un ser que nunca logró conseguir su pase a la Tierra, y que dice estar perfectamente bien en ese plano existencial antes del mundo. Eso no es aceptable para Joe, que precisa de la ayuda de 22 para volver a su cuerpo y poder tocar esa noche en la banda de Dorothea, algo que estaba esperando desde hace mucho tiempo.

Así es como empieza la aventura de ambos en el «Gran Antes», con un humor delicado, poco evidente, y muy reposado en la inteligencia del guion a medida que este va construyendo su mitología. A pesar de la magnitud del concepto, todo se siente particularmente contenido, y eso funciona porque termina siendo más sencillo de lo que uno supondría al principio. Es altamente introspectivo y, a diferencia de la gran mayoría de las películas de Pixar, dudo mucho que esta interese a los más pequeños, siendo el primer título con un protagonista afroamericano de mediana edad con una pasión bastante específica (algo que no se profundiza y hasta se queda un poco de lado con la historia de 22). En ese sentido, es el proyecto más adulto del estudio, a diferencia de Intensa Mente, que encara temas de emociones y sentimientos, pero desde la perspectiva de una adolescente.

En inglés las voces son de Jamie Foxx y Tina Fey, principalmente. Un dúo muy interesante y poco predecible que conectan fácilmente bajo una dirección que aprovecha el carisma y la jovialidad de ambos. Aparte de la excelente animación, que se ve como una mezcla de 3D y 2D con colores suaves y amables, la película se ensalza con la maravillosa banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross, en lo que es probablemente la decisión más arriesgada pero loable del estudio. Su acompañamiento musical es de antología, ya que jamás buscan destacarse sino que elevan la sensación de tranquilidad y apacibilidad de las dimensiones anteriores a la vida. Es una de esas bandas sonoras que fácilmente se convertirán en selección obligada para buscar la creatividad artística.

La trama toma giros inteligentes para no quedarse en el Gran Antes y desarrollar a sus personajes, y como es costumbre de Pixar, no entrega aventuras sin personajes secundarios que carecen de profundidad pero compensan con una personalidad divertida. En este caso, ambos reciben la ayuda de Moonwind, un alma que les revela que es posible estar vivos y despegarse el alma del cuerpo de forma temporal para acceder a un plano donde coinciden las almas de las personas más apasionadas. Es un concepto que se siente poco verosímil inclusive en sus propias reglas, quizás por lo poco trabajada que está la idea, al igual que el concepto de las «almas perdidas», que son aquellas que se desconectan de su existencia por varias razones.

De igual manera, Soul llega a su objetivo porque se mantiene enfocada en su mensaje con sencillez, evitando a toda costa la ambición en escala de otros títulos de la factoría Pixar. No hay villanos ni antagonistas, ni mucho menos set-pieces super elaborados para poner en peligro a lo protagonistas. Es principalmente una travesía interdimensional que invita a la reflexión sobre el propósito de la vida, y cómo el viaje puede ser tan emocionante como la meta misma, siempre y cuando no nos olvidemos de sentirlo con todo lo que nos hace humanos.

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Total: 9 Promedio: 4.6

Acerca de Emmanuel Báez 2783 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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