‘Rocky V’, el legendario héroe contra todos

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No podemos reprochar a Sylvester Stallone por realizar una película de boxeo que tenga como tema principal las consecuencias negativas del boxeo. A pesar de su propia calificación negativa sobre la obra, no es una mala película, aunque es bastante extraña, como perteneciente a otra saga y no a la que dio vida a uno de los personajes más queridos del cine. Rocky cambió mucho en los últimos años, aunque mantuvo la misma esencia de ingenuidad de la primera película. Sin embargo, es el propio Stallone que se pierde en una trama absurda y ya no logra conectar con ese personaje que tanto le debe.

La intención era hacer una película que haga un fuerte contraste con las anteriores, que seguramente habrán instalado en la cabeza de la mayoría esa pregunta que todos nos hacemos recordando los títulos de acción de los ochenta y los noventa: ¿cómo podían estos héroes sobrevivir a tantos golpes? La vida real es mucho más bruta, así que imagino que Stallone quiso hacer algo un poco más realista, poniendo a Balboa en una situación que cambiaría su vida de forma contundente. Ahora el campeón debía enfrentar una realidad más dura, la de su propia salud deteriorándose ante los ojos de su familia.

El problema de la película es que Rocky no solamente se enfrenta a sí mismo, algo que es habitual desde la primera entrega, sino que esta vez se enfrenta a sus allegados, quienes sufren con él una crisis dura, producto de una bancarrota cuyo argumento no fue muy bien pensado. Además, su hijo adolescente se siente ignorado cuando Rocky empieza a entrenar a un prometedor joven cuyas ansias de convertirse en campeón sobrepasan a su humildad y su perspectiva sobre la vida. Por si no fuera poco, el excampeón vive siendo hostigado por un insistente promotor que busca convencerlo de regresar al ring sin importar los medios.

Mucho pasa en la película, y no todo pasa con fluidez o coherencia. Estaba bien claro desde el principio que Rocky nunca fue una persona brillante, y cuya victoria residía en su humildad y su simple deseo de ser alguien en la vida. En esta ocasión hay momentos donde realmente se lo ve estúpido, provocando un drama demasiado evidente cuya resolución también se hace predecible. La mayoría de las subtramas son interesantes, pero nunca se desarrollan con claridad, como la rebeldía de su hijo que parece ocurrir de la noche a la mañana, o la llegada de Tommy Gunn, que se convierte en un miembro más de la familia en un intercambio de puños.

Lo más interesante es el aspecto de la salud de Rocky, y es justamente el tema que menos se toca en la película, salvo al principio y luego al final, cuando este tiene su pelea callejera con su protegido. Una película sencillamente centrada en un Rocky peleando contra la fragilidad de la vida y la inexorabilidad del tiempo hubiera sido mucho más relevante, y hasta trascendental, pero no es la película que tuvimos. Lo bueno es que hay actuaciones muy acertadas, y el ritmo del director John G. Advilsen hace que el guion de Stallone sea menos pesado. Por suerte, no fue la última oportunidad de Rocky de probar ser uno de los personajes más memorables de la historia del cine, y con lo fácil que se volvió aplaudirlo y animarlo desde sus inicios, realmente no veo que esta quinta entrega haya sido tan mala como algunos dicen.

Acerca de Emmanuel Báez 2331 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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