‘Fragmentos de una Mujer’, intenso drama que funciona solo en pedazos

Es imposible no encontrarle la ironía a una película que se llama Fragmentos de una mujer, y que realmente muestra solo pedazos de la que se supone es la protagonista de la historia, Martha, interpretada por una fantástica Vanessa Kirby. Ella eleva el material más allá de sus notables problemas de guion, y se convierte con una energía exótica en una de las actrices más prometedoras del año. El drama sigue a una pareja que debe lidiar con la muerte de un infante recién nacido tras decidir seguir adelante con un parto en casa. Su pareja es Sean, interpretado por Shia LaBeouf, que hace un trabajo encomiable, aunque no distrae de la extraña decisión de contar su punto de vista, que no es ni tan interesante ni tan necesaria.

La película empieza con un falso plano secuencia de aproximadamente treinta minutos en el que somos testigos de todo el proceso de parto, y a través del cual se expone la dinámica de la relación entre Martha y Sean. No se sienten tanto como una pareja al principio, pero los intercambios que tienen revelan una relación comprometida y cariñosa. La cámara de Kornél Mundruczó y el DF Benjamin Loeb los sigue mientras recorren la casa en preparación para la llegada de la niña, mientras esperan a que llegue la partera. Es una situación cálida dirigida con respeto de documental y con una tensión creciente por el nerviosismo del evento y los pequeños contratiempos que van surgiendo, los cuales aparentan ser normales pero van señalando la tragedia inminente.

La llegada de Eva (Molly Parker) aligera la tensión, a pesar de que no es a quien esperaban originalmente. La cámara en todo momento los acompaña como si fuera alguien más en la casa, documentando un acontecimiento muy íntimo, y el blocking nunca se hace evidente gracias a la energía que fluye entre los tres actores. Inclusive, hay un momento en el que Shia accidentalmente empuja la cámara y el plano tiembla, pero no distrae de lo que está ocurriendo en la escena. Toda la secuencia continúa con una mirada delicada y afortunada, y la interpretación de Kirby no perdona en una montaña rusa de emociones que culmina con la desgracia.

El resto de la película jamás está a la altura, y parte del problema es que no le dan tanta importancia a todo lo que atraviesa Martha, sino que dividen el tiempo con otros conflictos complejos, pero menos relevantes. Uno de ellos tiene que ver con la relación entre Martha y su mamá, interpretada por la magistral Ellen Burstyn. En lo que podría llamarse un «fan service intelectual», Burstyn inclusive llega a tener un monólogo descorazonador (que recuerda a su monólogo más memorable en Requiem por un Sueño), pero que últimamente se siente tan innecesario como muchas otras decisiones de la trama, que deambula entre personajes más como un ejercicio de actuación que como una historia que valga la pena ser contada de esa forma.

En vez de enfocarse en cómo Martha maneja el duelo, la película pasa mucho tiempo con Sean, que enfrenta la tragedia con una vulnerabilidad más obvia, tomando decisiones un poco más típicas en este tipo de dramas. Recae en la bebida y engaña a su mujer, aunque al menos la historia no lo posiciona como un antagonista, sino que simplemente presenta dichas acciones como momentos sin explicaciones que se suceden en la vida de varias personas afectadas por un funesto episodio. Hay una empatía con todos los involucrados, aunque a la persona a quien principalmente le sucedió no tiene suficiente tiempo en pantalla como para explorar lo que siente, y es una pena porque Kirby entrega todo de sí sin caer en el melodrama, con una energía etérea que establece que no hay formas correctas o incorrectas de enfrentar una muerte inesperada.

Fragmentos de una Mujer es un drama a medias porque no desarrolla ninguno de sus conflictos, y además de eso pierde tiempo con una subtrama legal por el juicio que se le está haciendo a la partera en segundo plano. Es principalmente acerca del duelo, pero también es sobre una relación fallida que no logra sobreponerse a pesar de haberse catalogado como un equipo ejemplar. Además de eso, con la genial intervención de Burstyn, es sobre la eterna problemática generacional que muestra cómo las madres de antes no son compatibles con el manejo contemporáneo de las emociones. Solo creo que hubiese funcionado mucho mejor enfocándose en uno o dos aspectos de la vida de estas personas, principalmente de la madre que no fue.

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Total: 5 Promedio: 3.6
Acerca de Emmanuel Báez 2783 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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