‘In the Earth’, un psicodélico viaje de terror hacia la naturaleza

Lo primero que pienso al terminar In the Earth es lo increíble que hubiera sido verla en una función de cine a medianoche. La película encarna, de muchas formas, características que casi obligan al espectador a observarla en la oscuridad, con el volumen alto y los ojos bien abiertos. Ben Wheatley mezcla muchos (y demasiados) géneros para contar esta historia filmada y situada en la pandemia del COVID-19. Pero a diferencia de otras películas realizadas en cuarentena, In the Earth no utiliza la problemática mundial como algo relevante en su narrativa, mucho menos en la trama. Y después del fiasco que resultó ser el remake de Rebeca (2020), es bueno saber que Wheatley, aunque no logre estar en plena forma con esta película, está encaminado de nuevo.

La cinta es protagonizada por Martin Lowery (Joel Fry), un científico que es enviado a una locación regulada por el gobierno, un bosque inusualmente fértil cerca de Bristol, para ayudar a localizar a su colega y ex novia, la doctora Olivia Wendle (Hayley Squires), quién ha desaparecido en el lugar hace meses. Acompañado de la guía del bosque Alma (Ellora Torchia), Martin se adentra en lo profundo del bosque con la esperanza de encontrar a la dra. Wendle. Por supuesto, el viaje sale mal: Martin y Alma son drogados y capturados por Zach (Reece Shearsmith), un hombre al borde de la locura que alguna vez trabajó con Wendle, pero la abandonó cuando ambos descubrieron el bosque oculta un terrorífico y extraordinario secreto.

A falta de una palabra más apropiada, digamos que In the Earth es como si un drama de supervivencia de pronto se convirtiera en un slasher, para luego transformarse en una combinación de folk horror y ciencia ficción. Nunca queda claro qué es lo que estamos esperando que suceda, y a excepción del giro de trama en el clímax, la película es muy poco predecible. Cada lugar y cada personaje lleva la historia hacia lugares inesperados. El film se eleva gracias a las actuaciones de los intérpretes y a la magnética banda sonora de Clint Mansell, que en un mundo ideal estaría recibiendo una nominación al Óscar por su trabajo.

La película roza por momentos el cine experimental, con unas secuencias surreales y súper sicodélicas que conforman los momentos más penetrantes y fascinantes del largometraje. Me recordaron mucho al cine de Kubrick y con particularidad a la película Stalker (1979) de Tarkovsky (los que vieron ambas cintas sabrán a lo que me refiero). Tratar de encasillar a In the Earth hacia un género específico es una tarea difícil considerando todos los elementos utilizados en la trama. La ausencia de claridad respecto a este tema no es algo malo, pero por momentos – y ante la falta de un género imperante – no queda claro si los fenómenos experimentados por los personajes son de origen científico o fantástico. Quiero creer que es una mezcla de ambos. Por lo demás, fue una experiencia intensa y cautivadora, solo lamento no poder haberla visto en cines: estoy seguro de que hubiera sido inolvidable.

Acerca de Maximiliano Nuñez 178 Articles
Guionista y crítico de cine. Amante del cine alternativo.

2 Comentarios

Deja un comentario :D