‘Warcraft’, un asombroso logro que se queda corto de tiempo

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El solo hecho de que exista una película como Warcraft muestra que todavía existe ambición en el corazón del Hollywood más comercial. Es claramente una película que hace todo lo posible por incluir a todo tipo de público, pero al final, es un producto destinado al éxito solamente en el nicho al que apunta más concentradamente. Es visualmente increíble, agregando un nuevo estándar para la animación vía captura de movimiento, y siendo ese su mayor logro y el deleite más relevante de la película, es difícil negar que es algo único, si bien tiene problemas que tampoco se pueden ignorar.

Uno de esos problemas es que el director Duncan Jones hizo una película a gran escala, algo épico y sobrecargado de detalles que invitan a conocer una historia que se escapa rápidamente de entre las manos. A diferencia de algunas películas de superhéroes de la temporada, Warcraft es una obra que se hubiese beneficiado muchísimo de una media hora más de desarrollo. Jones ya afirmó que definitivamente existe un metraje que tuvo que ser cortado por cuestiones de fuerza mayor, así que espero que se pueda concretar, en algún futuro cercano, una versión extendida.

Dejando eso de lado, realmente hay poco que reprochar, pero tengan en cuenta que yo soy alguien que conoce el nicho al que dispara la película. En algún momento jugué Warcraft y luego un poco más de World of Warcraft, y es un universo realmente fascinante creado por Blizzard Entertainment y sus diferentes guionistas y novelistas, que no tiene ninguna relación o parecido con otros universos de fantasía épica como El Señor de los Anillos, sino en el género y meros detalles que no valen la pena mencionar. Este es un universo de detalles infinitos y relatos fantásticos que realmente capturan al lector más desprevenido, y que se hayan atrevido a trasladar todo ese universo con mucha fidelidad visual es algo bastante loable.

Primero que nada, está la estética de la película, que imita casi a la perfección la estética del videojuego, algo que jamás había ocurrido en las adaptaciones de videojuegos en el cine. Quizás tome un corto tiempo acostumbrarse, pero Duncan Jones asume ese riesgo empezando la película directamente con los orcos y, más específicamente, con la mirada del héroe de la raza. El primer plano de Durotan es uno que marca de una vez, y sin preámbulo, todo lo que será la película de ahí en adelante. Es un plano poderoso y sumamente humano, ya que él está observando a su pareja, una orca de nombre Draka, que se encuentra embarazada. Ambos conversan acerca del futuro de su hijo no nacido, y es un diálogo sumamente interesante e íntimo que uno no esperaría de una película como esta, pero metiendo de lleno al espectador en esta situación, el director logra convencer de buenas a primeras cómo se verá el resto de la película.

Toda la secuencia con los orcos dura unos diez a quince minutos, y es una gran introducción a este mundo, con diálogos expositivos que creo que realmente no se podrían haber dado de una forma más sutil. A pesar de eso, es imposible desviar la mirada porque en ningún momento deja de ser asombroso ver a estas criaturas, con la forma que tienen, cómo se mueven, e imaginar más acerca de ellos sin que la película ahonde en detalles. El nivel de cuidado en el diseño de los orcos hace que Avatar se sienta como una caricatura de los años cuarenta, y esa fue una película que cambió el paradigma en la animación, así que esta realmente merece un lugar mejor, y espero que lo consiga con el paso del tiempo.

Luego la película pasa a Azeroth, el mundo de los humanos y otras especies que, en esta historia, solamente se presentan como para dejar claro que existen, aunque no aportan realmente nada. La trama de los humanos, centrada mayormente en Anduin Lothar, es la prueba de que Jones -fanático confeso de los juegos- está mucho más interesado en la historia de los orcos. El drama humano se ve afectado por un montaje que parece aleatorio. Hay tantos cortes extraños que la película parece descuartizada, dejando en evidencia que tuvieron que elegir a ciegas qué escenas extraer y qué escenas dejar para que el desarrollo tenga sentido. Eso y las actuaciones, que no son necesariamente malas, pero sí son acartonadas para lo que los personajes requieren. No tuve problemas con Travis Flimmel, que interpreta a Lothar, pero sí con la mayoría de los demás, en especial Paula Patton, que es insufrible como Garona, ya que no la siento cómoda en ningún momento con su papel ni con su aspecto de semi-orca.

Cada vez que la película se inclina hacia los orcos, es sumamente interesante todo lo que ocurre. Cuando Durotan y un grupo de orcos viajan a Azeroth bajo el liderazgo de Gul’dan, un poderoso brujo, el líder del clan se enfrenta al conflicto moral que supone tener que eliminar vidas inocentes para poder dar energía al portal que les hará pasar al otro lado. Su objetivo primordial es mantener con vida a su familia, pero para ello no existe otro camino que aceptar la muerte de miles de humanos, algo que no aprueba. Ese conflicto lo empuja a buscar una alianza con Lothar y las fuerzas del Rey, aunque la guerra inminente entre ambas razas que acaban de conocerse será más fuerte que los deseos de ambos bandos. Lo que me lleva a las secuencias de batalla, que funcionan la mayor parte del tiempo, pero cuando no lo hacen, son realmente irrisorios. En medio de un intenso y brutal enfrentamiento entre orcos y humanos en una emboscada, había momentos donde la coreografía parecía pensada el día anterior a la filmación, sin mucha atención al detalle.

El guion firmado por Charles Leavitt y Duncan Jones se esfuerza por conseguir un balance entre mitología y desarrollo de personajes, pero al mismo tiene que lidiar con un universo bastante inusual para lo que está acostumbrado el género en la pantalla grande, por lo que agregan situaciones ridículas como un indicio de una relación amorosa que es simplemente patética. Se pueden decir cosas buenas y malas de la película, pero algo que es irrefutable es que no se hizo nada en el cine así antes de esto, por lo que solamente su entrega total merece una ovación. Definitivamente puedo entender cómo sus falencias pueden tener un peso mayor para alguien que no tenga ninguna clase de conocimiento de este universo, pero creo que una mente abierta al menos aceptará que se trata de una experiencia extraordinaria, si bien podría haber sido mucho más que una experiencia visual si hubiesen tenido más tiempo para tomarse las cosas con más profundidad.

Acerca de Emmanuel Báez 2386 Articles

Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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