Reseña: ‘Toy Story 3’, de Lee Unkrich

Sabiendo que el niño Andy se prepara para ir a la universidad el vaquero Woody, el astronauta Buzz y el resto de sus amigos juguetes comienzan a preocuparse ante su incierto futuro. Efectivamente todos los juguetes acaban en una habitación llena de muchos otros juguetes, donde por ejemplo la muñeca Barbie conocerá al guapo Ken. Esta reunión de nuestros amigos con muchos más juguetes no será sino el inicio de un montón de trepidantes y divertidas aventuras.

La pregunta que ha estado recorriendo la red desde el estreno de Toy Story 3 es ¿Cómo los de Pixar logran que uno llore desconsoladamente por unos juguetes? La respuesta es sencilla: no son juguetes, al menos no “solamente”, son personas, son el reflejo de nuestra propia nostalgia y el deseo de una eterna infancia que sabemos ya se ha dejado atrás, aunque sabemos que gracias a ellos, es posible revivirlos.

Sergio Colmán ofreció un resumen de Toy Story 1 y 2 bastante adecuado como para entender la madurez y adultez de las historias de Pixar, relatos tan profundos y al mismo tiempo tan correctos para niños que uno no puede evitar desplomarse ante la basta creatividad y originalidad de sus creadores, así como su capacidad para provocar tantas emociones seguidas como montaña rusa. En Toy Story 3, logran generar un subidón de adrenalina y cambios tan bruscos en los estados de ánimo del espectador que es ineludible sentirse vulnerable.

Los de Pixar se volvieron a superar y una vez más empujaron el umbral de las emociones humanas para contarnos una historia tan vieja como la vida misma, y todo a través de unos personajes de plástico.

Por supuesto los cinéfilos más experimentados disfrutaremos mucho más que los niños, y no solamente porque la mayoría de nosotros crecimos con Toy Story y se siente como que hemos estado esperando 11 años por esta conclusión, sino por el tono tan oscuro que tiene la historia de una forma bien sutil como para no ser tan directa para los niños. Pero ahí está, de manera brillante, en el ojo caído del Big Baby y los planos en contrapicado que lo dejan como un verdadero Darth Vader. O el mono cuyos ojos saltan mientras alarma a los demás, o los flashbacks de Lotso y su antigua dueña completamente de noche, con tormenta y la cara del payaso que no ha sonreído en años.

Toy Story 3 es una película bastante lóbrega por momentos, entre tantas bromas espectaculares y escenas de aventura totalmente inolvidables, y eso lo convierte en una verdadera obra maestra.

Con respecto a los personajes, que hay tanto para decir, especialmente Ken, uno de los secundarios más brillantes de toda la factoría de Pixar que lleva consigo una de las escenas más hilarantes junto a su pareja Barbie. Buzz y su salida española es, como dirían ellos mismos, descojonante, y el romance con Jessie que solamente se sugería en Toy Story 2 funciona maravillosamente. Por supuesto, en esta película se coloca a Woody como el personaje más importante y querido, tal como lo fue al mismo principio.

La película tiene algunas fallas pequeñas, como el ojo de la Sra. Patata que queda un tanto forzado y parece más un parche incoherente para salvar una situación sin salida, pero se le perdona naturalmente visionando el conjunto completo.

Hay mucho que decir sobre Toy Story 3 que no sabría por donde seguir ni como ordenar las ideas, pero sólo agradezco eternamente a los de Pixar por regalarme una de las escenas más emotivas de la historia del cine, en un tercer acto brutal que arranca sin piedad las emociones más profundas del espectador.

Toy Story 3 es la película más grandiosa de Pixar a la fecha, y tengo la sensación de que quizás sea el verdadero techo de la compañía.

Acerca de Emmanuel Báez 2329 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D