‘Después de la Tierra’, M. Night Shyamalan entretiene de nuevo

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Era bastante obvio desde el principio que la nueva película de M. Night Shyamalan iba a ser lo más parecido a un trabajo por encargo por parte de la familia Smith que está intentando a todo pulmón que la carrera del joven Jaden Smith vaya hacia arriba lo más pronto posible. Para muchos es bastante irritante, y para otros -entre los que me incluyo- no podría importar menos siempre y cuando hagan películas buenas. After Earth es, a todas luces, una obra buena, ni más ni menos, y así, Shyamalan vuelve a entretener probablemente desde The Village.

Acá seguimos a Cypher Raige (Will Smith) y su hijo Kitai (Jaden Smith) en un accidente que termina en un aterrizaje forzoso en el planeta Tierra, mil años después de que haya sido abandonado por los varios cataclismos que lo llevaron a las ruinas. El planeta es ahora un gigantesco bosque repleto de animales que evolucionaron adaptándose al nuevo ecosistema, convirtiéndose en no más que una leyenda para los humanos que ya colonizaron otro mundo al que denominaron Nova Prime.

La historia arranca con una lógica explicación de los eventos que llevaron al abandono de la Tierra y la colonización de Nova Prime, en una pincelada bien directa y sencilla de cómo el hombre fue también adaptándose a su nuevo entorno, un lugar hostil donde habitaba una especie animal alienígena mortífera llamados Ursa, prácticamente ciegos, por lo que solo atacan cuando literalmente huelen el miedo. En esta temprana exposición, la historia se vuelve inevitable y rápidamente predecible, básicamente entregando el final en bandeja para cualquier espectador que esté esperando algún giro al estilo Shyamalan de los primeros años. Acá no hay nada de eso, ni un misterio, solo un desarrollo simple que funciona porque no pretende en ningún momento nada más que ser un divertimento desechable pero que se deja ver.

Disfruté lo suficiente de Jaden Smith en The Karate Kid como para seguirle la pista y acá no es ni impresionante ni aburrido, sino simplemente eficiente y correcto, lo cual ya es decir algo ya que su personaje es por momentos emocionalmente exigente sin llegar a extremos. La película se salva por la misma razón por la que flaquea, porque la historia reside casi enteramente en la interpretación del joven, cuya cambiante voz puede ser intolerable y cuyas expresiones pueden ser poco interesantes, pero gracias a un ritmo algo rápido, cortado con flashbacks y secuencias de acción sobrias, termina siendo agradable. De Will Smith no hay mucho que se pueda decir, pero creo que siempre será más adecuado para el cine de acción y derivados que para papeles de mucha carga emocional. Puede ser intimidante por una presencia imponente pero no por una caracterización marcada y que sea particularmente memorable.

De cualquier manera, como la misma dirección de un Shyamalan que se mueve bien -quizás como debería haber sido en The Last Airbender-, padre e hijo Smith están sencillamente buenos y el desarrollo de la película es el que requiere el guion, inspirado a medias con conflictos genéricos algo melodramáticos, momentos de suspenso esparcidos a lo largo de su hora y cuarenta minutos y efectos visuales bien realizados que sin embargo no llegan a tener más importancia de lo necesario. Es la clase de historia que podría haber funcionado perfectamente hace unos treinta años, aún con efectos especiales menos deslumbrantes, pero que a esta altura del género se anota como un melodrama de ciencia ficción con media energía.

Resalta sobremanera la banda sonora de James Newton Howard, uno de los compositores más brillantes de la última década que viene trabajando con Shyamalan desde sus primeros pasos, y que generalmente termina siendo el punto más alto de sus obras, con una firma indeleble que logra ensalzar hasta las escenas más insípidas de cualquier título, incluyendo este que no está exento de momentos sosos.

La ciencia ficción resulta convincente y hasta intrigante, aunque no se profundiza para nada en el funcionamiento de este nuevo mundo. No hay ninguna clase de trasfondo político ni social, conocemos poco o nada de la gente que vive en Nova Prime y no hay un atisbo de cualquier clase de ideología que pueda extraerse del breve encuentro con este ficticio futuro. Sí hay un claro mensaje ecológico y una crítica evidente a una raza humana que sigue destruyendo el planeta, pero tampoco hay un análisis ni una conclusión al respecto. La información que nos proporciona el guion firmado por Shyamalan y Gary Whitta es concisa y suficiente para lo que proponen y no hay forma de que esta película podría haber sido mejor en manos de alguien más con el mismo guion.

Al final, After Earth entretiene. Por más que el desenlace sea evidente a leguas y por más que no hayan sorpresas en el camino. Sin el giro típico de Shyamalan, que igualmente sella con su estilo, el último fruto del cineasta logra quitarle de a poco del banquillo de los rechazados.

Acerca de Emmanuel Báez 2264 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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