‘Nadie’ presenta a Bob Odenkirk como héroe de acción en un show espectacular

Todo empezó con Liam Neeson rescatando a su hija en Taken, y el género de la acción tomó un rumbo interesante. No era algo novedoso. El cine está repleto de películas con protagonistas cuya edad es un factor relevante, desde Clint Eastwood hasta Charles Bronson, sin olvidarnos de Mel Gibson o Danny Glover que reclamaba inclusive que «ya estaba muy viejo para eso», mientras seguía repartiendo puños a malvivientes. Lo que hicieron con Neeson fue agregar un estilo más intenso y frenético de combate cuerpo a cuerpo con otra clase de tácticas de peleas más sucias y directas. Taken tuvo sus continuaciones inferiores y otros intentaron replicar la fórmula, sin mucho éxito.

Unos años después llega John Wick, que revitaliza la carrera de Keanu Reeves poniéndolo en la piel de un asesino de élite retirado que vuelve al rodeo para vengarse, y la película lo reúne con los especialistas de artes marciales de The Matrix para entregar un espectacular show de acción que vuelve a elevar el listón con una coreografía alucinante mezclado con un guion sólido. El caso de Bob Odenkirk en Nadie es especial porque no busca elevarse por encima del estándar, sino que toma su propio camino, alejándose de algunos tropos mientras sigue otros al pie de la letra. Además de eso, hay una búsqueda que va más allá de la emulación, y se conjugan elementos bien trabajados que hacen que la película se sostenga muy bien por sí sola.

A diferencia de otros héroes de acción, Hutch Mansell es un verdadero Don Nadie, o al menos lleva su vida de esa forma. Es un padre de familia que cuida de los suyos, pero sin destacarse. Cuando dos ladrones entran a su casa, es su hijo adolescente el que reacciona con mayor ímpetu, y es Hutch el que le ordena que deje libre a los delincuentes. Todos a su alrededor le cuestionan su accionar, lo que finalmente despierta a la persona que estaba enterrada y saca a luz sus habilidades especiales que lo hicieron único en el rubro unas décadas atrás. En la premisa está la familiaridad, pero la ejecución está adornada de situaciones y elementos frescos, empezando por el mismo Odenkirk.

Uno de los puntos que hace que la película se diferencie de otras similares es que se nota la edad del actor en toda su presentación. Más que la mayoría de los personajes semejantes, Hutch tiene pinta de un papá cualquiera, que cumple todas sus actividades al pie de la letra manteniendo su vida dentro de la línea de lo conocido. La película misma empieza con un montaje que expone su rutina, y lo hace hasta que se siente tedioso para el espectador mismo. Luego de eso, repite el montaje hasta que sea todavía más insoportable. Este es un hombre que respeta la costumbre, pero que está desesperado por retomar viejos hábitos, aunque sea para liberar un poco de energía contenida.

A pesar de eso, se nota la edad que tiene. La primera pelea en la que se mete -una de las mejores del cine de acción de los últimos años- comienza de forma dura, siendo él el que recibe el primer golpe. Después de eso, es como volver a montar una bicicleta, y con un poco de la magia del cine, Bob se convierte en una estrella de acción convincente. Pero lo mejor de todo es que no se despega en ningún momento de su presentación aparentemente común. No hay una chaqueta de cuero ni ningún traje con corbata para hacer todo el espectáculo más elegante. Realmente se siente como que un papá cualquiera está enfrentándose a una cantidad increíble de matones sin perder la compostura.

La trama de la película es relativamente simple. El guion firmado por Derek Kolstad (el mismo que escribió las de John Wick) toma algunos clichés del género y les da la vuelta. La esposa (elegante y desaprovechada Connie Nielsen) conoce perfectamente su pasado y está de acuerdo; su hermano (RZA) también trabajaba en el rubro y apenas se comunican mediante una vieja radio, y su padre (Christopher Lloyd) -que está en un asilo- tampoco está ajeno al estilo de vida. Lloyd parece divertirse a lo grande con un papel diferente a la mayoría que hizo en su carrera, especialmente porque tiene que ensuciarse las manos con sangre.

La dirección de Ilya Naishuller es acertada e imaginativa, y claramente es un tipo encantado con el género. Su ópera prima fue la demencial Hardcore Henry, y acá también cuenta una historia atractiva y sencilla en menos de 90 minutos, algo que otros realizadores deberían tener en cuenta. Es posible contar una buena historia, dedicándole tiempo a los detalles, y yendo al grano cuando sea necesario.

Básicamente hay un capo criminal ruso que quiere venganza porque Hutch eliminó a su hermano menor. Eso pone en curso de colisión a ambos, pero la película se mantiene intensa y divertida en igual medida, y cumple con la regla cardinal de toda película de acción: todas las secuencias de acción son diferentes y tienen su propio arco. Desde un bus, pasando por una casa, hasta un depósito reacondicionado al estilo Home Alone. Nadie realmente entrega buenas dosis de todo lo que tiene para ofrecer.

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Acerca de Emmanuel Báez 2776 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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