‘TED’, amistad eterna y amor al cine con algunos tropezones

**ESTA RESEÑA PODRÍA CONTENER UN PAR DE SPOILERS**

No hay nada nuevo en la premisa de los dos mejores amigos que deben evaluar sus vidas y su amistad cuando uno de ellos decide dar otros pasos con su novia. El cine lo ha hecho un montón de veces con resultados variados, pero esta sería la primera vez que uno de los mejores amigos es un oso de peluche que fuma marihuana e idolatra a Flash Gordon. Ese es TED, el protagonista de la comedia homónima dirigida por Set MacFarlane, creador de Family Guy, que se aventuró por primera vez a dirigir con resultados realmente cómicos la mayor parte del tiempo.

Mark Wahlberg interpreta a John Bennett, un adulto de 35 años cuyo oso de peluche cobró vida cuando era niño por un deseo realizado debido a un anhelo ferviente de tener amigos. Por supuesto, cuando el oso cobró vida, se convirtió en una celebridad instantánea, pero nunca olvidó la promesa hecha con el pequeño Johnny, la de ser amigos para siempre. Ted fue aprendiendo más de la vida, y con el correr de los años, a la gente dejó de importarle que se tratara de un oso de peluche con vida, y terminó convirtiéndose en una ex celebridad. Claro que eso es lo mejor de todo, ya que así podría seguir con su mejor amigo, drogándose en el sofá del departamento viendo Flash Gordon como si nunca hubieran crecido.

La película comienza con una narración de Patrick Stewart -la primera de varias apariciones famosas en la misma- hablando acerca del suceso, de la magia y del origen de la amistad de ambos protagonistas, y luego de la presentación de los dos, vemos a John adulto acompañado de su novia de casi 4 años, Lori (Mila Kunis), con quien ambos viven juntos disfrutando de la vida sin mayores responsabilidades.

A partir de ahí, se presentan varias situaciones simpáticas con el simple propósito de encariñarnos con Ted, ya que pronto de él  dependerá el futuro de la relación entre Lori y John. MacFarlane, que hace de la voz de Ted y también escribió el guion junto a los escritores regulares de Family Guy, Alec Sulkin y Wellesley Wild, intentan hacer reír casi sin descanso, con más aciertos que fallos, y una buena cantidad de referencias y bromas que solo los más habitués del cine y la cultura pop podrían entender. Como las bromas más simples, la mayoría de estas referencias son geniales, y algunas otras parecen simple reflejo del amor al cine de MacFarlane sin ningún verdadero remate.

La historia se complica cuando las situaciones disparatadas llevadas a cabo por Ted sin el regaño de John llevan a Lori al límite de la relación, por lo que es necesario obligar al oso a aprender a trabajar y vivir solo por primera vez en 27 años. Pero la amistad es más fuerte y finalmente las locuras de ambos amigos logran que Lori se canse. Entre geniales cameos encabezados por el mismo Sam Jones (Flash Gordon), la película se pone más interesante con Rex (Joel McHale), el jefe imbécil de Lori que la convence para salir con él ofreciéndole una relación más madura.

Por momentos parece que Rex será la reivindicación del antagonista idiota ya que se atreven a volverlo menos cliché, provocando cierta empatía con diálogos honestos que lo ponen en una posición arriesgada para la continuidad del relato principal, y eso hubiera estado genial. Se hubiera aplaudido bastante un giro bien fresco en esta clase de comedia, pero poco después de animarse a sorprendernos, se vuelven cobardes y colocan de nuevo a Rex en la posición de los idiotas, perdiendo toda la gracia que había acumulado hasta entonces.

Cuando la película llega al tercer acto, se pone más ridícula de lo que la premisa permite y de repente nos encontramos en un thriller de acción sin ninguna chispa de humor. Giovanni Ribisi interpreta a un padre que prometió a su hijo comprar a Ted, y ante la negación de John y la sorpresa de ambos durante la mitad de la película -que hace el final lo más predecible- éste termina secuestrando al oso, lo que lleva a una persecución a alta velocidad que concluye en un estadio de baseball.

No hay absolutamente nada interesante en toda esta situación, además de ser predecible y contradictoria. Momentos antes, MacFarlane se atrevió a filmar una loquísima escena de pelea entre Ted y John que por su simple naturaleza, es genial e hilarante, y luego se supone que debemos creer que Ted no es capaz de defenderse ante un extraño de aspecto escuálido y su hijo regordete que no sería capaz de correr más de una cuadra. Toda la situación cómica/dramática entre el trío, más la inclusión del personaje de Rex como antagonista resulta mucho más interesante, pero finalmente se decantaron por algo más gastado que la misma premisa central.

Afortunadamente para la película misma, el tercer acto es bastante escueto y para entonces si uno ya no se encariñó con los protagonistas, difícilmente se ponga más memorable. El humor crudo, las referencias cinéfilas, la innegable química entre los tres y la atracción con el espectador que se crea fácilmente con un oso de peluche con tremenda personalidad hacen de Ted una comedia que sobresale del montón. No se le puede negar la onda que tiene, pero sí se le podría haber pedido algo aún más trabajado, que daba para ser aún más agradable de lo que terminó siendo.

Acerca de Emmanuel Báez 2314 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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