‘Stoker’, inquietantes secretos y siniestros lazos de familia

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El artífice detrás de Stoker es Chan-wook Park, que debuta en suelo norteamericano tras hacerse de fama con su Trilogía de Venganza, y su visión de lo retorcido es lo más llamativo de esta película que tiene sus contratiempos, pero que en general es un gran ejercicio en la provocación de disconformidad e incomodidad. Su estilo único favorece una historia  de lazos prohibidos y personajes complejos revestidos de elegancia cuyas motivaciones ulteriores son vulgares, egoístas o simplemente malvadas, y estos a su vez se ven reforzados por el magnífico trabajo de un elenco comprometido con lo impúdico y lo inmoral de la historia.

La película está compuesta por planos que rompen el manual pero lo hacen entendiéndolo bastante bien primeramente. Park es un alumno de su propia escuela y sabe incomodar sin distraer de la historia ni de sus protagonistas, y no se contenta con una presentación modelo de sus personajes sino que emplea acertados trucos de edición para representarlos de forma que quede bien claro quién está realmente loco y quién es una simple víctima de las circunstancias. La historia está construida en un mundo bastante propio, alejado de cualquier conjunto de reglas de convivencia simplistas donde los valores morales están por encima de todo, y las pocas veces que hay una señal de vida externa, es solamente para enfatizar en la inhumanidad de su trama central.

Pero aún dejando de lado su distintiva naturaleza, Stoker no es más que la historia de una familia disfuncional. El padre acaba de fallecer en misteriosas circunstancias, dejando a una viuda insatisfecha desde hace años con la posibilidad de rehacer su vida, algo que es más una buena que mala noticia para ella. Pero la película se centra en India, la hija única de la familia que está saliendo de la adolescencia tras construirse una personalidad introvertida . Desde el principio nos relata sus diferencias con respecto a las demás personas, a quienes ve como si fueran lo más común del mundo mientras al espectador se le presentan pistas de cómo ella observa y analiza su entorno, y cómo cada mínimo detalle la hace añorar más algo o alguien que la rescate. La película parte con esta información desde su final, y luego retoma la historia desde el principio, cuando la vida de India cambia para siempre con la muerte de su padre y la llegada de su tío, quien esconde un macabro secreto.

Mia Wasikowska se luce como la joven India en la exploración de una vida casi inhumana que no distingue el bien del mal y sabe que pertenece a otro lugar donde las reglas de la sociedad no se aplican a su persona. Su caracterización de una chica desentendida de su ambiente es fantástico, muy a pesar de que el guion de Stoker resulta limitado aún con sus atrevidas ideas, lo que últimamente juega en contra de la puesta en escena fría que sugiere un desarrollo tétrico que no llega a concretarse del todo. La historia tiene sus momentos intensos de espeluznantes acciones y aún más escalofríantes reacciones, pero la mayoría de estos puntos están construidos alrededor de un misterio evidente y no tan ingenioso como pretende ser. El guion de Wentworth Miller engaña solo hasta cierto punto y luego simplemente se revela y lo hace demasiado pronto, haciendo que el desenlace llegue más rápido de lo esperado. Es una de esas raras ocasiones en la que a la película le faltan minutos para explotar más su alienada esencia.

Nicole Kidman interpreta a la madre de India, claramente ignorante acerca del rol de una madre, ya que no hace más que lamentarse falsamente sobre el poco cariño que compartió con su hija durante su crecimiento mientras esta se pasaba de caza con su padre. Su personaje es el único en mostrarse humano, aunque gracias al ojo de Park y la fotografía de Chung-hoon Chung, resulta irritante y se convierte en el protagonista menos interesante, lo que funciona perfectamente para resaltar la atención en India y Charlie, el misterioso tío interpretado por Matthew Goode. Está claro desde el principio que se trata de alguien bastante perturbado, aunque la interpretación de Goode realmente nunca llega a psicópata sino a una malformación entre desequilibrado y seductor. Por más bien que lo intente, cosa que se nota y se aplaude, es como verlo hacer de nuevo de Ozymandias de Watchmen, ya que replica hasta su mismo tono y sus mismas expresiones de demente superioridad.

Stoker se favorece también del piano de Clint Mantsell, que tiene vasta experiencia con lo prohibido y acompaña de la mano a la visión de Park. No se le puede negar para nada a la película su ambientación enajenada, su estructura hipnotizante y sus osadas ideas sobre lo normal, que logran que el hecho de masturbarse ante la muerte sea algo erótico y fascinante por la manera en la que está filmada. Es una historia dónde importa más el “cómo” sobre el “qué” o el “por qué” y cuya forma se vuelve arte a pesar del contenido no tan atractivo a simple vista. Wasikowska deleita con suma persuasión y lleva la obra a cuestas sin mucho esfuerzo, consiguiendo que la premisa de una vida inocente llegando a su final sea alucinante e inquietante al mismo tiempo.

Acerca de Emmanuel Báez 2386 Articles

Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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