Viernes de Terror: Pesadilla en la Calle Elm, uno, dos, Freddy viene a por ti

Freddy, como era obvio, no le iba a escapar a la nueva ola de remakes, ni mucho menos. Ya dos de los protagonistas de la Tríada de Íconos del horror tuvieron sus respectivos reinicios (Michael Myers en Halloween: El Comienzo bajo la nueva visión de Rob Zombie y la regular Viernes 13 de la mano de Marcus Nispel – responsable de otro refrito, mucho mejor que éste segundo, La Masacre de Texas) y ahora Platinum Dunes viene con otra más, en una escasez lógica de buenas ideas.

Aunque lucía espectacularmente bien, como siempre tienes sus pros y contras, como toda remake que se precie, pero en un aspecto amplio, es bastante interesante de diseccionar.

Ya de comienzo, me encantaría señalar que el nuevo Freddy tiene aquello que con el tiempo y las secuelas se fue desgastando poco a poco y perdió: el factor miedo. En las últimas secuelas Freddy era un comediante de stand-up más que un asesino, y el espectador medio le perdió el respeto un poco; acá ya desde la escena inicial vemos cómo Freddy despacha a estas nuevas víctimas de manera inmisericorde y con cierta brutalidad impresa – se acabaron los chistes, Freddy viene a por su venganza sin remordimientos-.

La nueva historia comienza muy rápido, demasiado, y a los cinco minutos Krueger ya está haciendo de las suyas y se lo puede ver visiblemente, detalle que, de haberse molestado un poco en la sala de edición, hubiera sido genial ver poco a poco al asesino y no de buenas a primeras.

Lo original es que se desliga mucho de lo que es la primera película, y el misterio de la trama recae en la primera parte en las manos de Kris (una ascendente Katie Cassidy, ¡me encanta como grita esta chica!) que sería la vieja Tina, para luego darle el pase a la nueva Nancy de Rooney Mara (pasable pero nada fuera de lo común, aunque una belleza). Otro detalle bien utilizado fueron el de las microsiestas, otro aspecto que apenas se muestra en el ultimo tercio del filme y que hubiera dado más jugo de haber recurrido más a él.

Es una lástima que la trama vaya a todo vapor, ya que apenas se puede disfrutar de las muertes (todas ellas rápidas) y con poco margen para el desarrollo de los personajes, casi nulos.

El detalle certeramente refrescante es traer a la ecuación a un actor de la talla de Jackie Earle Haley; por razones del destino, él se presentó a la audición de la primera película y quedó seleccionado su amigo Johhny Depp, y ahora un giro de ese mismo destino lo ha puesto en el lugar de preferencia en la saga; si ya sin maquillaje la persona de Haley es aterradora, con la cara quemada característica de Krueger se hace insoslayable su presencia y el miedo que destila en su pavorosa voz. Estoy de acuerdo que Englund es Freddy, pero no veo a otra persona más que Jackie en este preciso lugar. Hizo un más que correcto trabajo.

El nuevo director, Samuel Bayer, entra de lleno en el juego imaginario de Krueger y, si bien tiene ciertas escenas muy bien logradas artísticamente (estas son, los sueños de los adolescentes, muy lisérgicos y penumbrosos), no tiene una visión en particular para aportar a la franquicia, aunque el aspecto de Springwood está muy bien pulido. Mucho me quejé en el momento de verla, de que el film abusaba de los jump scares, demasiado, excepto uno muy perturbador que involucra a un personaje llamada Marcus Yeon y su blog de vídeos.

Digámoslo: Pesadilla en la Calle Elm no es la mejor remake que se ha hecho hasta ahora, pero se deja ver, no aburre, el personaje de Freddy no decepciona, hay muy buenos momentos y por sobre todo destila esa atmósfera que la original tenía. No es una proeza argumental, pero es mucho mejor de lo que muchos pesimistas esperaban, aunque tampoco es lo soberbia que uno hubiera esperado que fuera.

Acerca de Lucas Rodríguez 30 Articles
Amador de las películas, las series y los libros desde tiempos inmemoriales. Te desafío a que sepas más de ANTM que yo.

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