‘Pueblo Chico, Pistola Grande’, Seth MacFarlane dispara sin pensar mucho

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Hay un problema en esto de hacer obras que apuntan a un nicho bastante específico como lo hace Seth MacFarlane y otros comediantes como Adam Sandler, y es que la mayor parte del tiempo se hace ridículo pretender criticarlos como si a alguien más le importara. Pero hay que recordar que estos artistas suelen hacer trabajos que pueden decirse que son para un público más amplio, como Ted, el primer trabajo de MacFarlane como director, que resultó ser una comedia tierna acerca de la amistad con buenos guiños al cine de los ochenta como Flash Gordon, donde queda en evidencia el amor que tiene el director por el cine de décadas pasadas.

En A Million Ways to Die In The West (o Pueblo Chico, Pistola Grande, si lo prefieren), se nota que Seth MacFarlane aprovechó una mayor libertad ganada para tirar un mayor repertorio de gags y chistes que no se animó o no le dejaron incluir en su primera película, bajo el mismo sello de Universal. Y ese es el problema de la propuesta, porque no se puede negar que la mayor parte del tiempo los personajes hablan sin parar como si fuera un monólogo, esperando que al menos la mitad de los diálogos peguen en algún lugar. En vez de disminuir la cantidad de bromas y pensarlas más cuidadosamente, la película es como una ametralladora de chistes con un contador tácito que se imprime en el subconsciente.

Y sí, algunos diálogos son hilarantes, otros son decentes, y otros pasan desapercibidos. Inclusive hay chistes explicados, y la aparición de Bill Maher, que literalmente es un breve stand-up en medio de la historia, es bastante terrible, aunque al menos se ríen de eso mismo unos segundos después. Pero así tampoco se puede negar que personajes con personalidades anacrónicas en medio de una comedia western es algo simpático por default, y tampoco es una mezcla de géneros usual, así que sería cínico decir que el humor repetitivo de MacFarlane cae mal simplemente porque sí.

La trama sigue a Albert Stark (MacFarlane), que es abandonado por Louise (Amanda Seyfried) y se encuentra desesperado por la ruptura, cuando aparece Anna (Charlize Theron), quien lo ayuda a ser un buen pistolero para poder ganar su corazón de nuevo. Lo que Albert no sabe es que Anna es esposa de Clinch (Liam Neeson), el pistolero más despiadado del oeste, que dentro de unos días llegará al pueblo junto a su mujer. Es un guion descifrable con dos dedos de frente, así que ni vale pensarlo demasiado. El chico se queda con la chica, el malo muere. Cómo sucede todo esto es donde la película sale airosa gran parte del tiempo, excepto cuando no.

Hay que tener en cuenta que MacFarlane viene haciendo un humor muy particular desde hace más de diez años, siendo el creador, y uno de los guionistas principales de Padre de Familia, así que al menos que uno vea la película predispuesto a pasarla bien, como mínimo, o conociendo sus salidas, difícilmente llegue a disfrutarla. Hay unos cuantos momentos desopilantes en la historia, y luego hay algunos que parecerían involuntarios como cuando el personaje de Neil Patrick Harris espeta una frase que popularizó en la serie How I Met Your Mother. Son guiños perfectamente planeados por MacFarlane, que sabe que a veces se consigue más humor siendo obvio que siendo sutil, y que eso no tiene nada de malo. Por supuesto, algunos cameos son brillantes, y otros, forzados.

La historia tiene sus momentos serios, especialmente cuando aparece Liam Neeson, que realmente debería hacer más comedia antes de hacer la décima de Taken o cualquier otro proyecto que imite la premisa con título distinto. Los secundarios como él son más interesantes porque hacen comedia a través de acción y con sus expresiones faciales, en vez de hablar y hablar buscando acertar al tercer intento. Neeson en particular es bastante simpático, y se ve un lado de él (o de su doble) que resulta en una de las escenas más hilarantes de la película.

Así también Theron es un golpe de aire fresco, e igualmente debería apostar más a un género como este, donde traslada fácilmente su naturalidad cautivadora. El elenco se completa con dos buenos secundarios, Giovanni Ribisi y Sarah Silverman, como los dos amigos de Albert que llevan una peculiar relación. Y así como el director ya está acostumbrando a su público, hay secuencias enteras dedicadas a los chistes de “yerba”, y una en particular que probablemente la escribió estando alto en ácido. Es indudable que se trata de un título que será mucho más disfrutado por sus seguidores, pero así como en Ted entregó una agradable historia de amistad sin mucha pretensión, A Million Ways To Die In The West podría haber sido más simpática de lo que es si se hubiera ahorrado unos veinte minutos de tiros al aire.

Acerca de Emmanuel Báez 2458 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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