‘The Call’, un decente thriller que podría haber sido mucho más

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***ESTA RESEÑA CONTIENE SPOILERS DE LA PELÍCULA***

The Call podría haber sido un brillante ejemplo de thriller hasta que llega al tercer acto, entonces resuelve su trama de la forma más cliché y estúpida posible. Hasta entonces, es una gran construcción de suspenso de los que uno diría que podría realizar Hitchcock si estuviese vivo en la época de celulares con GPS y tecnología de rastreo, y eso hace que valga la pena sentarse a disfrutarla por más que se sienta frustrante que hayan decidido tomar un camino tan genérico al final, lo que realmente no se esperaba teniendo en cuenta el talento detrás de cámaras.

La película gira en torno a una operadora del sistema 911 llamada Jordan (Halle Berry) y como esta responde a una llamada de auxilio de una chica por ser secuestrada. Cuando accidentalmente ayuda al secuestrador a través de la línea, su mundo se viene abajo y no vuelve a ser la misma en el trabajo. Seis meses después, con la culpabilidad de la muerte de una adolescente, vuelve a seguir otra llamada de secuestro de una chica llamada Casey (Abigail Breslin) que despierta en ellas fuertes emociones de impotencia y ansiedad, pero logra controlarse para intentar ayudarla a escapar.

La película realmente tiene una buena introducción, llena de buen suspenso con una claustrofóbica dirección de Brad Anderson, que no está nada ajeno a thrillers bien personales que esconden algo debajo de la superficie. Dirigió a Christian Bale en la magistral The Machinist que fue un embrollo mental hasta el último minuto, y acá se encuentra una vez más haciendo inusuales planos cerrados en un angustiante trabajo de dirección que logra la mayor parte del tiempo provocar algo de pánico y desesperación. The Call bebe su premisa de otros thrillers similares como Cellular o Buried y con la visión de Anderson, logra diferenciarse de ellas el tiempo suficiente.

Es aún más notable teniendo en cuenta que tanto Berry como Breslin, admirables ambas, son muy convincentes en el poco espacio que tienen para moverse. Breslin se pasa sollozando durante un largo rato y Berry hace que su mirada temblorosa sea difícil de tolerar, generando una desesperada empatía. Para no sentirse repetida, la trama toma sus desvíos que se sienten más como distracciones, ya que el trabajo de ambas realmente es suficiente y la película no necesita proporcionar más información para hacer trabajar al espectador. La buena contención con la que arranca la historia se va perdiendo en favor de un drama criminal simple, sin mayores sorpresas. Acá aparece también Morris Chestnut como un oficial de policía interesado de más en el bienestar de Jordan, por lo que su presencia al menos no es solo incidental.

Anderson sabe lo que necesita para que su propio juego pueda llegar a ser alucinante en el suspenso y sabe bastante bien cómo jugar con las emociones del espectador, pero lastimosamente el guion es de Richard D’Ovidio, que escribió Thirteen Ghosts, un interesante trabajo que también tiene serias fallas con la resolución de problemas, y el problema de The Call es que una vez que acaba la dicha llamada al 911, toma un giro ridículo en el que se requiere, por razones muy poco verosímiles, que el personaje de Jordan abandone su puesto de trabajo y se involucre directamente con la víctima. De un momento a otro, muy a pesar de todo el trabajo de la policía investigando el secuestro a todo pulmón, ella se encuentra con la ventaja de haber escuchado algo que nadie más escuchó, lo que la acerca al victimario más que la propia policía.

Tenemos que creer entonces que una persona que sabe perfectamente cómo funciona el sistema, conoce el peligro inminente y sabe que una simple llamada de nuevo al 911 o a su amigo oficial podría terminar con el asunto lo más pronto posible, es la única que puede acabar con todo enfrentándose al criminal. Y todo porque cree que se trata del mismo autor del crimen del cual se viene culpando durante los últimos seis meses. Todo resulta demasiado conveniente, la película pierde el maravilloso suspenso que había construido hasta entonces, y realmente no hace nada fuera de lo normal como para recuperar algo de eso.

El tercer acto se pierde en lo común, aunque al menos Anderson sigue provocando una comprensible incomodidad con la cámara por la forma en que encuadra a los protagonistas como si el espectador estuviera bien cerca de ellos, sintiendo la vorágine de emociones entre una pobre víctima que no logra ver más allá de una aparentemente inevitable muerte y un demente acosado por un enfermizo afecto revelado poco antes. Acertadísimo el trabajo de Michael Eklund, que ya hizo de lunático en varios otros trabajos, y lo siguen eligiendo para el mismo tipo de papel porque su caracterización es honesta e intimidante.

Es una verdadera lástima las decisiones de D’Ovidio que no sabe cómo resolver los conflictos más importantes de su guion, pero gracias a una dirección inspirada y el innegable talento de sus dos actrices principales, The Call es un thriller apenas por encima de la media, quizás fácil de olvidar, pero que se deja ver porque cuando está mejor trabajado, realmente está la promesa de una obra brillante. Se queda por el camino de forma muy brusca, pero la atención entonces ya está ganada y es igualmente fácil de terminarla.

Acerca de Emmanuel Báez 2268 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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