‘Host’, brillante terror virtual realizado durante la pandemia

Antes de Host, ya se hicieron varias películas de terror narradas a través de pantallas con el recurso de las cámaras web o dispositivos similares, pero esta película pasará a la historia por ser la primera propuesta del género realizada durante la pandemia del COVID-19, en plena cuarentena, y con muy bajos recursos. Ese contexto eleva la obra porque le otorga un valor realista que en las demás películas se presenta de forma inorgánica. Mientras que en otros títulos uno se preguntaría por qué el personaje sigue conectado a la cámara cuando podría salir corriendo de la casa y pedir ayuda, en esta se agrega el escenario real del Coronavirus sin tener la necesidad de explicar la situación. Esto es cine inteligente disfrazado de un simple film de terror virtual.

La idea surgió cuando el realizador Rob Savage llevó a cabo una broma a sus amigos durante una sesión de Zoom, pretendiendo que era atacado por algo extraño en su casa en medio de la transmisión. Posteriormente, llevó el concepto a Shudder, una plataforma online norteamericana de cine de terror, logrando que le ayuden a extender la idea a un largometraje, con los mismos amigos presentes, ya que casi todos eran actores. El resultado es una película de poco más de cincuenta minutos que es un claro ejemplo de cómo se puede hacer un magnífico trabajo con los recursos disponibles. Es acerca de un grupo de amigas que deciden participar de una sesión espiritista a través de una videoconferencia. ¿Por qué? No hay por qué. La pandemia llevó a todos a hacer locuras.

El guion, firmado por Savage, Gemma Hurley y Jed Shepherd va directo al grano en lo que respecta a las convenciones del género, pero igualmente presenta de una manera convincente y sólida a las jugadoras, entrando brevemente en detalles sobre sus características, solo para que sea fácil distinguirlas y guiar los ojos del espectador. Ni siquiera querían que los personajes sean una distracción, por lo que las amigas se llaman igual que las actrices, Haley Bishop, Jemma Moore, Emma Louise Webb, Radina Drandova y Caroline Ward. No recordaría el nombre de ninguna de ellas si no las hubiera buscado en IMDb luego de la película, pero lo que sí recuerdo bien son las cosas que les suceden una vez que la sesión espiritista se sale de control por culpa de la burla de una de ellas.

Ahí es donde entra la creatividad de la producción y la dirección, ubicando a cada personaje en un escenario común y corriente, pero perfectamente encuadrados como para que uno desvíe la mirada hacia el fondo, junto a la puerta que se ve detrás de cada mujer, esperando que algo suceda, o que no. El nivel de ingenio no me lleva a ninguna de las otras películas similares de terror, sino al thriller Searching de Aneesh Chaganty, que contaba una impresionante historia de un padre desesperado por encontrar a su hija, presentada enteramente a través de la laptop de la misma, además de otros dispositivos. Este trabajo, al igual que aquel del 2018, ofrecen un despliegue de inventiva que fácilmente puede pasar desapercibido, ya que uno normalmente se guía por la simpleza de la producción, pero tienen mucho que enseñar acerca de una nueva ola de realización cinematográfica que se aleja completamente de la narración tradicional.

Específicamente hablando de los elementos del terror, Host es sumamente efectiva. Los típicos jump-scares están a la orden del día, pero es el contexto y la ejecución los que hacen que funcionen en su mayoría, además de ciertos recursos obvios pero igualmente verosímiles como problemas en la señal de la transmisión. Además, está el infaltable humor nervioso que genera un alivio luego de los momentos de tensión, como el filtro de rostro que se activa sobre una de las chicas justo después de un encuentro con lo sobrenatural. Como no me pasaba hace tiempo, me encontré saltando de la excitación por la astucia en la realización a la vez que se me erizaban los pelos de los brazos dejándome llevar por los sobresaltos.

Lo mejor de la película es que dura exactamente lo que debe durar. Se desarrolla en tiempo real y, tachando todos los requerimientos de un film del género, empieza de tardecita y culmina de noche, cuando los miedos se acrecientan por la oscuridad que acecha, dando la bienvenida a lo desconocido. Casi se siente como un ejercicio académico, pero creo que esa calificación sería denigrar sus virtudes, y definitivamente no tiene nada que envidiar a otros grandes componentes de la galería del cine de terror, puesto que supera con creces a sus similares.

Acerca de Emmanuel Báez 2776 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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