‘X-Men: First Class’, una sólida reivindicación de la saga mutante

Este año Marvel sigue su gran carrera hacia marcar un antes y un después en la historia del cine de superhéroes, o al menos así será para quienes tiemblan de la emoción viendo a sus personajes de comics favoritos en la pantalla grande sin deseos de un análisis que identifique correctamente los logros y las fallas de dichas adaptaciones. De cualquier manera, el cine de superhéroes, si podemos hablar de tal categoría, tiene ya muchas marcas que nos muestran un antes y un después, y The Avengers definitivamente no estará en lo alto de la lista.

En esta no oficial línea de tiempo, X-Men: First Class tendría una mención especial por reivindicar a una franquicia que tuvo un gran tropiezo con Brett Ratner en X-Men: The Last Stand y un falso resurgimiento con X-Men Origins: Wolverine, de mano de  Gavin Hood, ya que Matthew Vaughn se encarga de darle una mirada fresca y entretenida a los orígenes de los mutantes que llegaron al cine por primera vez en el año 2000.

First Class nace como X-Men Origins: Magneto, pero evoluciona a algo más elaborado e interesante luego de que Bryan Singer, director de las primeras dos películas, se involucrara como productor para redimirse de la culpa por haber abandonado la dirección de X-Men 3 para dirigir Superman Returns. Su adición al proyecto no hizo más que encaminar el nuevo material a un mejor destino, con la elección de Matthew Vaughn como capitán, quién venía de encargarse de la decente pero arriesgada Kick Ass y lo ponía en una posición más que segura para dirigir la película sin tanto entrometimiento por parte de la Fox (que es consabido fueron los responsables de que a Wolverine le fuera tan mal).

En este reinicio/precuela, sitúan inteligentemente toda la trama alrededor de la Crisis de los Misiles de Cuba de 1962, que por poco no termina en la Tercera Guerra Mundial. Este oportuno ambiente de misterio sirve para que los guionistas Ashley Miller, Zack Stentz (frecuentes escritores de la serie Fringe), y Jane Goldman (colaborador de Vaughn en Kick Ass), desarrollen una historia base que tiene el conflicto de fondo en bandeja de plata, y se concentran correctamente en envolverlo con una buena historia de amistad y traición.

Aparentemente Vaughn fue acumulando lecciones sobre cómo filmar la acción sin caer en lo ridículo (algo en lo que falló al final de Kick Ass), y aplicó sus recién adquiridos dotes en darle a First Class un ritmo casi impecable, que termina entre lo comercial y lo serio, y que aunque aún no sabe desenvolverse con la emotividad de sus personajes y tiene poca personalidad de director propia, maneja con gran astucia la aventura que tiene entre manos y la acción que poco le exige.

Ayuda bastante tener a un casting experimentado a la cabeza, con una química evidente entre Michael Fassbender y James McAvoy, el siempre infravalorado Kevin Bacon, y los principales jóvenes Nicholas Hault, Jeniffer Lawrence, Zoë Kravitz, Lucas Till y Caleb Jones, dejando de lado a January Jones, quien desafortunadamente no ha sido bendecida en lo más mínimo con el don de la actuación. Fassbender y McAvoy se mueven como peces en el agua, siempre notablemente a gusto con sus roles y nunca perdidos en una historia que los mantiene acertadamente siempre al frente, ya que aparte de toda la acción, se trata de una película sobre la amistad entre Charles Xavier y Erik Lehnsherr.

Se nota que han de haber pocas improvisaciones con el trabajo, lo cual hace que todo sea más admirable. Es ingenioso, por ejemplo, que durante la conversación previa a la revelación final de los mutantes, entre Xavier y Erik hay un tablero de ajedrez con un juego a punto de terminar, y que además Erik posee más piezas que su amigo telépata, que posteriormente terminará perdiendo más aliados de lo que puede imaginar.

La película carece injustamente de la ventaja de otras grandes producciones de tener un presupuesto desbordante para haberse retocado más maquillaje y efectos visuales, pero Vaughn logra usar esto a su favor con un enfoque retro que hace de First Class una especie de guiño al cine de superhéroes de los setenta/ochenta, así como a los clásicos films de James Bond de los cuales emula eficazmente toda la trama de espionaje e inteligencia.

La saga X-Men respira nuevamente un aire sano de calidad y respeto, en lo que bien podría haber sido ser el último aceptable intento por traer de vuelta la marca a la pantalla grande, pero que termina siendo una entretenida película que no demanda mucho, pero que sin embargo ofrece interpretaciones sólidas, conveniente humor, y acción bien distribuida, con algunos que otros momentos impresionantes y uno de los cameos más geniales de la historia del cine, por parte de un Hugh Jackman que sólo necesita unos segundos para darle valor agregado a un producto genial.

Acerca de Emmanuel Báez 2309 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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