‘Sully’, un héroe de verdad

“Estadísticamente hablando, sigue siendo la forma más segura de volar”, es la inolvidable frase que Superman le dice a Lois Lane luego de salvarla de una muerte segura. Chesley “Sully” Sullenberger no es un superhombre, pero ciertamente será recordado como un héroe, mereciendo cada letra de dicha palabra. Cuando los dos motores del Airbus A320 que pilotaba el 15 de enero del 2009 fueron destruidos por una bandada de pájaros, tuvo que forzar un acuatizaje ya que regresar al aeropuerto no era una opción viable. Al final, sus acciones salvaron las vidas de 155 personas, incluyendo los propios tripulantes. Ciertamente se trataba de un “milagro” necesitado en una ciudad que ocho años antes había sido testigo de uno de los atentados más grandes de la historia moderna.

La adaptación hollywoodense es un retrato fiel de la vida de un héroe aparentemente ordinario, de esos que no suelen convertirse en protagonistas de libros de historia, pero cuyas acciones son nobles e inspiradoras. Clint Eastwood toma una visión tranquila y objetiva de los hechos, presentando a un héroe que de la noche a la mañana se convirtió en una celebridad, sin quererlo, ya que solamente cumplía con su trabajo, según él mismo lo decía. Sin embargo, es también un hecho que su profesionalismo e instinto humano determinaron el destino de todas esas personas, por lo que fue perfectamente comprensible que haya sido transformado en un ícono de la historia de la aviación, ya que nunca había ocurrido algo semejante.

Tom Hanks, una vez más, prueba que puede ser cualquier tipo de héroe, aunque conquista el corazón americano con mayor facilidad cuando se trata de una historia real, quedando muy por encima de sus trabajos de heroísmo de ficción. Esta historia en particular tiene, tal vez de forma accidental, un factor humano muy trascendental. El proceso que le siguió al evento fue protocolar, como se esperaba, pero también algo hostil, ya que la comisión designada operaba bajo la noción de que Sully había cometido un error humano al decidir bajar el avión en el agua. Sin embargo, como logró probar después, las simulaciones no habían tomado en cuenta un tiempo crucial que solamente puede ser experimentado por un ser humano, uno que tiene que ver con la experiencia propia y el instinto, algo que las máquinas no poseen.

Esa es la cereza del guion firmado por Todd Komarnicki, que acierta estableciendo un relato fracturado que fortalece la historia, alternando entre todo lo que ocurrió durante el evento, después del mismo, y adentrándose también un poco en la historia propia de Sully. Este estilo podría parecer innecesario, pero está bien justificado para mantener a flote el drama hasta el final, mostrando por pedazos y desde varios puntos de vista distintos el acuatizaje forzoso, logrando transmitir una sensación angustiante durante toda la película, pero que el alivio del resultado final al cual llegó la comisión sea mucho más confortable. No creo que la película logre transmitir exactamente cómo se habrán sentido los pasajeros de aquel vuelo, pero sin duda alguna consigue estresar bastante con la representación de lo sucedido.

En el aspecto del procedimiento, es un verdadero deleite la atención a los detalles y la minuciosidad con la que muestran el trabajo de los pilotos dentro de la cabina, así como la investigación posterior, aunque esta es encarada más superficialmente en favor del drama personal de Sully. Aunque se trata mayormente de lo que él decidió hacer ese día, también resalta la labor de su primer oficial, interpretado por Aaron Eckhart con igual convicción, y así también de su esposa, interpretada por Laura Linney, agregándole la esperada dosis de intimidad y drama familiar a la situación, algo que no molesta en absoluto sino refuerza la narrativa.

Con apenas 96 minutos, es la película más corta de Eastwood, pero se siente como una duración exacta para la historia y cómo deciden contarla. Creo que muy pocas películas consiguieron estresarme tanto este año y al mismo tiempo hacerme admirar un trabajo cinematográfico digno de aplausos, al menos en lo que a “historias reales” se refiere, que suelen sufrir de un melodrama desmesurado con tal de apuntar descaradamente al corazón. Sully es sincera, sencilla, y lo que es más importante, un buen homenaje a un hombre realmente bondadoso, de esos que te hacen pensar en la frase de Superman, y el concepto real de heroísmo.

Acerca de Emmanuel Báez 2386 Articles

Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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