‘Sherlock Holmes’, comercialmente correcto

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Sherlock Holmes envía a Holmes y a Watson, su incondicional compañero, a enfrentarse a un nuevo reto. Mostrando unas habilidades para luchar tan letales como su legendaria agudeza intelectual, Holmes peleará como nunca para acabar con un nuevo enemigo y desenmarañar así un complot mortal que podría destruir el país. Adaptación del cómic de Lionel Wigram, que reinventaba los personajes de Arthur Conan Doyle, convirtiendo a Sherlock Holmes (Robert Downey Jr.) y al Doctor John Watson (Jude Law) en detectives con habilidades para el boxeo y el uso de la espada, respectivamente.

Ya vi Sherlock Holmes hace un par de semanas, pero sentía que era necesario verla de nuevo en un ambiente distinto para decidirme sobre ella. Definitivamente la segunda vez fue más entretenida que la primera teniendo en cuenta que la primera vez esperaba más intelectualidad y terminé recibiendo más explosiones y golpes, así que la segunda vez fui luego de dos semanas dibujándome en la cabeza un espectáculo pochoclero (pororo, para los no entendidos) y concluí que Sherlock Holmes es un buen ejemplo del cine más comercial realizado de forma correcta y divertida.

Por supuesto que tiene sus errores, pero como suelo decir, cuando van a disfrutar algo bien comercial, es mejor dejar el cerebro descansando en un frasco al costado. Quizás el mayor problema de Guy Ritchie es que, a pesar de haber hecho una película detectivesca de época con aroma contemporáneo, quizás no tuvo en cuenta de que seguía tratándose de una película detectivesca donde tenemos a uno de los personajes más inteligentes de la literatura. De esta manera, el espectador no pasa de ser un testigo pasivo de la inteligencia y perspicacia del héroe protagonista; no llegamos a saborear el intelecto ni la increíble capacidad de deducción de Sherlock Holmes por tratarse de una obra con un ritmo acelerado.

Afortunadamente, se lo creemos en todo momento, porque Robert Downey Jr. es persuasivo hasta en los más pequeños detalles, y Jude Law funciona en justa medida como compañero y aliado. La química no es destacable pero tampoco inverosímil, aún a pesar de un primer cuarto de hora innecesariamente homosexual incómodo, que no me creo una amistad tan entrañable como quisieron retratarla. La contraparte femenina, personificada por Rachel McAdams, me pareció sumamente interesante por lo embrollado de su personalidad, provocando esa esperada chispa de revuelos hormonales que disparará gran parte de la trama.

En cuanto a la historia en sí, afectada por el acelerado ritmo que mencioné que no da tiempo para pensar sino simplemente disfrutar cuando haya que hacerlo, se beneficia de un delicado trabajo artístico que logra un atractivo visual bastante encantador. Sumado a la genial banda sonora del genial Hans Zimmer, escenas de acción más que memorables (algunas loables como la de las explosiones en super slow motion) y gags y diálogos inteligentes y cómicos, se forma un modelo comercial balanceado, quizás un poco más extenso de lo tolerable, pero finalmente entretenido y generoso en cuanto a exigencias de razonamiento por parte del espectador.

 

Acerca de Emmanuel Báez 2360 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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