‘Un Espía y Medio’, una pareja dispareja en una comedia insuficiente

central intelligence

Las comedias de acción de parejas disparejas parecen salir diez centavos por docena, pero solo un puñado realmente funciona cada tantos años, aunque en esencia, la premisa siempre trae consigo cierta simpatía que es difícil arruinar. Por ejemplo, Central Intelligence tiene a Dwayne Johnson y Kevin Hart compartiendo pantalla, y ambos tienen una química genial, si bien el guion que tienen entre manos jamás es lo suficientemente interesante como para que la producción se eleve más allá de los adjetivos más comunes que se me pueden ocurrir. De hecho, por momentos se torna insoportable, generando un sinsabor que no desaparece fácilmente ni con el siguiente chiste forzado.

El problema principal con algunas comedias actuales es que parecen estar armadas alrededor de gags que son referencias a la cultura pop, y no bromas que nacen de la propia historia y del propio actuar de los personajes. Acá tenemos a Aaron Paul diciendo “perra” con la obvia intención de provocar risas por el guiño a su personaje en Breaking Bad, pero es una sensación superficial porque no tiene ninguna relación con la película y ni es fiel a su personaje. Ni siquiera parece haber sido de forma voluntaria, porque Paul luce desganado los pocos minutos que aparece.

Pero se trata de un género en sí mismo, en el que casi todo recae en las peripecias que atraviesan los protagonistas. El director Rawson Marshall Thurber dirigió antes We’re The Millers, y antes de esa hizo Dodgeball, pero la cuestión en esta comedia de acción es que requiere algo más que ese simple humor vulgar, en especial porque parece que tenían la intención de hacer algo un poco más profundo, ya que el personaje de Bob Stone (Johnson) era un chico abusado y humillado constantemente en la secundaria, lo que lo llevó a unirse a la CIA y patear traseros de toda clase de abusadores.

Al otro lado está Calvin Joyner (Hart), quien en la secundaria era considerado un alumno modelo. Líder de clubes y candidato a “tener más éxito” luego de terminadas las fases educativas y, aunque terminó casándose con su amor de adolescencia, se encontró aburrido trabajando como contador por el resto de su vida. Así que cuando llega Bob Stone a crear un caos necesario, se ve dividido entre no saber cómo actuar y dejarse llevar porque su rutina lo tiene casi entumecido. Hay corazón instantáneo entre ambos, y la interacción que mantienen es lo que hace que la película se mantenga a flote, pero el resto es demasiado genérico como para siquiera entrar en detalles.

Casi me dan ganas de que regrese la época en la que la improvisación en la comedia no era tan regular, y mucho del humor dependía de cómo se trabajaba en el guion, lo cual obviamente incluía a los mismos actores y comediantes. A menos que se trate de alguien con la sensibilidad de Shane Black, simplemente parece que estamos llegando a un techo en lo que se refiere a comedias de acción con parejas inusuales. Central Intelligence se aprovecha de su dúo principal, pero más allá de eso -ni sus cameos inesperados, ni su acción coreografiada-, no hay nada que valga la pena para continuar.

Acerca de Emmanuel Báez 2386 Articles

Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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