‘The Babadook’, los horrores de un poderoso demonio interno

the babadook reseña

***Esta reseña contiene spoilers***

The Babadook es una de las películas de terror más poderosas que vi en los últimos años, y se debe a que la premisa esconde uno de los horrores reales más escurridizos e ignorados de nuestros tiempos. Todo empieza como algo simple, repetido, con un esquema de colores pesimista y convenciones cansinas del género, pero lentamente y con mucho ingenio va convirtiéndose en una exploración de un mal que acecha a millones de personas de todo el mundo, y que sigue siendo una figura oscura pocas veces discutida.

Amelia es una madre soltera, y su vida va dando tumbos mientras intenta mantener un trabajo que claramente tiene solo para pagar las cuentas y proveer para su hijo, Samuel. El niño, que está fascinado por la magia y tiene un DVD para aprender trucos, comienza a mostrar un comportamiento cada vez más problemático, y la incapacidad de ella de lidiar con la situación solo lleva a ambos a una espiral de horror familiar. Mucho se debe a que Amelia nunca superó la muerte de su marido, que falleció el mismo día que Samuel nació, y su situación actual se convierte en la detonante del problema subyacente.

La directora Jennifer Kent firma una obra maestra, adaptando un genial cortometraje titulado Monster que realizó en el 2005. Se aprovecha de clichés y los somete a un argumento sólido para desarrollar una alegoría brutal acerca de la depresión, que mezclado con las dificultades que puede atravesar una madre soltera, resulta en una experiencia más aterradora que cualquier monstruo sobrenatural que haya visto el cine en mucho tiempo. Pocas veces se ha visto una representación tan pavorosa de una enfermedad tan problemática.

Por supuesto, la labor de Kent es solo un pilar, y su elección para la madre y el hijo es bastante astuto, ya que se trata de dos actores con rostros bien particulares que refuerzan, como muchos otros detalles sutiles presentes a lo largo de la película, el tema de la misma. Essie Davis sobresale con una interpretación grandiosa e intensa, y consigue transmitir de manera inquietante una descomposición psicológica que la va destruyendo rápidamente. Noah Wiseman en el papel de Samuel es igualmente acertado, y su desempeño es encomiable.

Artísticamente, como muchos títulos de terror, se recurre a un juego de grises que, como dije al principio, parecen responder a una repetición ingenua de elementos típicos del género, pero una vez que se revela la verdadera razón del terror que acecha en esta familia, se comprende una inteligencia en cuanto a los detalles presentes. El libro del Babadook es solo uno de los tantos elementos brillantes presentes en la historia, así como otras señales que Kent inserta aquí y allá, intentando comunicar acerca de la monstruosidad que se esconde dentro de la protagonista y el daño colateral que causa el mismo. No por nada le da una fascinación por la magia a Samuel, que probablemente sueña con hacer desaparecer la maldad de su madre. Asimismo, la decisión de representar dicha enfermedad como una especie de espantapájaros macabro no es aleatorio, sino simplemente apropiado.

Pero como se trata de algo tan crudo y verdadero, se agradece la nota de esperanza. La depresión es una enfermedad cruel e incomprendida, y en la mayoría de los casos esto es producto de mucha ignorancia e indiferencia. Sin embargo, tiene control y muchas veces da espacio a llamados de auxilio. Luego de un fuerte enfrentamiento entre madre e hijo sobre los demonios internos que se manifiestan con tanto poder, Samuel le espeta a la madre que uno nunca puede deshacerse del Babadook, dando lugar a la secuencia más memorable de la película, que difícilmente dejará indiferente a quien esté interesado en ver más allá de las capas.

Acerca de Emmanuel Báez 2280 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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