‘French Exit’ es una surreal comedia parisina sin rumbo

Frances Price (una perspicaz Michelle Pfeiffer) está en problemas. El dinero de su fallecido esposo se ha acabado. La vida de lujos y privilegios que ella y su único hijo Malcolm (Lucas Hedges) han conocido en Nueva York se desmorona por completo. La vida material es, en apariencia, lo único que motiva a Frances a seguir viviendo. «Mi plan era morir antes de que el dinero se acabara, pero seguí y seguí sin morir, así que aquí estoy», dice al inicio de la película. Su única amiga Joan (Susan Coyne) llega al rescate y les ofrece su apartamento en París gratis. Sin dudarlo, Frances enlista a su hijo y a su misterioso gato Pequeño Frank (que es en realidad una reencarnación del difunto esposo de Frances y padre de Malcolm) hacia la ciudad del amor. Con esa premisa, French Exit inicia un divertido y por momentos casi emotivo viaje con los protagonistas menos accesibles que uno se pueda imaginar.

Azazel Jacobs continúa explorando los altos y bajos emocionales de la clase alta de los Estados Unidos con esta cinta que podría haber sido mucho más profunda y cercana para las audiencias en general. La película nos introduce a una serie de personajes secundarios que sirven para aligerar un poco el peso dramático de la historia: la ex prometida de Malcolm, Susan (Imogen Poots), y su nuevo prometido Tom (Daniel Di Tomasso) están en camino para arreglar su relación, de la que Malcolm todavía parece ser parte. La reciente viuda Madame Reynard (Valerie Mahaffey) los invita a una cena con la intención de hacer nuevos amigos. Y cuando el gato/padre se escapa, Frances y Malcolm contactan a un detective privado (Isaach de Bankolé) para encontrar a una médium llamada Madeleine (Danielle Macdonald), quien parece tener una conexión especial con la mascota.

Entiendo lo que Jacobs y el guionista Patrick deWitt (quien también escribió la novela homónima en la que se basa la película) quisieron hacer con French Exit. En lugar de recrear la típica historia en la que la protagonista encuentra un renovado sentido a la vida cuando se muda y conoce a nuevas personas, el guion dirige a Frances hacia un sentido más existencial y deprimente. Pero, por momentos, sus acciones se sienten artificiales y casi sin sentido. Además, ¿cuál es el punto de introducir tantos personajes secundarios, si no iban a influir en el resultado final de la película? Supongo que quisieron crear una especie de ambiente familiar, un lugar donde los personajes, por las razones más inesperadas, se encuentran en un mismo sitio y descubren que están unidos por algo más que solo coincidencias. Si esa era su intención, fracasaron con estrépito. A excepción de un par de ellos, los personajes secundarios son totalmente insípidos e irrelevantes, hasta el punto de que uno se pregunta qué diablos siguen haciendo en la película.

Donde French Exit si triunfa es en la relación entre Frances y Malcolm. Muy pocas películas logran capturar la misma cantidad de emoción, tragedia y comedia en una relación entre madre e hijo. Pfeiffer está en plena forma, todavía muy lejos del final de su carrera. Y el prometedor Hedges continúa con una racha intachable de roles que le caen perfectos. Los mejores momentos de la película suceden cuando ambos comparten la pantalla, y me atrevo a decir que su relación tuvo un muy acertado final. Me hubiera gustado que su pasado fuera explorado de manera que la conclusión tenga una carga más emotiva. Considerando la longitud de la película, uno diría que tuvieron tiempo de sobra para incluir muchas cosas necesarias para que el largometraje sea más consistente. Con los pies un poco más en la tierra, es probable que French Exit se hubiera convertido en un film más sólido y memorable.

Acerca de Maximiliano Nuñez 177 Articles
Guionista y crítico de cine. Amante del cine alternativo.

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