‘El Ejército de los Muertos’ entretiene con puro estilo sobre sustancia

A estas alturas ya está más que claro que Zack Snyder está perdidamente enamorado de su estilo. Se hace evidente durante los primeros quince minutos de El Ejército de los Muertos. Luego de una introducción que muestra cómo se esparcen los zombies en Las Vegas, la secuencia de créditos inicial bajo la melodía del cover de Viva las Vegas se toma otros lentos minutos en mostrar cómo la ciudad se perdió y quedó aislada. En el montaje presentan a algunos de los personajes sosteniendo retratos que conmemoran las muertes familiares que sufrieron y lo que otros tuvieron que sacrificar para seguir adelante. El prólogo podría haber durado menos de diez minutos.

El «Estilo Snyder» prioriza la presentación, y no se inmuta ante posibles incongruencias, pero ese exceso es parte esencial de su corte de la Liga de la Justicia, que me pareció una película fascinante en su propio sentido. Esta nueva adición al género no necesita una búsqueda de grandiosidad, y el propio director parece haber olvidado que hizo una de las mejores películas de zombies con El Amanecer de los Muertos, y lo hizo en noventa minutos. Esa película tiene mucha más sustancia y peso que esta, y también tiene dosis agresivas de gore zombie que pocos títulos lograron conseguir después de eso.

Desde George A. Romero, el género zombie vio cómo muchos realizadores aportaron lo suyo desde distintas aristas y con puntos de vista muy variados. Pero los que más consiguieron sobresalir son aquellos que agregaron una carga emocional a través de personajes tridimensionales obligados a enfrentarse a una situación extraordinaria por distintas razones. Cuando no había protagonistas muy interesantes, al menos había acción y violencia zombie memorable o entretenida.

El Ejército de los Muertos tiene algo de eso, ya que sigue a un grupo de exmilitares que unen fuerzas para volver a un casino en Las Vegas y robar un bóveda repleta de dinero que podría facilitarles el resto de sus vidas. El trabajo empieza con Scott Ward (Dave Batista), y este reúne a un equipo conformado por varios personajes, cada uno con habilidades específicas necesarias para llevar a cabo el atraco, y ninguno de los cuales recibe alguna clase de desarrollo interesante. No son más que checks en una lista de personajes que acompañan la odisea, y que tienen el destino funesto casi asegurado.

El guion, firmado por el propio Snyder en compañía de Shay Hatten y Joby Harold, solamente le dedica tiempo a Ward, y Batista prueba que realmente es mucho más que una figura imponente. Hay una mirada vulnerable en su rostro hasta en los momentos de acción más intensa, y el peligro inminente solo se siente cuando él está presente. Los demás jugadores hacen lo suyo como personajes unidimensionales que cumplen propósitos superficiales. Algunos matan zombies de formas geniales, y otros son devorados por zombies de formas geniales. No le voy a negar que, en lo que respecta a violencia zombie, la película tiene suficientes momentos entretenidos y algunos que son asombrosos.

El problema es la falta de desapego emocional de Snyder para con su obra, algo que sucede con muchas de las producciones de Netflix bajo la filosofía de libertad creativa que no parece ser adecuada para algunos realizadores. Hay una película genial enterrada en las dos horas y media de El Ejército de los Muertos, y este es uno de esos casos en los que un montajista ajeno al trabajo podría usar como ejercicio una nueva edición, removiendo diálogos y escenas que no resultan esenciales en el todo.

Al final del espectáculo, lo que más queda es el drama de la relación entre Ward y su hija Kate (Ella Purnell), de quien se había distanciado cuando él tuvo que asesinar a su esposa tras haberse convertido. Los demás actores tienen sus momentos, desde la simpática Tig Notaro (que reemplazó a otro actor que fue completamente removido en post-producción), hasta Ana de la Reguera, pero sus apariciones no son más que intervenciones, y en dos horas y media, podrían haber tenido más profundidad.

La mitología zombi, según la visión de Snyder, tiene elementos llamativos. Las Vegas es una especie de «reino» para varios tipos de no-muertos, quienes hasta tienen una jerarquía militar y son más conscientes y habilidosos que el común de los zombies. Hay zombies lentos, rápidos, un tigre zombie, y un bebé zombie, pero en ese departamento, el director ya entregó algo mucho más macabro y sorprendente con El Amanecer de los Muertos.

Acerca de Emmanuel Báez 2789 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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