‘The Dark Knight Rises’, la película menos Batman de la trilogía

Respondamos de entrada las dos preguntas más importantes que tienen que ver con esta conclusión de The Dark Knight. No es tan impactante como la segunda película, y Anne Hathaway es una muy buena Catwoman, si bien en la película no se la menciona de tal manera en ningún momento y su versión sea muy diferente a la de Burton, por lo que aventurarnos a compararla con Michelle Pfeiffer sería un sinsentido.

Ahora podemos avanzar a hablar un poco más del final de la trilogía de Batman según la visión de Christopher Nolan, que independientemente de las opiniones, es innegable que ha creado una trilogía que ya es igual de legendaria que el personaje que la encabeza. No sin falencias, por supuesto, y lastimosamente algunas de ellas persisten en este esperado desenlace, disminuyendo su fuerza.

Ocho años pasaron desde que Batman asumió la culpa por los asesinatos cometidos por Harvey Dent, con el propósito de que la máscara del héroe permanezca en el lugar donde Ciudad Gótica más lo necesitaba. Nos encontramos con un Bruce Wayne ermitaño y con el cuerpo algo tullido, hasta que su regreso se hace necesario una vez que Ciudad Gótica se encuentre con el peligro más fuerte de todos: Bane.

Tras un interesante prólogo en el que se introduce a Bane (definitivamente no tan emocionante como la introducción del Joker), volvemos a una Ciudad Gótica que cambió bastante en los últimos diez años, y al decir bastante, no hablo exactamente de las consecuencias de la desaparición de Batman o de la muerte de Harvey Dent porque realmente no vemos cómo vive la gente de la ciudad, sino de un punto en particular que me viene molestando desde la segunda película, y esperaba que Nolan arreglara en la tercera.

Uno de los puntos más resaltantes de Batman Begins es el cuidado que le dieron a la ciudad, lo que la hacía sentir viva a su propio modo, y hablar de Gótica se sentía genuino ante todo. En The Dark Knight resultaba chocante el brusco cambio de estética (¿realmente no se volverían a construir los trenes elevados luego de enfatizar tanto en su importancia?) y no se podía evitar pensar en la última insignificancia de un héroe en una sola ciudad en medio de las miles que existen en el mundo.

Creo que el encanto de las historias de Batman es que siempre resaltaban porque Gótica bien podría ser una ciudad en una dimensión paralela y sería perfectamente creíble, pero sin embargo, tras una primera película con un diseño de producción deslumbrante en cuanto a la presentación de Ciudad Gótica que era bastante realista dentro de la fantasía, seguimos con un realismo que llegaba a parecer más falso por su inexplicable cambio. Esto obviamente no afecta a las historias de ninguna de las tres películas, pero lo menciono porque Gótica es parte de Batman, y sin sus características más prominentes, Batman se siente menos Batman.

En la ciudad hay toda clase de rumores con respecto a la desaparición del enmascarado, y así mismo hay toda clase de especulaciones sobre el multimillonario Bruce Wayne que se mantiene recluído. En medio de una fiesta en la mansión, vemos por primera vez a Bruce en su estado actual, mientras también vemos por primera vez a Selina Kyle (Anne Hathaway) con una introducción que hasta podría decirse es más emocionante que la de Bane, después de todo, los personajes más importantes en la trilogía realmente hacían algo memorable al ser introducidos.

El Espantapájaros drogaba y asustaba hasta volver loco a Falcone. The Joker participaba encubierto en el robo al banco, reduciendo a sus payasos él mismo. Y Selina Kyle hace uso de sus habilidades como ladrona, saliendo luego de escena con una elegante pirueta. Bane (Tom Hardy) no hace más que hablar en tono amenazante mientras sus matones hacen todo el trabajo. Es innegable que es un villano imponente, temible y últimamente impetuoso, como se verá más adelante, pero su presentación pasa desapercibida.

Wayne, con ayuda del siempre leal Alfred (lo mejor de Michael Caine) que es tan oportuno con sus anécdotas hasta parecer un poco forzado (¿realmente hay que creer que esperó más de ocho años para contar algo tan importante como lo que hacía en ausencia de Bruce?), aprenden sobre Selina Kyle y sobre Bane, mientras Batman prueba su nuevo juguete volador al caer la noche. Una vez que Batman reaparece tras largos años de ausencia, la cosa se pone más movida y la acción es bienvenida.

A pesar de las inconsistencias en el guion, las escenas de acción son buenísimas y los encuentros entre el héroe y el villano no defraudan, ya que cuando ambos recurren a los puños para enfrentarse, la intensidad se resiente y hace que todo parezca mucho más real que cuando se enfrentan con armas o sobre vehículos. Y ver a Batman pelear al lado de Catwoman (si tanto la quieren llamar así) es igual de emocionante

La aparición de Kyle hace de la historia del regreso de Batman mucho más interesante de lo que podría ser sin ella. Su personaje es intrigante y su ambigüedad proporciona el suficiente misterio como para engancharnos a medida que la trama central -la de Bane aterrorizando a Gótica con un plan no tan original en la historia de los planes malvados- avanza en línea recta.

Por otro lado, también vemos a John Blake (Joseph Gordon-Levitt), un policía honesto que cree en la redención de Batman y tiene un secreto bajo la manga que lo usa en el momento adecuado. También tenemos a Miranda Tate (Marion Cotillard), una empresaria que hace tiempo desea reunirse con Wayne y trabajar en conjunto con la empresa para “mejorar” Ciudad Gótica. Sí, The Dark Knight Rises languidece del síndrome de Spider-Man 3 por la cantidad de personajes nuevos, y esa es mayormente la merma de la historia, no hay desarrollo suficiente de personajes como para que importen tanto como se pretende.

Aún así, el conjunto funciona bastante bien, y Tom Hardy verdaderamente es un enemigo de fuerza suficiente como para ser temido. Es una gran adición al universo de Batman, y los fanáticos de los comics ciertamente quedarán asombrados por la fidelidad a los materiales fuente en cuanto al encontronazo entre ambos.

Dentro de todo, The Dark Knight Rises es una culminación más que entretenida, pero menos inteligente y atrevida que The Dark Knight. Se siente menos Batman que las anteriores películas (para durar casi tres horas, el superhéroe no tiene más de 25 minutos de pantalla), aunque los obvios problemas que padece el guion no le quitan mérito a los logros conseguidos. Christian Bale es el mejor Bruce Wayne/Batman, la actuación de todo el elenco es siempre ejemplar, el realismo es más que acertado, y por supuesto, la acción es memorable. Se le podría haber pedido más, y ciertamente Nolan y su equipo podrían haber entregado más, pero es importante notar que a pesar de las fallas, la leyenda del Caballero de la Noche quedará para siempre.

Acerca de Emmanuel Báez 2310 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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