‘Eternals’ presenta un lado más ambicioso e interesante de todo el universo Marvel

La colaboración entre Marvel Studios y Chloé Zhao no es la más extraña en la historia del cine de superhéroes ya que, previamente, otros directores renombrados con una visión menos comercial ya trabajaron en el género. Lo que sí es algo inusual en el panorama actual del cine de superhéroes, es que un estudio del calibre y control Marvel Studios (bajo el paraguas de Disney) permita a alguien como Zhao impregnar al producto de su estilo. Es normal que un estudio de esta envergadura contrate artistas con una visión menos industrial, pero generalmente quedan enterrados ante la presión y los requerimientos de la producción. Zhao consigue que Eternals se sienta novedosa a pesar de ser la vigesimoquinta entrada en el popular UCM, y su estilo hace que la película sea, cuanto menos, interesante.

Eternals no es una película entretenida en el sentido directo de la palabra. Es, a todas luces, un drama familiar con protagonistas que llegaron a la Tierra hace miles de años con el propósito de defender a la humanidad de una raza alienígena conocida como los Desviantes. Los efectos especiales y las secuencias de acción están a la orden, pero es por lejos lo menos llamativo de la historia, en la que intervienen numerosos personajes con conflictos variados que recuerdan un poco más a la esencia clásica del género. El acercamiento de la directora hace que se sienta todavía menos tradicional, aunque es evidente que la dilatación narrativa que consigue está delimitada por las reglas impasibles de un estudio que, a pesar de los riesgos, sigue apuntando a todos los sectores demográficos posibles.

Los Eternals están conformados por Ajak (Salma Hayek), Ikaris (Richard Madden), Sersi (Gemma Chan), Thena (Angelina Jolie), Kingo (Kumail Nanjiani), Sprite (Lia McHugh), Phastos (Brian Tyree Henry), Makkari (Lauren Ridloff), Druig (Barry Keoghan), y Gilgamesh (Ma Dong-seok). Es un grupo ecléctico y el elenco representa eficazmente dicha diversidad, aunque resulta imposible -y, por ende, decepcionante- que todos puedan tener un desarrollo lo suficientemente sólido como para elevar el conjunto más allá de sus partes. Por esa razón, deciden enfocarse principalmente en la relación entre Ikaris y Sersi, y los conflictos que devienen de ello. Sin embargo, todos los integrantes tienen alguna conexión especial con otra persona y en la superficie no hay ninguno que no sea digno de explorar, en especial la sugerida relación entre Makkari y Druig.

La historia de los Eternals abarca varios eones y la película cubre este aspecto con un montaje no lineal que va desdoblándose a medida que los personajes requieren algo de exposición. Con saltos de tiempo entre el presente (post Thanos) y los eventos más importantes de la historia de la humanidad, el guion va revelando detalles acerca de cómo estos seres pasaron desapercibidos y fueron mimetizándose en la sociedad, sin inmiscuirse en asuntos terrenales catastróficos por orden de sus creadores, los Celestiales. También revelan cómo la evolución del hombre fue afectándolos y qué hicieron para soportar los distintos conflictos fijos como las guerras. No hay mayor profundización por una cuestión de tiempo y espacio, pero la realizadora logra generar empatía a través de una mirada afable, aprovechando al máximo los contados minutos que tienen algunas interacciones.

Lo que también establece una distancia entre esta película y las demás del Universo de Marvel es su tensión sexual. Mientras que en los demás títulos esto es algo nulo y meramente anecdótico, acá hay una visión más madura y realista de las relaciones interpersonales y cómo los lazos indefectiblemente abarcan el espectro sexual, ya sea en tono romántico o algo más ligeramente sustancial. Nada de esto hace que la película sea mejor, pero teniendo en cuenta la longevidad y experiencia sugerida de estos personajes, es sumamente coherente que finalmente agreguen una dimensión más a los vínculos. La riqueza heterogénea del grupo es un innegable plus que eleva el material más allá de la monotonía facial que había dominado la mayoría de las películas de Marvel.

Eternals es, sin duda alguna, un proyecto ambicioso. No da enteramente en el blanco, pero el matrimonio entre Zhao y Marvel es funcional. Es comprensible que pueda ser alienante para quienes están mal acostumbrados al estilo usual de las demás películas, y la directora no está muy interesada en apurar la trama por más que sea conveniente para que el film tenga mayor cantidad de funciones en un día. Su perspectiva no es arrogante, sino humilde en el interés que tiene en buscarle el lado más humano a una mitología vasta que tiene muchas repercusiones en el resto de este universo cinematográfico, y todavía tiene mucho material para ser explorado en futuras entregas.

Acerca de Emmanuel Báez 2806 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D