‘Spiderman: Homecoming’, el espectacular regreso del superhéroe arácnido

Yo estuve en el espectro no tan popular de los que disfrutaron las películas de Spiderman con Andrew Garfield, aunque no puedo negar que tenían sus serios problemas y que, en general, realmente no aportaron algo lo suficientemente novedoso como para que se defiendan a sí mismas. The Amazing Spider-Man fue básicamente una reproducción muy cercana a la primera película de Sam Raimi, y la secuela tuvo una sobrecarga de personajes y una trama muy desorientada. Simplemente no había otra forma de recuperar al personaje que no sea a través de Marvel Studios, que ya tienen casi diez años de experiencia construyendo una franquicia basada en el entretenimiento más directo. Por fortuna, los astros se alinearon y los contratos se firmaron, y hoy puedo hablar de Spider-Man: Homecoming como una de las películas más divertidas y emocionantes del superhéroe, bien pegada a la segunda entrada de Raimi, que permanece en el primer lugar para mí por ese aire clásico de Richard Donner que ya no existe en el cine de superhéroes actual.

Después de haber introducido al personaje en el MCU en la película de Captain America: Civil War, el director Jon Watts trae su sensibilidad indie a la mesa y le agrega algunos condimentos frescos a la mezcla, como una inspiración obvia en el cine de John Hughes, ya que este no es el Peter Parker que vimos anteriormente, sino uno mucho más apegado a los inicios del comic. Parker tiene 15 años y no es más que un adolescente lidiando con los conflictos de cualquier otro chico de su edad: estudios, amistades, y un flechazo adolescente por una chica de último año llamada Liz. Al mismo tiempo, pasa los días deteniendo a criminales comunes de Queens, evitando más responsabilidades familiares y educativas, esperando que Tony Stark se vuelva a comunicar con él para pedirle ayuda en alguna otra misión de los Avengers.

Sin embargo, Stark no hace más que evitarlo, y es Happy Hogan el encargado de su bienestar y disciplina, aunque la presencia esporádica de Tony es una palanca motivacional muy fuerte para el joven Parker, que solo vive con su tía May y no comprende de amor paternal. Esta falencia hace que la dinámica entre Parker y Stark sea muy interesante, como lo menciona el propio Stark hablando acerca de su propio padre. Aun así, su paso por la película es casi anecdótico y no influye más allá de tratar de darle algunas lecciones al joven Spiderman, que se encuentra sobrepasado por sus miedos y anhelos de una vida más grande de la que está preparado para enfrentar. Se siente ofendido por el ninguneo y está dispuesto a demostrar que es capaz de comportarse como un adulto y ser un miembro valioso del equipo de superhéroes más grande del planeta, aunque sus decisiones se ven influenciadas por sus emociones y no tanto por su notable inteligencia.

Esa característica adolescente hace que el personaje se sienta muy diferente a todos los demás miembros de los Avengers (y así también a la película misma), ya que su inmadurez contrasta demasiado bien con los conflictos más adultos que tuvieron las demás películas. No hay ninguna conspiración de gran envergadura ni un thriller político disfrazado de historia de superhéroe moderna. Es solamente un chico lidiando con los cambios bruscos que tuvo su vida y tratando de entenderse a sí mismo. Tom Holland es el rostro que necesitaba Spiderman, y encaja perfectamente en el arquetipo del joven más inteligente de lo que aparenta y a quien se le escapan las habilidades sociales más básicas para fraternizar con sus compañeros, pero cuya brújula moral está siempre ajustada, apuntándole el camino correcto.

Esa misma brújula lo empuja a tomarse muy a pecho la presencia de posibles traficantes de armas en su ciudad, descubriendo que efectivamente hay un grupo criminal lucrando con la fabricación de armas a partir de la tecnología alienígena que quedó luego del enfrentamiento entre los Avengers y los Chitauri en New York. Su líder, Adrian Toomes, parece estar al otro lado del espectro, aprovechándose de la necesidad criminal que está en alza, aunque sus motivaciones ulteriores indican que no se trata del típico villano con anhelos de grandeza o deseos de poder. Michael Keaton le agrega al personaje una dimensión más, evitando la maldición de Marvel de tener villanos unidimensionales y aburridos, y dotándole al mismo de una actitud intimidante más perspicaz.

La primera mitad de la película no es realmente sobresaliente, pero convence con su estilo más reservado. No hay grandes escenarios ni set pieces sobre producidos, sino situaciones más terrenales que enmarcan una historia mucho más cercana a los individuos que la componen. Hay una revisión ingeniosa y políticamente correcta de la mayoría de los personajes clásicos del universo Spiderman, desde el bully Flash, hasta los maestros, y los amigos cercanos de Parker. Jacob Batalon como Ned tiene brillantes intervenciones sin dejar de ser jamás verosímil, tal vez porque realmente interpreta a alguien de su edad. Lo mismo ocurre con Zendaya en el papel de Michelle, una chica más introvertida pero siempre presente en las situaciones más simpáticas de la trama, y Laura Harrier como Liz, el interés amoroso de Peter.

Increíblemente, seis guionistas firman la película, algo que suele ser una perdición instantánea para cualquier producción comercial de este tipo, pero de alguna manera que me encantaría saber en algún momento, el guion balancea a la perfección todos los elementos más importantes. Lo que es todavía más destacable, logra sorprender como ninguna otra película de Marvel lo hizo hasta ahora, subvirtiendo las expectativas del espectador y estableciendo con precisión el desarrollo de cada protagonista y cada situación, hilando abruptamente elementos que forman inesperados giros en la trama. Esta es una película que está constantemente empujando un poco más el tejido de la fórmula básica del estudio, sin fallar jamás en los ingredientes infaltables de la factoría Marvel. Hace reír cuando se lo propone porque las situaciones cómicas están plenamente justificadas, y hay secuencias de acción que nunca son desorbitadas.

Ver a Spider-Man en el cine nunca fue tan novedoso y entretenido como en Spider-Man: Homecoming. La mitología misma del superhéroe se ve exponencialmente enriquecida con su presencia en el MCU, lo que agrega elementos fascinantes como un traje tecnológicamente avanzado gracias a los toques de Tony Stark. A pesar de los guiños al “mundo exterior”, es una película enteramente suya, y es un deleite verlo crecer a pesar de las dificultades. Por si todo esto fuera poco, hasta lograron hacer la escena post créditos más ingeniosa de todas, tal vez desde la que pusieron al final de The Avengers.

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Acerca de Emmanuel Báez 2386 Articles

Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

4 Comentarios

    • Esta copiando dc jajajaja… y la película de el titere le copió a chuki por usar un muñeco diabólico,, y actividad paranormal copió a otras películas anteriores por usar fantasmas,,jaja,, y no soy fanboy de dc, amo las películas de los dos, pero lo de arriba ya fue una estupidez jajajs

    • Hasta ahora hay como 15 películas.. 2 más apunto de estrenar.. 6 series televisivas.. Todas ligadas a un mismo universo, la que esta creando Marvel.. Yo nunca habia escuchado que otra marca lograra algo parecido.. Te guste o no te guste.. Marvel esta haciendo historia..

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