‘Thor: Un Mundo Oscuro’, el universo Marvel se expande magníficamente

thor the dark world reseña

La primera película de Thor estuvo en las manos equivocadas. Por más interesante que pueda llegar a ser Kenneth Brannagh como director, Thor no era Shakespeare y su ojo estaba totalmente en otro mundo cuando filmó el título de Marvel. Por tal razón, la primera aparición independiente del superhéroe maravillosamente fornido y con cabellera de publicidad de shampoo fue bastante genérica, a pesar de su naturaleza rica en mitología que ofrecía en bandeja de oro la oportunidad de algo muy distinto. Un par de años y películas después, el universo cinemático de Marvel maduró bastante y la secuela  de Thor fue a parar a manos de Alan Taylor, que adquirió toda la experiencia necesaria tras su paso por Game of Thrones.

Thor: The Dark World es uno de los títulos más entretenidos e interesantes de la factoría Marvel, y parte de su magia reside en que ya no hace falta ninguna clase de presentación prolongada del personaje, por lo que uno puede meterse de lleno a su pulcro mundo de colores brillantes y armaduras imponentes sin mucha explicación innecesariamente forzada solo para que los más despistados se sientan incluidos en la historia. Por supuesto, hay un necesario pero breve prólogo, donde se introduce al nuevo villano y sus últimas intenciones, en una secuencia reminiscente a The Lord of The Rings donde también introducen una gran arma, aparentemente indestructible, y muestran cómo viejos ejércitos se enfrentan por su posesión y la salvación de los Nueve Reinos.

La voz de Anthony Hopkins y la aparición de Christopher Eccleston como Malekith son más que suficientes para que esta secuela arranque interesante. Eccleston se luce con lo que puede, a pesar de que lleva un montón de maquillaje encima y el guion no le permite ser un villano más allá de lo ordinario, pero su presencia es, como mínimo, diferente, y eso de por sí es algo importante en una película que pertenece a un universo más grande que su propia existencia, repleta de personajes con orígenes muy variados.

En esta continuación, Thor se encuentra lidiando con los efectos de la rebelión de Loki, lo que lo tiene recorriendo varios mundos, liderando batallas y enfrentándose a monstruos de aspecto temible, pero de fuerza risible frente al poder del gran Mjolnir. Todo sea por un poco de humor antes de que el nuevo caos se manifieste de forma inesperada, como es normal, por intervención humana descuidada.

Aquí es donde reaparece Natalie Portman y Kat Dennings como Jane Foster y Darcy, científica y asistente, respectivamente, aunque siguen pareciendo estudiantes de secundaria probando dispositivos tecnológicos fuera de su comprensión y escupiendo frases que ni ellas mismas parecen entender. Y porque lastimosamente hace falta el factor humano, o eso es lo que creen, es inevitable atascarse un poco con estos personajes poco interesantes que, típico de muchas películas de ciencia ficción, terminan salvando el día con aparatos de su invención cuyas explicaciones son vagas y pobremente desarrolladas.

Aún así, esta secuela tiene menos humanos y donde más resalta es en todo lo demás. Thor: The Dark World se divide entre la fantasía y la ciencia ficción con escenarios impactantes, una mitología más explorada gracias a diálogos bien trabajados y secundarios llamativos. Las secuencias de acción son lo más inventivo e ingenioso que vi en el cine en muchos años, aprovechándose de una trama que juega con la física y una dirección impoluta por parte de Taylor, es innegablemente estupendo cómo se desarrolla cada pelea, con personajes saltando de un mundo a otro accidentalmente, con un juego de portales que se vuelve alucinante y hasta se termina pronto.

Está demás decir que Chris Hemsworth también maduró desde su primera interpretación de Thor, aunque es Tom Hiddleston el que se vuelve a robar el espectáculo con cada mueca, cada risa y cada diálogo, haciendo suyo a Loki mucho más de lo que lo hizo anteriormente. Realmente es la primera vez que se lo puede apreciar más divertirse con el personaje, y su disfrute es el goce del público. Más allá de los ya conocidos, esta continuación tiene sus agradables sorpresitas, como una Rene Russo como Frigga que se mueve en combate tan bien como lo hacía en Lethal Weapon 3, sin necesitar ayuda alguna.

Da miedo analizar y ver cómo cada vez van subiendo más el listón con cada obra, pero es igualmente satisfactorio ver cómo aprendieron muy bien de sus errores iniciales y todo sigue un rumbo simplemente genial. Thor: The Dark World se toma el tiempo de contemplar su mundo, sus situaciones y el destino de sus protagonistas. La música de Brian Tyler es inspiradísima y tan mágica como cada escenario, acompañando con fantástica elegancia cada secuencia de introspección como de acción memorable. Esta película también tiene el mejor final de una de Marvel, con un cliffhanger sorprendente que dejará en jaque a cualquiera, invitando a ansiar una continuación que definitivamente se hará desear. Si no es el final de la película, será la escena entre los créditos lo que los atraerá al universo Marvel todavía más.

Acerca de Emmanuel Báez 2359 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D