‘Carrie’: ¿la llevarías a la noche de graduación?

Carrie se conviertió en un clásico en el momento que Stephen King la lanzó al mundo en 1974. Dos años después vino la versión fílmica, y desde ese día y hasta el día de hoy, todo el mundo al consideró una obra maestra. Motivos no le sobran.

Y es que Carrie no utiliza la sangre ni la violencia como medio de conducción del horror, sino como resultado final a la atrocidad humana, como frutilla macabra del postre que se gesta durante todo el metraje, tanto como sucedía en el libro.

Antes de poner toda la carne en el asador, la película (que dura apenas hora y media) se encarga de presentar a todos los personajes y a su protagonista principal, en sus entornos cotidianos. Las vejaciones constantes sufridas en el colegio, el regreso al hogar y también allí ser humillada por su madre, todos son pequeños granos de arena que se van acumulando poco a poco en la vida de esta desafortunada joven para que, un día, todo estalle alrededor.

No sería muy diferente de cualquier historia de secundaria que no hayamos leído en los diarios, de no ser por el hecho de que Carrie tiene poderes telequinéticos, y cuando aprenda a controlarlos será demasiado tarde… para aquellos que alguna vez la maltrataron. Todas estas sitauciones son desperdigadas a lo largo de todo el tramo principal e intermedio; el espectador sufre con Carrie, y se venga con ella también.

La clave de por qué Carrie tiene un alto nivel de estima entre fanáticos y críticos por igual debería reducirse al hecho de estar conducida por dos grandes actrices como la jovencísima por ese entonces Sissy Spacek y Piper Laurie (hija y madre, respectivamente) que no por nada estuvieron ambas nominadas al Oscar de 1977 en roles principales y secundarios.

Por un lado, Spacek realmente le da en el clavo con su Carrie tímida y alejada de la sociedad, una joven reinada con mano férrea por su madre que, finalmente, descubre la fuerza interior para luchar contra ella y su sometimiento. El cambio drástico de víctima a victimario le sienta perfecto y causa más de un escalofrío.

Del otro lado tenemos a la inmisericorde señora White, un ejemplo de lo bien realizados que son los personajes con religiosidad fanática. Piper Laurie destila horror humano, es despreciable en cada aparición que hace y, lo mejor de todo, le hace profundo honor al personaje del libro.

La camada joven se destaca también con Amy Irving y su compungida Sue Snell, la destestable Chris de Nancy Allen, la dulce y cariñosa pero aguerrida profesora Collins (Desjardin en el libro) de Betty Buckley y la pícara Tina de P.J. Soles. El desafortunado acá es, curiosamente, John Travolta, que no transmite a su sucio y frío Billy Nolan con contundencia.

Brian De Palma realmente capta la esencia del ambiente estudiantil a la perfección, tanto en su vida cotidiana como en la fastuosa noche de graduación. El director se saca debajo de la manga ciertas tomas estáticas excelentes y muy vistosas, dándole otra perspectiva a la escena.

Un detalle que puede resultar primoroso al principio pero fastidioso después es el baile de Carrie (que luce bellísima en la fiesta) con su pareja; la cámara comienza a girar alrededor, primero lentamente y después a un ritmo vertiginoso – de haberse quedado con el ritmo lento, hubiera quedado magnífica, pero los años ya la han convertido en una escena entrañable-.

De Palma no sólo logró en Carrie una adaptación bastante acertada del tono que Stephen King quiso imprimir en su novela, sino que también brindó una clase de como hacer una verdadera película de horror con temas y críticas sociales tan vigentes hasta el día de hoy. Una magnífica joya dentro del género.

Acerca de Lucas Rodríguez 30 Articles
Amador de las películas, las series y los libros desde tiempos inmemoriales. Te desafío a que sepas más de ANTM que yo.

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