‘La Cura Siniestra’, un thriller ambicioso pero innecesariamente largo

Hace tiempo que una película no me provocaba tanta rabia mezclada con excitación como lo hizo La Cura Siniestra, la nueva película de Gore Verbinski, acerca de un joven ejecutivo que es enviado a una remota locación donde existe un misterioso centro de rehabilitación, con el objetivo de recuperar a su jefe para poder terminar una importante fusión empresarial. Las mejores obras de Verbinski incluyen Rango, The Ring, la primera Pirates of the Caribbean, y los últimos veinte minutos de The Lone Ranger. Su carrera empezó con la desconocida, pero fantástica comedia Mousehunt, acerca de un ratón ultra inteligente que se convierte en la pesadilla de dos hermanos infradotados. Sin duda alguna, una carrera ecléctica, pero con una personalidad muy interesante.

Su nuevo proyecto, con una ambición de cine de terror de los años 30, y una producción encomiable en todo sentido, está a 40 minutos de ser una película grandiosa. Me encontré a mí mismo amando su primera media hora, odiando su dilatada mitad, y luego aplaudiendo de la emoción con su atrevido clímax. Tiene muchas fallas, pero es una película osada, y una de las producciones de estudio más extrañas realizadas en mucho tiempo, algo que ya vale bastante en un panorama donde los estudios apuestan mayormente por lo seguro cuando se trata de producciones similares. Sin embargo, cuarenta minutos ya es demasiado como para que los problemas narrativos de un guion no afecten el resultado completo.

Hay una razón bastante clara por la cual las mejores películas de Verbinski son las más cortas, y es que le cuesta mucho sostener el ritmo y el interés después de un rato, y si su guion no ayuda a mantener la concentración, termina repitiéndose a sí mismo. La Cura Siniestra empieza prometiendo un buen thriller de suspenso, y la fotografía de Bojan Bazelli suscita admiración por los escenarios cuasi-góticos que se van presentando, atrapando en el desarrollo temprano del misterio y ocasionando estupefacción por la belleza de varias escenas, ya sea por la peculiaridad de las situaciones o personajes, o sencillamente por los planos que llegan a ser excepcionales.

Dane DeHaan interpreta a Lockhart, en una gran decisión de casting por tratarse de un actor cuya fisionomía fácilmente se presta a este tipo de roles, de carácter frío y duro, pero con una mirada que esconde muchos secretos. El joven ambicioso tiene la intención de seguir escalando en lo empresarial, pero se ve obligado a embarcarse en una misión que decidirá su futuro. Una vez que llega al exótico lugar, que parece un spa para los ricos de la tercera edad, se topa con el doctor Volmer (Jason Isaacs, siempre idóneo para antagonista ambiguo), que responde con evasivas cuando se trata de la salud del jefe de Lockhart, a quien no encuentra después de varias vueltas. A pesar de mucho presagio prematuro, el joven sigue tratando de cumplir su misión al mismo tiempo que se cautiva con la presencia de Hannah (Mia Goth), la única chica en un instituto donde todos son casi ancianos, por lo que su existencia solo acrecienta el misterio.

Es una vez que se presentan todos los elementos principales de la historia, que la misma empieza a deambular en círculos. Para tratarse de una película de misterio, el resultado se hace demasiado evidente, aunque el personaje de Lockhart no logra sumar dos más dos y sigue recibiendo la misma respuesta y encontrándose con los mismos obstáculos. Luego de esto, se hace sencillamente difícil seguir al héroe, puesto que el espectador está diez pasos adelante ya haciéndose la cabeza sobre el desenlace. En el camino, es la peculiaridad de algunas escenas, en especial las que cuentan con la fascinante Mia Goth, las que seducen y atraen a uno hacia lo profundo, donde las ideas de Verbinski se vuelven más tenebrosas y atípicas para el género.

Desafortunadamente, la loable ambición se ve superada por los problemas con el hilo conductor de la trama, que quiere a toda costa atraer, pero solo repele por su endeble intriga que no tiene razón de ser tan dilatada. Hay visuales sobrecogedoras y tormentosas, varias de las cuales involucran a unas anguilas, criaturas perfectamente diseñadas para reinar en el género del terror. Al final, la película renace de entre las cenizas con una serie de escenarios escalofriantes y un enfrentamiento alucinante que evoca a clásicos del género, y con media hora menos, podría haber ingresado a esa lista y haberse convertido en algo grandioso.

Acerca de Emmanuel Báez 2386 Articles

Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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