‘A Nightmare on Elm Street’, el mito de Freddy Krueger

A esta altura debe haber muy pocas persona que no sepan quién es Freddy Krueger.

Luego de conocerle la cara a Michael Myers en el ’78 y a Jason Voorhees en el ’80, poco faltaba para que en el ’84 una tercera cara se asomara al mundo del horror, una cara que se quedaría grabada en la mente tanto del público como de la crítica, que celebró el surgimiento de un asesino despiadado que atacaba entre sueños a los adolescentes de un pequeño pueblo.

Sinceramente, el hecho de contar una historia totalmente fresca ayudó mucho al surgimiento de un nuevo icono del horror, ya que películas como Halloween o Friday the 13 marcaban una tendencia (que por esos momentos no aburría) como lo era asesinar jóvenes mientras estos tenían sexo. Aquí también los jóvenes tienen sexo, pero no es la razón (principal) por la cual asesinarlos, sino que hay un halo de venganza que le toca a Nancy Thompson develar por sí misma antes de morir de la peor forma en sus sueños.

Lo imaginativo del film radicó también en el detonador de la historia, el desagradable y malvado personaje interpretado por el reconocido actor Robert Englund, que nunca más se despegó de los papeles de Freddy e incluso siguió y sigue incursionando en el cine clase B. Gracias a él es que ahora podemos hablar de este símbolo que se alimentaba de los miedos de estos indefensos chicos.

Así como todos deben saber, A Nightmare on Elm Street también significó el surgimiento de Johnny Depp en la Meca del cine, siendo este su primer film, en el que se lo ve joven y rozagante, junto a Heather Langenkamp, la joven Nancy, papel que luego interpretaría en dos ocasiones en A Nightmare on Elm Street 3 y en The New Nightmare. Una desgracia que cayera en el modus operandi de Hollywood para estrellas, en la que jóvenes promesas se vieran atrapadas en la vorágine de los desconocidos hoy en día. Más allá de eso, ellos dos junto con los actores Amanda Wyss y Jsu García han logrado formar un grupo con el cual lograr empatía, además de mostrar a Nancy como una joven llena de miedos y no una superheroína; una joven real, a fin de cuentas.

Debo confesar incluso, que el papel de la madre de Nancy me ha causado gracia una vez que la revisité, ya que esconde botellas de vodka por la casa cual si fueran caramelos en una Búsqueda del Tesoro. ¡Sólo miren y aprendan a esconder alcohol en casa, jóvenes!

El apartado técnico es increíblemente excepcional para la época: los escenarios más comunes y cotidianos se funden con los más surrealistas en el mundo de Freddy: oscuros recovecos y pesados cuartos industriales contrastan con el Otro Mundo (muy Silent Hill) en el cual la escuela y el patio trasero se vuelven oscuros y malévolos lugares entre los que acecha el asesino.

Las muertes, si bien pocas en comparación con la cantidad a la que uno está acostumbrado ahora, sirven a la trama y no para la trama; están bien dosificadas y causan espanto por lo retorcido de su planteamiento. Todos estos maravillosos momentos del film están acompañados por una banda de sonido latente que acerca al espectador a una verdadera Pesadilla.

Wes Craven volvía a sorprender al público en materia del horror luego de su incómoda ópera prima The last house on the Left y la brutal The Hills have Eyes; su calidad no decepcionó y entregó otro clásico entrañable a su colección de Obras para la Posteridad.

A Nightmare on Elm Street marcó un antes y un después en el cine de horror, y aún ahora en estos tiempos que corren su aura fantástica sigue acercando a más personas a su maravilloso y retorcido mundo de pesadillas. Otro logro que Wes Craven a traído a este Mundo.

Acerca de Lucas Rodríguez 30 Articles
Amador de las películas, las series y los libros desde tiempos inmemoriales. Te desafío a que sepas más de ANTM que yo.

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