‘When Harry Met Sally’ y el legado de Nora Ephron

when-harry-met-sally-original1

Es prácticamente imposible elegir una sola línea de diálogo que defina la genialidad de alguien como Nora Ephron dentro de alguna de sus películas, pero ciertamente la tarea es aún mucho más difícil en When Harry Met Sally, la comedia romántica que catapultó tanto a Meg Ryan como a Billy Crystal a lo más alto del género, y se convirtió con el paso de los años en un ejemplo primordial de lo grandioso que el género fue alguna vez.

No es así para decir que la “comedia romántica” no haya tenido buenos momentos en los últimos diez años, pero la magia que caracterizaba a las películas más memorables dentro de este espectro definitivamente se ha perdido en la mutación de los géneros que ocurrió con la llegada de la generación más fácil, menos exigente y más comercial que nos toca ahora.

Yo personalmente no creo que al hablar de comedias románticas, se pueda poner mejor que en When Harry Met Sally. Hay simplemente demasiados elementos tratados con tanta astucia que es muy difícil encontrarle algún defecto que valga la pena mencionar. Hay una perfecta definición de personajes en los primeros minutos de la película que se vuelve algo esencial para la empatía con el espectador, y esto es enfático gracias a una innegable química entre Meg Ryan y Billy Crystal. Están perfectos ambos en el auto al principio, así como están perfectos hasta cuando les toca discutir desagradablemente, haciendo que el abrazo de reconciliación sea un alivio no solo para ellos, sino también para nosotros.

Seguramente todos recordarán la hilarante escena de Meg Ryan fingiendo un orgasmo, pero más allá de eso -que sí, es una escena única que funciona bastante bien- son los diálogos lo más representativo de esta joya, siendo Billy Crystal el dueño de la mayoría de ellos. Harry es un hombre que le da cien vueltas a la situación y sabe hacer uso de un poco de psicología inversa cuando le conviene, pero cuyas intenciones siempre son buenas. Por el contrario, Sally es mucho más recatada y elegante, con un aire detallista y quisquilloso que resultaría intolerable para muchos.

La película avanza mostrando a ambos protagonistas a través de varios períodos de tiempo, hasta que terminan siendo algo parecido a amigos una vez que pasan los 30 años de edad. Su amistad es creíble, así como es lento pero seguro el hecho de que hay algo más que amistad que creció en ellos en algún momento. Ambos son más que perfectos para sus papeles, y entregan sus líneas con ingenio y un destello en los ojos que hacen que sea imposible no querer verlos juntos al final.

Carrie Fisher y Bruno Kirby conforman los dos papeles de reparto que permanecen una vez que la historia hace saltos más cortos en el tiempo, y son igual de interesantes y agradables como para tener su propia película, pero acá acompañan con gracia a los dos amigos mientras ellos mismos viven sus propias aventuras, sutilmente incluidas en conversaciones que no pasan desapercibidas.

When Harry Met Sally fue dirigida por Rob Reiner, un director más que competente que le dio una dirección bien sencilla a un guion que era de por sí brillante, y fue fotografiado por Barry Sonnenfeld, que luego trabajó con él de nuevo en Misery, y finalmente terminó dirigiendo su primera película, The Adams Family.

Como decía al principio, lo más resaltante dentro del guion de esta historia son los diálogos, algo recurrente en los trabajos de Ephron. Se vuelve difícil, aunque no tanto como acá, ponerse a elegir una escena o momento favorito dentro de Sleepless in Seattle o You’ve Got Mail, pero en estas tres colaboraciones junto a Meg Ryan, Billy Crystal y Tom Hanks, ya había mucho material servido gracias a esta mujer que sabía exactamente qué escribir para que nos sintiéramos conectados con sus personajes.

Es simpático notar que en todos sus guiones hay una conexión entre los protagonistas que se vuelve también en un elemento muy importante para la trama. En Sleepless in Seattle, ambos protagonistas viven a cientos de kilómetros de distancia, y no se conocen sino hasta el final. En You’ve Got Mail (que en realidad es un remake de The Shop Around the Corner, de Ernst Lubitsch) ambos protagonistas se conocen pero no se soportan, sino solamente vía emails anónimos, y en Julie & Julia, su último trabajo como guionista y directora, ambas protagonistas nunca se conocen pero comparten una misma pasión.

When Harry Met Sally… es sobre la conexión de dos personajes aparentemente opuestas que demuestran tiernamente que el amor no conoce de personalidades ni gustos, y es mi conexión personal con las comedias románticas.

 

Acerca de Emmanuel Báez 2264 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D