‘Paraguay, Droga y Banana’, injusticia e impunidad abundan en documental irregular

Hay un comentario muy interesante que hace el periodista Carlos Martini en el documental Paraguay, Droga y Banana, refiriéndose al actuar de los medios de prensa con respecto al General Andrés Rodríguez, una vez que este asumió la presidencia de la república, tras la derrota de Stroessner. Martini comenta que la prensa fue cómplice del silencio, en lo que él considera fue un “acuerdo tácito” para que la imagen del nuevo presidente no se viera manchada, y permitiera al pueblo un breve descanso. Obviamente, no fue más que una sensación falsa de alivio, aunque muchos se durmieron en el camino y ya no despertaron hasta hoy.

Es uno de los puntos a destacar en el documental de Juan Manuel Salinas, que debuta como director de un largo con una obra que tiene en sus manos un sinfín de temas interesantes, partiendo desde la misma premisa -el origen de la narcopolítica-, y pasando por otras cuestiones que son sumamente relevantes a la situación actual del país en lo político y lo social, como la reacción de la prensa, las víctimas, y los políticos que se aprovecharon de los movimientos para meterse y quitar algo a conveniencia. Todos son temas interesantes, pero son tratados como un documental televisivo serial, y no a un largometraje de cine.

Con una duración de poco más de dos horas, Salinas recorre la historia de la narcopolítica en el Paraguay, y profundiza en las relaciones cercanas a Stroessner desde que tomó las riendas del país y lo volvió a hacer unos años después, asegurando un mandato de varias décadas, que conforman la parte más oscura de la historia paraguaya. Hay una innegable y loable audacia por parte del periodista, que se mete directamente con un pedazo de historia que probablemente algunas personalidades de la política no apreciarán en absoluto. Es un buen intento por despertar al público a reconocer el origen del problema, porque solamente conociendo el pasado se puede apuntar a un futuro mejor.

La tesis del documental justamente tiene que ver con la memoria, con conocer los errores del pasado para no repetirlos, y la crítica social es esencial porque la sensación de progreso es casi nula luego de conocer las historias que intervienen en la obra. Desde el relato de la Familia Melgarejo y su denuncia para tratar de recuperar las tierras que les fueron robadas para la construcción de pistas clandestinas, hasta la presencia de figuras políticas que hoy día siguen en el poder, y que es de público conocimiento que no son más que oportunistas deshonestos y criminales, que se aprovechan de la indiferencia colectiva.

Sin embargo, es un documental que en la mayor parte de su duración se siente televisiva, más como un reportaje de investigación, que podría funcionar más y tener un mejor trabajo en formato serial. Salinas obviamente está enamorado de muchas de sus ideas y archivos, pero no llega nunca a conseguir un valor cinematográfico real. Hay una voz en off que es bastante irregular, y unas animaciones que pertenecen a una recreación de noticiero o una película educativa, de esas pensadas para pasarlas en las escuelas, además de algunas falencias técnicas de sonido que se perciben con facilidad.

También recurre a clichés de noticiero cuando entrevista a algunas víctimas del estronismo, ubicándolas debajo de una banda sonora melodramática completamente innecesaria, lo que pone a estos relatos a la altura de shows de realities donde las emociones siempre se fuerzan en el espectador, en vez de dejar que las mismas historias tengan su efecto natural. Por otro lado, destaca la genial entrevista realizada a Salvador Ibarrola, que fue quien aprehendió a Joseph Auguste Ricord, en un relato que adquiere un tono cómico policial por sí solo, así como importantes intervenciones de otros académicos como el abogado Adalberto Fox, la periodista Menchi Barriocanal, entre otros.

El documental sufre de una falta de distancia en el departamento de montaje. Sus dos horas se sienten largas, aunque el contenido toma la posta por momentos. Es innegable que se trata de un tema tan complejo y actual, que se podría hablar durante muchas horas más, siempre aportando detalles más que sustanciales, pero para un estreno en la pantalla grande, requería de otros factores que no alcanza. A pesar de eso, vale aplaudir la osadía periodística, que es un arma más que importante en la lucha contra la corrupción.

Acerca de Emmanuel Báez 2332 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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