‘The Amazing Spider-Man’, la verdadera marca de un superhéroe

***Esta reseña contiene algunos spoilers***

No solamente es The Amazing Spider-Man la mejor película del superhéroe arácnido, sino que además tiene el mejor cameo de Stan Lee hasta la fecha. Siempre me molestaban sus apariciones porque parecían escenas filmadas posteriormente, como retazos en un guion decente que de no ser porque se trataba de un pedido recurrente del creador del personaje, serían escenas eliminadas que solamente estarían en los DVDs.

Por supuesto, ese es un detalle pequeño en comparación a los puntos que realmente hacen de esta nueva visión, una realmente fresca, agradable y por sobre todas las cosas, muy bien ejecutada. Marc Webb ha logrado exitosamente en crear una película con más capas de lo que aparenta, usando elementos anteriormente ignorados y agregando especias tan bien manejadas y controladas, que lo poco que hay para reprocharle se queda en el tintero.

Andrew Garfield está probando ser un actor de peso, si bien sigue madurando, le calza perfectamente la incomodidad y la inmadurez social de Peter Parker mucho mejor que Tobey Maguire, quizás también porque ese aspecto del mismo adolescente se toma acá más directamente, en favor de un desarrollo de personaje más interesante y evidente, que prevalece nuevamente gracias al notable trabajo de un Garfield que acierta en todos los tonos distintos que necesita durante la historia.

Emma Stone es también una Gwen Stacy más que apropiada aunque un poco desaprovechada, lo que hace quizás que el romance entre ella y Peter Parker no genere el interés que debería, para que sea tan importante como pretenden una vez que las fichas comienzan a caer. Por supuesto, este desarrollo no quita para nada el hecho de que la química entre ambos es perfecta y creíble, ella con una madurez emocional propia de alguien de su edad y él con su inoportuna introversión, lo que hace que sus conversaciones sean nada menos que realistas.

Absolutamente todos los personajes están en buenas manos, logrando que sea mucho más fácil verlos en pantalla, soportarlos y seguirles la pista (ni hace faltar explayarse en el porqué son geniales Martin Sheen y Sally Field), por más que tengan apenas unos minutos en pantalla o que sus motivos no estén bien desarrollados. Inlcusive Flash, por ejemplo, es casi un extra si no fuera porque es sutilmente muy importante para Peter Parker. Idolatrado por este en secreto, hasta que se invierten los papeles. Peter Parker entiende a través de un personaje tan aparentemente idiota como Flash los efectos negativos del bullying, una brillante alegoría a su inútil búsqueda del asesino del tío Ben.

Flash es un alumno que se las da de grande, el deportista alabado del colegio que humilla  a los más pequeños en vez de usar su fuerza para alentarlos a ser más grandes, así como Peter no hace más que humillar a supuestos criminales, usando sus poderes de forma irresponsable, sin saber realmente cuáles son sus delitos. La escena de Flash humillando al más chico a comer boca abajo frente a todos los alumnos es básicamente la misma en donde Peter se jacta de sus habilidades con el ladrón de autos, y una vez que la muerte acecha, la lección acerca de cuidar de los más débiles se hace mucho más intensa, sin ser directa en la moraleja.

La famosa frase del tío Ben, “con grandes poderes, vienen grandes responsabilidades” está ausente en favor de un par de discursos mucho más motivadores de su misma parte, y es otro de los tantos aciertos de un pedazo de guion brillante que prefiere entredecir verdades a escupirlas a la pantalla. Hay una sutileza en las insinuaciones de los temas más importantes, que destila inteligencia y provoca un seguimiento más enfocado de la evolución de los eventos, así como de la evolución del superhéroe.

Es la trama del Dr. Curt Connors, interpretado por el gran Rhys Ifans, la que padece de cierto simplismo predecible, que si no fuera porque antes de decaer genera cierta empatía, podría llegar a ser poco interesante. Y con decaer me refiero a la esperada caída a villano de un personaje que previamente se mostró humano en sus intenciones más de lo que normalemente uno esperaría de alguien con motivos ulteriores. Uno podría argumentar si la primera vez que se convierte en El Lagarto, se dirige a matar a su empleador por una simple sed de venganza, o porque desea evitar que este comience a realizar pruebas con humanos del suero que estaban intentando conseguir.

Un villano con trasfondo que llega a ser humano y vulnerable en un sentido emocional o psíquico puede ser mucho más interesante que uno con debilidades meramente físicas, y esto puede plantear problemas mucho más profundos para el superhéroe. Habiendo evitado El Hombre Araña que el primer ataque del Lagarto termine en un derrame de sangre, ¿defendió a un villano mucho más peligroso que el de turno? Me repito, es un ejemplo más de un guion inteligente cuyos pequeños resquicios no importan en absoluto.

Podríamos hablar del humor, algo forzado por momentos. Podríamos hablar de cierta melosidad en principio innecesaria, pero plenamente justificada. También podríamos hablar de la presencia del Lagarto, una creación algo plástica y no tan temible como debería ser, pero no creo que importe realmente, ya que todo lo demás ofrece un factor de exploración mucho más alto del que muchas otras películas de superhéroes.

Y por supuesto, para el que no busca tanto, The Amazing Spiderman tiene escenas de acción brillantes, si no tan espectaculares por el despliegue, asombrosas por una ejecución tan fluida y amena. Spiderman realmente se mueve como una araña por primera vez en la pantalla grande y la cámara acompaña con movimientos casi elegantes para ensalzarlo. Es un superhéroe que es más humano que nunca, con moretones y marcas que son reales y permanecen visibles el tiempo suficiente (punto técnico a favor del director y su continuista) para recordarnos que detrás de la máscara, hay una persona con problemas tan comunes como la de todos los demás, pero que tiene la carga de unas responsabilidades mucho más fatigosas.

No se trata simplemente de la decisión de un hombre común de convertirse en un superhéroe y de usar sus poderes en favor del bien común, luchando contra los malos y protegiendo a los buenos cuando pueda, sino de recordar que todo buen superhéroe viene con una naturaleza humana que lo invoca a permanecer presente y vivo, con los pies en la tierra mientras surca los aires, y más que nada, que es completamente humano en lo que más importa: el corazón.

Acerca de Emmanuel Báez 2266 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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