‘The Hunger Games’, la barbarie televisada

El cine es probablemente el arte que más éxito consigue al usarse como un medio para advertir, además de simplemente contar historias, porque nada es más efectivo que una moraleja acompañada de imágenes que se peguen en la retina a veintitantos fotogramas por segundo. Estoy seguro de que no es algo general, pero encontrarán más personas hablando acerca de un cambio radical luego de ver una película que luego de haber leído un libro, y eso se debe sencillamente a que las imágenes tienen un poder mucho más fuerte sobre el cerebro, y convierten en real algo que la imaginación solamente ha bosquejado a través de las palabras o el sonido.

Por eso en Panem, el Capitolio hace transmitir a los doce distritos periféricos el evento anual llamado Juegos del Hambre, en donde 24 adolescentes de entre 12 y 18 años se enfrentan a muerte hasta que solo uno termina vivo. Este despliegue de poder sirve por sobre todas las razones superficiales, para recordar al pueblo que la rebelión tiene el precio de la muerte y que intentarlo es un desperdicio de tiempo y vida. La resistencia es fútil. Sin embargo, después de un siglo en el que aquella decadente nación conocida como lo Estados Unidos de América cayó y renació de entre las cenizas, trayendo consigo el gobierno más corrupto y opresor que la Tierra haya conocido, una joven de 16 años llamada Katniss Everdeen encenderá la mecha de la esperanza.

Como advertencia, Los Juegos del Hambre es una obra que recuerda las posibles consecuencias de una sociedad que se deja controlar en inacción, cayendo en un letargo fatalista que tiene como final ineludible la ascensión de la barbarie como máximo entretenimiento. Podría parecer extremista e irreal, pero estamos hablando del país que inventó el Reality TV y que actualmente deja transmitir las 24 horas programas de esa categoría en la que la teleaudiencia es testigo de familias o grupos de personas que no hacen más que denigrarse incansablemente. Realmente, ¿hay mucha diferencia entre lo que cuenta la ciencia ficción y lo que estamos viviendo?

Tanto en la obra original como en la película, la crítica social es bastante clara, pero en la obra dirigida por Gary Ross (Seabiscuit) inclusive se han tomado el tiempo de enfatizar en este aspecto, sacrificando necesariamente algunas subtramas interesantes presentes en la novela escrita por Suzanne Collins. Así, por ejemplo, tenemos una secuencia entera en la que la población de uno de los distritos responde brutalmente ante la muerte de uno de sus miembros en la arena, finalizando la misma nuevamente en la opresión y el ejercicio libre del poder totalitario de este gobierno que no concederá libertades innecesarias y cortará cualquier raíz de esperanza que comience a brotar.

El cine ha visto buenas películas que tocaron de formas similares esta latente preocupación, pero es notable la forma en la que Los Juegos del Hambre se encarga de enfatizar dónde se encuentra exactamente el problema. En la película, esto tiene un precio, y es la constante pausa en el drama que está viviendo la protagonista, lo cual genera cierta desconexión en la empatía necesaria para acompañarla a través de su distópica odisea en busca de la supervivencia; así también, la suavidad en el conflicto moral que supone convertirse en lo que su gobierno quiere para lograr esta misión. El monólogo interno se pierde a ratos, aunque logra mantenerse a flote gracias a la brillante actuación de Jennifer Lawrence, y la obvia invitación a la reflexión que el director incluyó al filmar el funcionamiento de la maquinaria detrás de los Juegos.

Su aventura no es solitaria y tan desesperanzadora, ya que en su preparación conocerá gente que la ayudará a mantenerse de pie, creyendo en la victoria, aunque se trate de una posibilidad mínima. Además, Katniss viene de una vida dura, que la ha obligado a desarrollar habilidades fuera de lo común para poder mantenerse despierta y fuerte, así como a ayudar a su familia a seguir adelante. Desde su distrito, es enviada a los juegos junto a Peeta Mellark (Josh Hutcherson), y en el viaje, y al llegar al Capitolio, ambos recibirán consejos de Cinna (Lenny Kravitz), Haymitch (Woody Harrelson) y Effie Trinket (Elizabeth Banks). El trío de actores están en tono más que acertado con los demás, y sus participaciones son de valor agregado.

Por supuesto, si uno no se siente con ánimos de acostarse a reflexionar, vale preguntarse si la película funciona solamente como entretenimiento. Si bien es un poco anticlimático, los elementos de ciencia ficción, así como el portentoso retrato de esta sociedad distópica, más las escenas de acción, aunque pocas, garantizan un rato memorable en el que es inevitable admirar lo que hay para admirar, notando los pocos errores en el ritmo o la incomodidad de ciertas escenas, que al final no afectan a la efectividad de la historia.

Acerca de Emmanuel Báez 2309 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D