‘Mad Max: Fury Road’, máxima sobremarcha

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Con 70 años, George Miller volvió para dar una cátedra imperdible de cómo debe filmarse el cine de acción. Estamos hablando de un realizador cuya filmografía pasó de Mad Max: Beyond Thunderdome a la secuela de Babe, pero que aparentemente se guardó las mejores ideas para un posterior regreso, el cual no pudo haber sido en el mejor momento, cuando las herramientas en el cine evolucionaron solamente para que él pueda crear su obra maestra definitiva.

Mad Max: Fury Road es básicamente una persecución, desde el inicio hasta el final, son dos horas de acción frenética como no se vio jamás en el cine, y quizás no se vea de nuevo hasta que él mismo decida ponerse en la silla de director para la continuación, que asumo está en el tintero a pesar de que no hay nada realmente oficial hasta ahora. De cualquier manera, es evidente que plasmó una energía asombrosa en lo que acaba de firmar, porque esta propuesta poética de acción es de esas que dan ganas de volver a entrar a la sala ni bien termina la función.

Charlize Theron interpreta a Emperadora Furiosa, quien es realmente la protagonista de esta historia que casi relega a Max a un plano secundario, aunque igualmente relevante, ya que es el pilar de esperanza en este tormentoso mundo postapocalíptico que se volvió una pesadilla para toda mujer, como suele ser en esta clase de escenarios. Sin embargo, la pesadilla sexista que acá se detalla es realmente escalofriante, y eso se traduce en un relato feminista intenso, donde Theron lleva las riendas del futuro con una presencia física imponente.

Ella es la verdadera heroína, mientras que Max, interpretado por Tom Hardy, es un personaje reducido a un solo objetivo, la supervivencia, y cuya influencia en el destino de todos es totalmente involuntaria. Y eso es lo que lo hace loable, teniendo en cuenta que sus acciones son completamente comprensibles, sus decisiones de seguir adelante y apoyar la causa, aunque sea sin total convencimiento propio, generan suficiente emoción como para simpatizar con él, a pesar de que no llega a tener más de veinte líneas de diálogo en toda la película.

La misma sigue a Furiosa traicionando a Inmortan Joe y escapando con sus parideras, bellas mujeres que son usadas para la procreación de futuros guerreros. Cuando Joe se percata del engaño, envía a toda su flota para perseguirla, y en eso es arrastrado Max, que había sido capturado al principio y era usado como Bolsa de Sangre de un guerrero de nombre Nux, deseoso de salir al combate y probar su valía para llegar al Valhalla.

La mitología nunca fue tan rica y sustancial, y aún así se siente como que todavía hay mucho por explorar. De forma sutil pero inteligente, Miller deja lugar para más historias, con otras facciones presentes que podrían salir al paso ahora. Es increíble como con un guion tan escueto en diálogos se establece demasiado, como la crítica social de siempre que esta vez es verdaderamente apocalíptica, ya que Fury Road no es más que puro desierto, desalentador y agotador desierto, y por sobre todas las cosas, un duro golpe al patriarcado.

Mientras me hubiera gustado saber más de Max, que termina ayudando en contra de su propia voluntad, es digno de aplaudir que Miller haya aprovechado el escenario para dar poder a las mujeres a través de una premisa que no es descabellada, ya que es perfectamente comparable con la actualidad. Theron es grandiosa, y no solamente porque su personaje tiene un brazo de metal y una vestimenta steampunk fantástica, sino porque es una heroína en todo sentido, sin dejar jamás de ser mujer.

Así también, las “esposas” de Inmortan Joe son personajes bien delineados que no quedan en el fondo en ningún momento, sino que tienen acciones y diálogos importantes. Una de ellas se pasa preguntando “¿Quién mató al mundo?”, en lo que es la continua crítica al hombre en su sentido más bárbaro, quizás la única razón por la cual el personaje de Max no está del todo injustificado, ya que es el único que demuestra una cordura enterrada dentro de su locura.

Pero lo que sin duda alguna será más recordado de este reinicio de la saga, es la incomparable acción de Miller, que entregó una película de dos horas con aproximadamente una hora y media de persecución que jamás se siente cansina ni repetitiva, sino que va aumentando en emoción a pesar de que termina recorriendo los mismos caminos. Es lo que hace de la acción tan impresionante, que no va agregando nuevos autos de guerra o armas de la nada, sino que aumenta el riesgo a través de las decisiones de los protagonistas.

Nunca vi tanta acción en una película que llegue a un nivel completo de perfección visual. Nada nunca es difícil de seguir ni jamás un personaje aparece en pantalla con esa pregunta de dónde estuvo en el plano anterior, inclusive cuando el ojo de Miller se contiene a los planos medios para un combate cuerpo a cuerpo, todo está en cuadro con una coreografía llena de gracia, que no deja de ser emocionante. Ahí está la muestra de su experiencia, que no por nada dejó que una mujer fuera la editora de su película. Más mujeres deberían cortar la acción del cine de género.

Mad Max: Fury Road es algo sencillamente único. Es el premio absoluto de ver cómo Hollywood se pisa los pies cada año intentando hacer algo nuevo sin querer arriesgarse. Si bien lamento un poco no haber visto más de Max, y algunos personajes secundarios tienen arcos que merecían más trabajo, quedé completamente extasiado y satisfecho de todo lo demás, desde Theron, hasta la indiscutible genialidad de George Miller en conquistar la pantalla con un retorno sin igual. No hay un plano prescindible en lo que es un trabajo técnicamente excelente y narrativamente perfecto, y no hay de otra que anonadarse y reverenciar una obra maestra del cine de acción.

Acerca de Emmanuel Báez 2281 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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