‘El Legado de Júpiter’ es insoportable, lenta, y no aporta nada nuevo al género de superhéroes

Desde hace años hay una línea de pensamiento que argumenta acerca de la saturación en el cine de superhéroes, y como el universo cinematográfico de Marvel y DC eventualmente sufrirá una implosión a causa de la gran cantidad de obras que están creando sin tiempo suficiente para que el público pueda llegar a digerirlas. Hay un grado de razón en ese debate, pero es algo que se siente todavía más cuando llegan obras como El Legado de Júpiter, que solamente cumple la función de rellenar espacios y no ofrece nada nuevo en la mitología de los héroes con habilidades sobrehumanas, ni tampoco en la discusión acerca de la importancia de estos en un mundo real.

La serie está basada en la obra homónima de Mark Millar, y la primera temporada se divide en dos tiempos. En el tiempo presente están los superhéroes que forman la organización conocida como La Unión de la Justicia, y las complicaciones que tienen con respecto al Código que deben seguir al pie de la letra, y que no parece ajustarse a la realidad del mundo actual. Los supervillanos son cada vez más agresivos y sanguinarios, y no dudan en matar si es necesario para cumplir con sus cometidos. Sin embargo, los héroes deben evitar matar a toda costa, inclusive si eso significa perder colegas en la línea de trabajo. Está claro que el Código se basa en un sistema desactualizado que veía el mundo en blanco y negro, pero nada hace cambiar de parecer al líder del grupo, denominado Utopian, quien no escucha argumentos modernos sobre la complejidad del superhéroe.

Utopian es interpretado por Josh Duhamel, y es el principal problema de la serie. En ocho episodios, el personaje de Sheldon Sampson no tiene un arco tradicional, ni siquiera uno inusual. Simplemente no tiene uno. El personaje termina con la misma actitud y determinación con la cual empieza, lo que alimenta el principal conflicto de la historia. Todos sus compañeros se encuentran cuestionando la validez del Código en un mundo cubierto en infinitas capas de gris, mientras que él se opone a toda clase de cambios que puedan ayudar a los superhéroes más jóvenes a elegir mejor el rumbo de sus vidas como figuras poderosas que tienen la capacidad de hacer el bien o el mal. Cuando se hace claro que la serie no apunta a un cambio en su personalidad se vuelve insufrible e insoportable, y eso solo se acrecienta con cada tragedia que ocurre a su alrededor.

Su testarudez afecta a su hijo Brandon (Andrew Horton), a su hija Chloe (Elena Kampouris), y a su esposa Grace (Leslie Bibb), quienes buscan hacer cambiar a su padre, o al menos intentan que se cuestione sus decisiones. La relación afecta a cada uno de distintas maneras, pero la que más sufre es Chloe, que lleva una vida de drogas y descontrol absoluto, y ni siquiera eso consigue que su padre, el gran Utopian, se mire en el espejo y busque en el fondo la razón de todos los problemas familiares que tiene. Brandon, que busca desesperadamente estar a la altura de su padre, comete errores y llega a violar el Código, pero ni siquiera un asesinato imposible de evitar causa la más mínima sacudida en la visión de su padre. Todo esto hace que sea uno de los personajes más irritantes que vi en mucho tiempo y, lastimosamente, Duhamel no logra sacarlo jamás de ese cuadrado.

La otra línea de tiempo es un poco más interesante, ya que narra cómo los miembros principales de la Unión consiguieron sus poderes, a finales de la década de 1920, durante la gran recesión que sufrió EE.UU. Sigue principalmente a un joven Sheldon, su hermano Walt (Ben Daniels) y su mejor amigo, George (Matt Lanter). Luego de la muerte del padre de Sheldon, este empieza a tener visiones y se pierde en las imágenes que le obsesionan cada vez más. Al principio, su hermano y su mejor amigo tratan de regresarlo a la realidad, pero luego lo acompañan en una odisea trasatlántica con la esperanza de que la aventura logre calmar el dolor de haber perdido a su padre.

El concepto de la creación de superhéroes mediante una especie de legado cósmico que tiene su origen en un planeta lejano es intrigante. Son esencialmente un grupo de extraños con visiones muy diferentes de la realidad, pero que se ven unidos por conflictos personales, angustia, y trauma. Desafortunadamente, deciden contar la historia de origen a la par que siguen los eventos en el tiempo presente, y en la mayoría de los casos, no hay ninguna relación narrativa entre ambas líneas temporales. En momentos de tensión durante el viaje que realizan cuando son jóvenes, insertan algunas situaciones de los hijos en el tiempo presente, sin ninguna razón aparente, y luego vuelven en el tiempo sin que exista jamás una conexión básica. Se toman los ocho episodios para contar el relato de los inicios, que bien podría haber sido una temporada aparte, una serie diferente, o inclusive se podría haber contado en dos o tres capítulos.

Los elementos típicos infaltables en toda obra del género de superhéroes están ahí, pero tampoco hay una ejecución que cause un impacto duradero. Solo algunos de los enfrentamientos son memorables, y el estilo visual es inconsistente. En una de las peleas hay efectos como si fuera un anime de Dragonball, y en otro episodio parece que nadie tiene superpoderes de ninguna clase, excepto repartir puños simples y dar saltos de aquí para allá. Lo peor es que en todo momento está la irritante voz de Duhamel impartiendo órdenes y recordando a todos acerca del código, y es imposible no ansiar más sangre y violencia a causa de eso mismo. Mención aparte para el trabajo de maquillaje de baja categoría que no hace más que distraer o resaltar los aspectos negativos de la serie.

Desde The Boys y la más reciente Invincible se busca reforzar el debate acerca de los superhéroes y las complejidades morales que traen consigo, así como las implicancias en otros aspectos como la fama, la política, y la religión. El Legado de Júpiter tiene potencial y la premisa tiene su agrado, pero lo poco que logra desarrollar se ve minimizado por una dirección errante y un guion que no se arriesga ni aporta al tema. Estas falencias hacen que los ocho episodios se sientan demasiado como el inicio de algo más grande que quizás tenga más peso en siguientes temporadas, pero la sensación de prólogo extendido arruina cualquier intención general que puedan llegar a tener.

Acerca de Emmanuel Báez 2789 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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