‘Nuevo Orden’ es una repulsiva, siniestra y agresiva película de protesta

[Disponible en VOD]

El aspirante a Michael Haneke latinoamericano está de vuelta con una película que vive a la promesa de provocar e impactar al espectador con su divisiva temática: Nuevo Orden. Michel Franco nunca tuvo problemas en tocar de primera mano temas controversiales, como en Daniel y Ana (2009) y Las Hijas de Abril (2017), pero a diferencia de Haneke, la intención de Franco parece limitarse a impeler una reacción de incomodidad sin entregar un mensaje consistente sobre los temas que explora. Aclamado en todo el mundo menos en su natal México, donde repudian sus polémicas declaraciones a la prensa, Franco nos entrega Nuevo Orden, que se presenta como ‘una ficción necesaria’ en Latinoamérica, pero su brutalidad despiadada amenaza con descarrilar su verdadero mensaje.

La película comienza con la celebración de una boda de la alta sociedad en una de las zonas más ricas de México. Marianne (Naian Gonzalez Norvind) y Alan (Darío Yazbek Bernal), los recién casados, están acompañados de sus familiares e invitados, entre ellos el hermano de Marianne, Daniel (Diego Boneta). El servicio doméstico, que incluye a Cristian (Fernando Cuautle) y su madre Marta (Mónica del Carmen), se asegura de todo esté bajo control. Pero el ambiente es extraño; algo parece estar mal, aunque no sabemos con exactitud qué. Minutos más tarde, la fiesta es interrumpida cuando unos extraños irrumpen en el lugar.

Decir más creo que arruinaría un poco el efecto sorpresa: es mejor verla sabiendo lo menos posible. Lo que conlleva las secuelas de esa fiesta es lo que vemos a continuación: se impone una dictadura militar en el gobierno, como consecuencia de un levantamiento de la clase obrera en contra de la clase privilegiada. Este nuevo gobierno instaura medidas extremas de seguridad y racionamiento. Todos los personajes de la película hacen lo que está en sus manos para sobrevivir a este sanguinario ‘nuevo orden’.

La distopía nunca fue explorada de esta manera en Latinoamérica. Nuevo Orden es visceral, cruda y violenta. La película está muy bien lograda en los aspectos técnicos: la fotografía de Yves Cape y la edición de Óscar Figueroa y Michel Franco son los puntos más altos. El guion de Franco presenta algunos problemas; mientras que la primera parte de la película es un trabajo de dirección magistral, que comienza como un drama y gira repentinamente hacia el subgénero de home-invasion, la segunda parte, que se presenta como lo que es, un thriller distópico, no logra conectar del todo con el acelerado ritmo de la primera media hora.

Lo que en verdad es controversial en Nuevo Orden es que la intención del director se aleja mucho de lo que la película transmite. Según Franco, su película es una invitación al público a reflexionar y empatizar con la desigualdad económica y social de México –que bien podría ser cualquier país de Latinoamérica– y una protesta ante la discriminación mutua que existe entre la clase media-baja y la clase alta, estos últimos representan una minoría en el país. Sin embargo, lo que vemos en la película es algo muy distinto.

Ahora, si vemos las obvias diferencias de clasismo: la clase alta está conformada por personas de tez clara, mientras que en la clase baja (la servidumbre, los manifestantes) son de tez morena. Pero la película se reserva el desarrollo y la perspectiva para la clase alta: ellos son los personajes que poseen una personalidad, un motivo y la historia es contada desde su punto de vista, mientras que los personajes de tez morena realizan todas las acciones violentas, y son representados tanto como seres pasivos –meros instrumentos que ayudan a continuar la narrativa– como personas violentas y descontroladas. Esto contradice por completo la intención de Franco, pues no es posible enviar un mensaje de igualdad con una perspectiva tan parcial.

La forma en la que la película si funciona es como una advertencia. Advierte a la población sobre una nueva forma de vida social que llegaría con la militarización del gobierno. Pero claro, esto solo sucede como consecuencia de un levantamiento provocado por personas pobres que llegaron al límite de la tolerancia. Las manifestaciones ya no son suficientes, así que toman las calles. Por lo que, en esencia, Nuevo Orden intenta disuadir a la población menos privilegiada de llegar a tal extremo, si no quieren terminar como los protagonistas de la película. Pero no se confundan: la película tal vez nos muestre un punto de vista algo clasista, pero en el futuro de Franco, no hay justicia, y nadie obtiene un final feliz.

Es una advertencia pesimista, pero está claro que a Nuevo Orden no le interesa hacer reflexionar a la audiencia sobre estos temas. La película de Michel Franco es un filme que está hecho para asustar, no para pensar. Y aunque sí creo que una dictadura militar es algo temible, pienso que hay una gran película allí, oculta detrás de todo el caos y la violencia, que podía haberse convertido en una verdadera obra maestra si su intención estuviera enfocada.

Acerca de Maximiliano Nuñez 173 Articles
Guionista y crítico de cine. Amante del cine alternativo.

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