‘Ricky Ricón’, la última aventura millonaria de Macaulay Culkin

Películas hay y muchas. Algunas nos dejan marcados de por vida y no dejan de asombrarnos sin importar cuántas veces las hayamos visto. Pero de vez en cuando, se estrenan otros dos tipos de cintas: las que injustamente quedan en el olvido y que cuentan con la misma riqueza artística que las más aclamadas, y las que alguna vez vimos y amamos cuando niños, pero con el paso del tiempo también las olvidamos sin darnos cuenta. Lo genial de ambas es que al revisitar esos filmes, nos damos cuenta el por qué amamos tanto el Séptimo Arte. Cada semana quiero rescatar cuantas películas de ese tipo sean posibles.

Tenerlo todo. Tal vez ese ha sido el sueño de más de uno, cuando deseamos algo y no contamos con los recursos suficientes para comprarlo. Ya sea por simple capricho o necesidad. Pero de vez en cuando, nos llegan historias con la moraleja de que tenerlo todo no significa que nuestra felicidad está garantizada, se necesita complementarla con algo más que bienes materiales.

Ricky Ricón comenzó como un cómic, publicado por Harvey Comics (creadores también de Casper) y en el que se relataban las aventuras de un niño de siete años que prácticamente tenía todo a su alcance. Su mascota era un dálmata llamado Dólar y su aliado el siempre fiel mayordomo Herbert Cadbury. El éxito del impreso duró por bastantes años (incluso creo que compartió aventuras con Scooby-Doo), por lo que Hollywood vio en él una oportunidad única para llevarlo a la pantalla grande haciendo uso de la estrella del momento en los años 90: Macaulay Culkin.

Dirigida por Donald Petrie (Miss Congeniality), Ricky Ricón es una divertida aventura que está injustamente calificada como una de las peores películas en aquellos años. Es cierto, tiene unos momentos WTF, pero la mayor parte de la cinta es disfrutable. ¿Cómo sería ir a una escuela de negocios?… así literal. Con una oficina compartida, jugando mini-golf, vamos, como lo hacen los hombres de negocios y sus egos insaciables. O tener su propio McDonalds, su laboratorio para experimentos, su montaña rusa, ser entrenado por el mismo coach de los Yankees de Nueva York, etc. Todas esas hilarantes situaciones complementan parte de la vida de Ricky, pero como en el cómic, a veces hace falta algo más: amigos. Y es chistoso, porque Ricky les señala a sus compañeros en la escuela que de lo único que hablan es de dinero, y que deberían divertirse más, ya saben, pasar el rato. Uno de ellos le responde: ¿Divertirnos?, el dinero es divertido.

Quizá el más grande acierto de la cinta es su elenco, más que la trama misma (ah sí, y el score angelical de Alan Silvestri). Muchos de los directores de casting actualmente deberían aprenderle algo a los de los años 90. Tenían un ojo bastante atinado a la hora de escoger a alguien que de verdad recreara la esencia de los personajes, sin importar si ese actor o actriz posteriormente llegara al estrellato. Mención a parte merece Jonathan Hyde (tremendo actor, ¿qué será de él?), quien casi se roba la película con su interpetación del mayordomo Herbert Cadbury, hablando latín, de dientes sensibles y peleando con tipos en prisión. Así de genial está.

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A pesar de lo divertida que resulta, Ricky Ricón nos deja muy en claro que de nada sirve tenerlo todo si no tenemos alguien con quien compartirlo, pero alguien que de verdad valga la pena, que nos admire por lo que somos y no por lo que lleguemos a darle. Quizá la moraleja sea algo cursi y un tanto trillada, pero no deja de ser verdad. Lo que más me gusta de la cinta es la filosofía que maneja Ricardo Ricón (un genial Edward Hermann): la verdadera riqueza de una familia no yace en la cantidad de ceros en las cuentas de banco, en las joyas o las barras de oro, sino en los recuerdos. En las raíces que realmente nos define como personas, es decir, la humildad.

Curioso es que esta película fue la última aventura como niño de Macaulay Culkin, después de el boom de cintas como Home Alone, The Good Son y My Girl, Ricky Ricón fue la despedida de este carismático niño que nos regaló geniales aventuras en la pantalla grande. No volvería a aparecer en los reflectores hasta 2003.

Los dejo con el trailer oficial.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles
Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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