‘XXY’, humanidad y controversia

XXY es una polémica película, primer largometraje de Lucía Puenzo, que nos relata una historia poco usual, atrevida, que a pesar de tener cierta condición de “difícil de digerir”, promete llamar nuestra atención e inclusive al principio producirnos cierta incomodidad.

Los padres de Alex, interpretados por los célebres Ricardo Darín y Valeria Bertuccelli, tomaron precauciones para que su  criatura no sufra las presiones de la sociedad. Se mudaron tan pronto el bebé nació a Uruguay a un lugar muy alejado de cualquier ciudad e intentaron hacer un hogar lo mejor posible. Todo esto, como medida drástica ante un problema genético con el que nació su bebé:  es hermafrodita. La criaron como a una niña, medicándola como corresponde para que sus hormonas sean controladas y permitan el desarrollo normal de una mujer.

La historia empieza cuando Ramiro y Érica, conocidos de los padres de Alex quien para entonces ya tiene 15 años, fueron a visitarlos para hacerles una propuesta importante. Ramiro es un cirujano renombrado de Buenos Aires quien quiere intentar operar a Alex para que por fin pueda llevar una vida normal dentro de un género determinado. Llevan consigo a su hijo adolescente Álvaro dando pie a una serie de episodios en la vida de los adolescentes, quienes son el centro de esta historia.

Alex, como es de suponerse, vive un mundo interno muy atribulado y al ir profundizando su relación con Álvaro dará paso a descubrimientos que intensificarán la trama a un punto en que la tensión se convierte en el principal protagonista. Es justamente este el toque especial que tiene esa propuesta de Lucía Puenzo. Al tratarse de un tema tan controversial y poco hablado, el espectador tiene una sed por ver qué va después y convierte una simple contemplación del filme a un efecto  empático. Las preguntas que nuestra mente confundida se hace al compás de los grandes giros de esta historia nos incentivan a mirarnos introspectivamente y evaluar a la vez nuestros prejuicios.

Quizás en casos no tan extremos como los de Alex, pero no por eso menos complejos, nuestra identidad puede ser una nebulosa de secretos y máscaras que mostramos a los demás con ánimo de protegernos. En este filme pasa lo mismo con Álvaro, que ingresa a la película con una visión de su vida para luego abrirse paso dentro de sí y encontrar quizás, inclusive en la normalidad anatómica, los mismos miedos y traumas de Alex.

Esta película tiene grandes momentos que no comentaré por despertar la curiosidad y permitir que ustedes también disfruten de las sorpresas de una trama inexplorada, que si bien explicita mucho, no cae en la redundancia atroz del morbo. Un suspenso que como un barco va abriéndose paso en el mar de nuestras sensaciones dejando estelas de reflexión y contemplación. Por la cantidad de reconocimiento obtenido y la hermosa forma en la que este relato ha sido narrado, recomiendo fuertemente este exponente del cine latinoamericano. Véanla y reflexionen.

Acerca de Bruno A. Comas 31 Articles
Estudio Artes Audiovisuales en la UNA (BsAs), investigo el video y la performance a través de Vena Rota. Escribo guiones, cuentos y textos inclasificables.

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