‘Mass’ es un devastador drama sobre las etapas del duelo y la pérdida

Narrativamente hablando, Mass es un anómalo espécimen en el cine estadounidense; un drama de una sola locación con cuatro actores que sucede en tiempo real. El director y guionista Fran Kranz insiste en que el guion es original y no una adaptación de una obra teatral, aunque Mass presta mucho de las artes escénicas para expresar su temática y su intención. La premisa del filme ya prometía ser devastadora, pero nada pudo prepararme para todo lo que vi en Mass, probablemente la película con más carga emocional del año.

Años después de un trágico tiroteo escolar, los padres de una de las víctimas fatales, Jay (Jason Isaacs) y Gail (Martha Plimpton) se reúnen cara a cara con los padres del perpetrador que asesinó a su hijo, Linda (Ann Dowd) y Richard (Reed Birney), en una habitación de una iglesia episcopal. La intención de la reunión, según ellos, es sanar de esa trágica experiencia en la que las dos parejas perdieron a sus hijos, pero la reunión toma otro giro cuando viejas heridas vuelven a abrirse.

A pesar de las ideas preconcebidas que uno pueda formarse, el guion de Kranz evita toda manipulación y sensacionalismo, evadiendo recursos que hubieran empobrecido su minimalista narrativa, como retratar el tiroteo o mostrar flashbacks. Tampoco va hacia lugares a los que uno espera que vaya, como la política de armas de Estados Unidos o la psicología del perpetrador, que son temas tratados con una brevedad insignificante. En lugar de todo eso, nos quedamos atrapados con estos cuatro personajes, cuyas vidas han sido destrozadas por una tragedia e intentan buscar alguna respuesta de lo sucedido.

Los cuatro actores son excepcionalmente buenos y tienen una química impresionante. Cada pareja defiende un lado de la historia y cada uno de los personajes encarna una etapa distinta del duelo: Jay y Gail desean escuchar de Linda y Richard que, en algún momento, su negligencia como padres les hizo sospechar que su hijo era capaz de cometer semejante atrocidad, pero Linda y Richard están igual de anonadados que sus contrapartes por las acciones de su difunto hijo.

Jay representa la furia, Richard la negación, Linda la culpa y Gail, últimamente, la aceptación y el perdón. El cuarteto de actores despliega un rango actoral extraordinario, y sus emociones traspasan la pantalla y apelan a lo más sensible del espectador. Cada uno tiene su momento bajo el reflector y algunos de sus monólogos son simplemente devastadores. No hay mucho que destacar en dirección y otros aspectos técnicos, porque no son muy necesarios para llevar esta historia a buen puerto.

Otras películas ya han retratado antes los sentimientos que suceden al duelo y a la pérdida de un hijo, quizás con más profundidad narrativa y temática, pero Mass, pese a que pide mucho de la audiencia, representa estas complejas y trágicas emociones a través de los diálogos de sus protagonistas. El filme es, en conclusión, una asoladora reflexión sobre lo que muchos padres viven, especialmente en los Estados Unidos, donde los tiroteos son noticia de todos los días. La realidad que Kranz plasma tal vez sea específica del territorio norteamericano, pero los sentimientos que reproduce son universales.

 

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Guionista y crítico de cine. Amante del cine alternativo.

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