‘Oxígeno’ entrega un fantástico thriller claustrofóbico scifi

Cuando se trata de películas con protagonistas encerrados en espacios pequeños, la lista se hace corta, y si agregamos poca o nula movilidad en lugares sumamente reducidos, innegablemente hablamos de thriller y un poco de terror psicológico. El único ejemplo extremo que me viene a la mente es la alucinante Enterrado, con Ryan Reynolds, pero Alexandre Aja le da un poco más de espacio para jugar a Mélanie Laurent, quien interpreta a una mujer que despierta en una cápsula criogénica con amnesia y con el sistema de suministro de oxígeno dañado.

Tiene poco más de una hora para encontrar una solución, pero cada pista que encuentra sobre la naturaleza de su encierro sólo aumenta sus dudas con respecto a la verdadera razón. La propuesta mezcla el terror de la incertidumbre y la paranoia con un escenario de ciencia ficción, siendo la cápsula el elemento scifi principal. Dicha cápsula cuenta con una inteligencia artificial de ayuda limitada denominada MILO, que tiene conexión con el exterior, y cuyas funciones permiten a la mujer pedir auxilio a quien sea.

Oxígeno tiene un guion firmado por Christie LeBlanc, que sazona la historia con flashbacks y un escenario pequeño adornado con botones y palancas futuristas que van delatando detalles posibles sobre la situación espacio temporal de la protagonista. Es un genial ejemplo de cómo contar y sugerir elementos importantes de la trama sin caer en la exposición. Gracias a información proveída por MILO (con voz de Mathieu Amalric) y las conversaciones que la mujer tiene consigo misma se intuye un tiempo futuro en el que la criogenia es posible, así como el nivel avanzado de la medicina, informática, robótica, e internet.

A través de eso también descubre que su nombre es Liz, y con ello los recuerdos empiezan a aparecer con mayor regularidad, aunque ciertos detalles la siguen confundiendo. La mezcolanza de ideas y posibilidades funcionan para mantener al espectador atento, ya sea paseándose entre teorías o simplemente disfrutando del ingenio de la realización, y aunque la sumatoria de factores evidencian la potencial respuesta, no disminuye el impacto. Aja no aburre con la cámara, ubicándola en cada esquina del pequeño compartimento, captando la acción con buen ojo, y formando una comunión especial con la interpretación de Laurent.

La actriz carga con todo el peso emocional y físico de la película de forma convincente, dibujándole a Liz un carácter verosímil dadas las circunstancias. Consigue así que un personaje con casi nulo trasfondo tenga volumen, y mucho de eso lo hace con sus expresiones, ademanes, y miradas de horror y desesperanza. Sus gritos desesperados son realmente angustiosos, y su energía contagia fácilmente lo que va sintiendo a medida que llegan a su mente más fragmentos de su pasado. El guion sigue construyendo sobre cada revelación, haciendo que la historia eleve la apuesta, pero Laurent sigue estando a la altura de cada nueva información.

Si algo frena a la película es que la trama se escapa un poco en el montaje, alargando el misterio más de lo necesario, aunque cada elemento que va agregando para enriquecer la incógnita es interesante. Es uno de esos casos en que la predictibilidad no arruina la impresión porque el desarrollo es lo suficientemente sólido y entretenido. Nunca es insoportablemente claustrofóbica porque Laurent va adquiriendo un poco más de espacio para moverse, y los flashbacks alivianan la tensión. Podría haber funcionado un poco mejor con diez minutos menos, pero la película igualmente cumple con una historia original y una ejecución austera que acierta en casi todos los aspectos.

Acerca de Emmanuel Báez 2789 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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