‘Batman’ triunfa con una visión noir grandiosa como no se vio antes en el cine

La primera pregunta que suele surgir cuando se habla de una nueva película sobre un personaje que ya tuvo numerosas versiones cinematográficas, suele ser sobre la necesidad. “¿Es necesaria otra película de Batman?” Este tipo de preguntas pierde el punto sobre la esencia misma del cine, y es que puede emocionarnos, aunque nos cuenten la misma historia una y otra vez. Todo depende de quiénes quieran contar esa historia, y que elementos traen al proyecto que hagan la diferencia. El Batman de Matt Reeves bebe de otros títulos como Se7en de David Fincher o The French Connection de William Friedkin, pero tiene una innegable firma propia que estuvo construyendo a lo largo de una carrera impoluta.

Con todas las evidentes influencias e inevitables comparaciones, su Batman es una adición novedosa en lo que respecta al cine de superhéroes contemporáneo. Es opuesto a todo lo que viene haciendo Marvel, pero no se acerca al estilo de las películas de DC de Zack Snyder. Tampoco se ubica en la línea de lo que estuvieron haciendo James Gunn, Cathy Yan, o James Wan. Y no, tampoco se la puede comparar con la trilogía de Christopher Nolan. El director sabe que la única forma de ingresar a este mundo es haciendo algo que no se haya hecho antes, y eso es una película de Batman donde resalte su faceta detectivesca con el héroe todavía en plena formación. Es el Batman del Año Dos.

Robert Pattinson, un casting a priori controversial y arriesgado, se adapta a la máscara como un actor infravalorado que ya demostró en numerosas ocasiones que es capaz de ostentar una energía caótica y relajante en igual medida. Su versión de Bruce Wayne acierta en la moderación y la vulnerabilidad, mientras que como Batman se expone creativo y determinado. Quizás no es tan intimidante, pero lo que no tiene de imponente lo tiene de impredecible, y eso hace que se sienta igualmente amenazador. No logra medir completamente sus golpes y, a pesar de tener el rostro cubierto, se le pueden leer las emociones en plena ebullición. No es una historia de origen, pero sí una donde el héroe todavía no se define a sí mismo, ni tiene claros los objetivos de su propia existencia.

Para este acercamiento, Reeves propone un relato enteramente noir, con una narración por parte del joven Wayne, quien anota en su diario todo lo que viene aconteciendo desde que inició su recorrido nocturno. La voz de Pattinson convence como un solitario que busca tener un impacto más allá de detener algunos crímenes y atemorizar pandilleros, y sus palabras ayudan a meterse de lleno en la psique confundida de un héroe sobrepasado por la delincuencia y la corrupción. Es esto último lo que lo pone en un nuevo camino, cuando la llegada de un asesino serial autodenonimado Acertijo, empieza a destapar la enmarañada red de deshonestidad y avaricia que tiene manchada a toda la institución policial de Ciudad Gótica.

Ahí entra Paul Dano como el villano de turno, y lo que hace con el rol está a la altura de los mejores enemigos de la historia del cine de superhéroes. Una representación demente que seduce con una lógica retorcida, y que funciona porque responde directamente a los miedos más inmediatos del común denominador en una ciudad hundida en la podredumbre política y social. Dano permanece con el rostro totalmente cubierto gran parte de la película, y aún así es fácil rendirse a su impostación. Lo mismo ocurre con la figura antagónica del Pingüino, con un estupendo Colin Farrell completamente cubierto en un trabajo de maquillaje portentoso, y una versión del personaje que se adapta al inframundo mafioso, sin dejar de lado la esencia patética y pusilánime del mismo.

Lo verdaderamente especial de esta película de Batman, en comparación con todas las que vinieron antes, es que se enfoca mayormente en el personaje titular. El villano y las demás presencias antagónicas no opacan su desarrollo porque la película mantiene el estilo detectivesco, y el progreso del tipo procedimental obliga al guion a centrarse en el pensamiento y movimiento del superhéroe, tanto en su forma nocturna como en modo Bruce Wayne. La presencia de Selina Kyle (una electrificante Zoë Kravitz) inclina un poco la balanza para dejar entrever el lado más personal del joven Wayne, pero últimamente funciona para hacerle ver cuáles son las prioridades.

Todo el conjunto está ensalzado por la magnífica fotografía de Greig Fraser, quien pinta una Ciudad Gótica literalmente cubierta en penumbras, reforzando el pesimismo y la desesperanza que genera la corrupción y la desidia. Con el acompañamiento encomiable de Michael Giacchino en la banda sonora, el equipo crea algunas de las secuencias de acción más exquisitas del cine superhéroe, dejando de lado la superficial parafernalia de otras producciones, y dibujando escenarios de acción frenética que conmocionan más por lo que sugieren que por lo que muestran. Giacchino logra también algo que muy pocas películas de comics pudieron hacer desde hace mucho tiempo, y es evocar sensaciones con una musicalización inspirada que envuelve la trama y jamás se queda en el fondo.

Este Batman es un filme grandilocuente y grandioso, pero no está carente de humor. De hecho, Reeves y Peter Craig se aprovechan de la extravagancia asumida del encapuchado para insertar en el guion algunos momentos de liviandad en medio de tanta lobreguez. Hasta se toman el tiempo para burlarse un poco de las características de Batman, como el mote de “Venganza” que se pone para romper con la confianza de delincuentes menores, pero que no asusta tanto a los de mayor porte. Hay un poco de todo en casi tres horas de duración, incluyendo los secundarios sólidos de Andy Serkis como Alfred, Jeffrey Wright como Gordon, y Jon Turturro como Falcone, y casi todo lo que hay conduce a una película soberbia que triunfa porque como un todo es una visión del Hombre Murciélago como no se vio antes en el cine.

Acerca de Emmanuel Báez 2806 Articles
Editor en Jefe y Crítico de Cine. Primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society. Miembro de la asociación Cinema23 del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. Jurado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2018.

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