‘La Leyenda de Tarzán’, el héroe cae de las lianas

the legend of tarzan

Si buscan datos acerca de la producción de La Leyenda de Tarzán, leerán que casi todos hablan acerca de la transformación de Alexander Skarsgård para el rol titular. Por lo que se puede leer, parece haber sido un duro entrenamiento que lo llevó a convertirse en el personaje, y como tal, es lo único verdaderamente resaltante de toda la película. Fuera de Skarsgård y algunos planos maravillosos, esta nueva visión del clásico personaje de la literatura norteamericana es un completo desperdicio de ideas, resultando en un producto sin corazón ni convicción suficiente como para siquiera entretener.

Después del emotivo trabajo que hizo David Yates con las últimas dos películas de Harry Potter, esperaba que pudiera dirigir con energía y aventura a uno de los héroes originales como lo es Tarzán. Sin embargo, hasta lo que debería ser básico en la película -Tarzán saltando de un árbol a otro usando lianas, entre otras cosas que lo hacen, pues, Tarzán- resulta lento, desanimado y, en ocasiones, simplemente aburrido. Con decir que con esos tres adjetivos cubro la cantidad de escenas en las que el personaje realmente hace sus acrobacias características ya se dan una idea del problema de la película.

La idea de la premisa es muy interesante. El guion es una adaptación vaga de dos historias de Tarzán en la que el rey de los simios es un aristócrata que vive en Londres junto a su esposa, Jane, luego de años de haber regresado de la vida en la jungla. Las aventuras del personaje son ahora cuentos para niños, aunque la vida en la ciudad está probando ser igualmente aburrida y lleno de burocracias y reuniones que no animan a ninguno de los dos. Es por eso que, cuando llega una invitación para regresar al Congo a ver cómo siguen las cosas desde que se fue, Tarzán se verá obligado a tomar la invitación, y llegar a Jane con él, aunque eso es algo que realiza en contra de su propia voluntad.

Margot Robbie interpreta a Jane, y su personaje está bien logrado, así como su interpretación del mismo. Se siente genuina, como alguien que alguna vez fue algo parecido a una damisela en apuros, pero que ya hace tiempo se convirtió en toda una heroína ella misma, pudiendo tener sus propias odiseas en la jungla. La historia de Tarzán como ya conocemos a través de varias películas anteriores -casi todas mejores a estas, en especial las de Johnny Weissmuller- se cuenta acá a través de flashbacks que empiezan bien, pero se tornan rápidamente repetitivos e innecesarios. Además, es un personaje tan popular, que no creo que hacía siquiera falta de meter absolutamente nada de su origen. Es un hombre que fue criado por simios -una clase ficticia denominada Mangani-, que conoció a una mujer, y luego decidió volver a la civilización.

Hago hincapié en eso porque la película interrumpe constantemente la acción para tirarnos un flashback que corta toda la energía que venía acumulando, lo cual ya es mucho decir porque Yates fracasa en emocionar. Solamente hay buenos momentos que salen de las páginas clásicas, y el resto del tiempo, hay poca acción que seguir de cerca, lo cual se siente mayormente decepcionante porque Skarsgård es idóneo para el papel y se lo ve realmente compenetrado con el personaje. Dijo en una entrevista que el motivo principal por el cual quiso hacer la película fue para impresionar a su propio padre, que es fanático de las películas de Weissmuller. Fue una declaración muy tierna que solamente lo puede admitir alguien con corazón. Es una lástima que esta producción carezca exactamente de eso.

Después están Christoph Waltz y Samuel L. Jackson, que a esta altura del campeonato están deambulando por Hollywood tomando el primer papel que diga “pensado para Christoph Waltz y Samuel L. Jackson”. No ofrecen absolutamente nada diferente a ninguno de sus trabajos anteriores, en especial Jackson, que ya simplemente parece tomar guiones que tengan anotaciones al pie de página del tipo de “aquí es donde Jackson debe decir una frase tipo meme de internet”. Es agradable verlos, pero son caracterizaciones genéricas muy por debajo de lo que realmente pueden concretar.

Finalmente, es muy difícil dejarse llevar con efectos especiales de segunda clase, que no tienen cabida en lo que pretende ser una superproducción. El diseño de los simios y toda la interacción con ellos es fascinante y se nota que trabajaron bien en los detalles, ya que hay muchos primeros planos que son muy creíbles. En los planos generales, la historia es otra, completamente, en especial en una escena donde una estampida luce particularmente ridícula cuando tendría que haber sido impresionante. A estas alturas, impresiona mucho más la estampida de ñus de El Rey León, y ya que estamos, entretiene mucho más la versión de Disney de Tarzán o, en todo caso, hasta resulta más memorable George de la Selva.

Acerca de Emmanuel Báez 2280 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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