‘The Imitation Game’, la historia detrás de la Segunda Guerra Mundial

the imitation game reseña dest

En la mayoría de los casos, los biopics sufren por un enfoque bastante lineal que hace que el drama resulte predecible y aburrido, y que dependa mucho de las personificaciones o la simpatía que puedan generar con la historia real. Pero las historias reales suelen ser más grises de los que nos quieren hacer creer, y las pocas veces que retratan los sucesos como fueron en realidad, resultan en algo que no es difícil de digerir. Tal es el caso de The Imitation Game, la historia real de Alan Turing y su pericia para ayudar a que las fuerzas aliadas puedan terminar la Segunda Guerra Mundial lo antes posible.

Matemático, criptógrafo, Turing ayudó a descifrar los mensajes alemanes enviados a través de frecuencias de radio fáciles de escuchar, pero imposibles de comprender, debido a que se encontraban cifrados con Enigma, una máquina de cifrado que usaron las fuerzas alemanes para comunicarse durante la guerra. Alan y otros expertos trabajaron durante mucho tiempo en una máquina que los ayudaría con las transcripciones y los descifrados, y es por eso que se lo considera el precursor de la informática moderna. En su vida personal, era gay, excéntrico, y tímido. Una combinación servida en bandeja de plata para una película biográfica.

La obra, por supuesto, como muchas del género, se toma las suficientes licencias creativas como para que sea narrativamente memorable, y deja de lado algunos detalles que solo podrían dilatar la trama. Lo entiendo, sucede en todos los biopics, que de otra manera podrían ser documentales, y son cambios necesarios, en muchos casos. Sin duda alguna, lo más llamativo de esta película dirigida por Morten Tyldum es que representa a Turing como alguien que padece de Asperger, cuando en realidad no hay registros de eso.

Pero Benedict Cumberbatch plasma su mejor Sherlock Holmes llevado al extremo, pero de forma agradable, y su carisma es más que importante para llevar adelante una trama con una estructura divida que salta entre tres tiempos: la juventud de Turing, cuando se revela su pasión por la criptografía y un compañero de estudios; su trabajo durante la Guerra y su relación con sus compañeros, y Joan Clarke, con quien tenía mayor afinidad; y, finalmente, un interrogatorio con un detective poco tiempo después de terminada la Guerra. Esta ida y venida funciona a veces, y en otras, puede ser contraproducente.

Y realmente festejo que me haya agradado Keira Knightley en el papel de Clarke, una actriz que generalmente encuentro soporífera. Canaliza acá una inteligencia sutil y su química con Cumberbatch es palpable hasta el punto en que se disfruta la amistad entre ambos personajes, así como las decisiones personales que toman para poder seguir trabajando juntos. Por otro lado, el siempre formidable Charles Dance, que vio el resurgir de su popularidad gracias a Game of Thrones, se luce como el antagónico Comandante Denniston (olvidaré que estuvo en Dracula Untold).

Matthew Goode, que tendría que estar en la mira de todos gracias a Stoker, acá queda en el papel secundario de Hugh Alexander, un campeón de ajedrez que ayudó bastante con Enigma, aunque su presencia se dio mucho tiempo después de lo que muestran en la película. Ya sea veraz o simplemente para aumentar los conflictos en la dramatización, acá toma una figura antagonista al principio, pero no tan dañina como para que sea fácil creer su posterior simpatía.

The Imitation Game cuenta con un buen guion que no se decanta sencillamente por mostrar los hechos, sino que entiende de las áreas grises del tema que toca. El equipo de Turing tuvo que tomar decisiones complicadas luego de descifrar los mensajes nazi, decisiones que no serían comprensibles para el pueblo. La lógica de sacrificar vidas humanas para ganar algo mucho más grande nunca fue más real, ni más trágico.

El mismo guion peca de varios clichés porque tiene muchas ganas de tornarse inspirador, pero sale soso con algunos diálogos que llegan a ser un poco vergonzosos. Al final de todo, una gran historia en bandeja es bien recibida y tratada, y a pesar de que no profundizan mucho en lo que sufrió Turing luego de la guerra, por ser homosexual, más que como una anécdota para el epílogo con una clara intención de melodrama, resulta en un homenaje sentido, que creo que consigue en hacer que una vida denigrada pero digna de ensalzar, reciba el respeto que se merece.

Acerca de Emmanuel Báez 2333 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D