‘The Expendables 2’, mejor acción, mejor humor, y más corazón que la primera

Uno pensaría que no hay mucho que decir acerca de una película cuyo único objetivo es entretener con la acción más pochoclera y el humor más básico de todos, pero The Expendables 2 logra sorprender con un poquito de corazón y locas secuencias de acción para seguir homenajeando a lo mejor del cine de los 80 y 90 cuando estrellas como Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis y Jean-Claude Van Damme dieron lo mejor de sí.

Tras la más simplona y decente The Expendables, dirigida y escrita por Sylvester Stallone, esta secuela llega de la mano de Simon West, cuyo trabajo más interesante se remonta a su inicio en 1997 cuando capitaneó a Nicolas Cage en Con Air. La continuación escrita por Stallone y Richard Wenk (16 Blocks) tiene más onda desde el principio, y definitivamente más acción, con una larga y explosiva secuencia inicial donde el contador de cuerpos ya sube a unos 100, sin exagerar.

Por supuesto, hay mucho que la película no tiene: actuaciones memorables, una trama cuyo final no resulte predecible a los 20 minutos, o algo aparte de la reunión de nombres que la distinga de otras cien películas de acción de las últimas dos décadas, pero lo que no le falta para nada es eso mismo: acción que valga la pena ver y por la cual podamos suspender las exigencias por casi dos horas.

Además de eso, logran meter algo de humor sincero que alivia cierta tensión causada por tanto despliegue de testosterona y explosiones que harían temblar a Michael Bay en su estado más comercial. Con las constantes auto-referencias, especialmente el chiste que el propio Chuck Norris hace con respecto a su fama en internet, hacen de la película una lograda auto parodia que consigue el éxito por no tomarse en absoluto en serio, más aún con los hilarantes nombres de los personajes (Vam Damme como el villano de nombre Vilain) y la pinta que tienen algunos como Schwarzenegger que provocan una genial comedia involuntaria.

Lo más interesante es que hasta cierto punto hay un claro respeto por los actores más veteranos. No se quieren engañar con locuras inverosímiles y no se atreven a hacerlo, dejando claramente la posta para los más jóvenes como Liam Hemsworth que está en la edad perfecta para ganar en una carrera colina arriba a cualquiera de los principales. Al menos los más grandes, como Stallone o Dolph Lundgrenn ya conocen sus límites, mientras que Jason Statham aún se mueve con notable dinamismo. Terry Chews se encarga de quedarse con las armas y las líneas más simpáticas, generando un balance bien recibido para que no todos estén dándose a los golpes sin parar.

Eso sí, pudieron haber elegido a alguien mejor para el único papel femenino en el equipo, que parece que fue introducido simplemente para variar un poco, sin mayores propósitos para su personaje. Nan Yu no convence ni como una peleadora más, y el guion realmente no busca destacarla de ninguna manera.

Aquel respeto propio queda un poco olvidado hacia el tercer acto, cuando se enfrentan Stallone y Van Damme, en una dura pelea que se balancea entre lo genial por su simple naturaleza y lo triste al ver el esfuerzo que ambos hacen por no parecer tan cansados como se ven, por todo el recorrido de la película, y por la vida misma que ya les pasó factura hace tiempo. Igual es entretenido verlos porque es un encuentro que quizás nunca más se repita.

Al final, el contador de cuerpos seguramente habrá superado los 250 en casi una hora de acción en total, y dentro de todo, la película cumple exactamente con lo que promete. Ni más, ni menos.

Acerca de Emmanuel Báez 2316 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D