Reseña: ‘Inception’, de Christopher Nolan – Parte 2

Esta segunda parte es un breve análisis de la propuesta narrativa de OrIgen y es recomendable que quien no haya visto la película no lo lea.

Hecha la aclaración, empezamos. Lo que parece sugerir Nolan en la última escena de la película es que puede que todo haya sido un sueño de Cobb y que probablemente sea él quien no haya despertado del sueño al no asumir la realidad y su esposa Mal, al suicidarse, sea quién realmente haya despertado. Esta premisa es interesante y la película contiene elementos que sugieren la idea.

Para empezar Cobb, apenas llega a su departamento después del trabajo Cobol y se sienta, hace girar el trompo sobre la mesa y toma el arma, poniéndose en predisposición para dispararse, hasta que es interrumpido por la llamada de sus hijos, lo que nos remite a la imagen de ellos, un flashback breve. Como elemento narrativo, estos constantes flashbacks parecen un subrayado redundante de Nolan, pero es coherente en el momento en que estos invaden la realidad de Cobb, o sea, son imágenes que  nos invaden sin aviso, como si estuvieran sucediendo ahí, esto se debe a que cuando aparecen existe una continuidad de sonido.

Luego, en Mombasa, cuando empieza la persecución, el primer hombre con el que Cobb tropieza le dice “¿Ya has despertado?” como un chiste. Luego, durante la persecución nos encontramos con una cantidad de transeúntes que casi actúan como proyecciones del subconsciente, siempre entorpeciendo el camino de Cobb mientras corre, así como el caso del mesero del restaurante, que casi por ningún motivo aparente se molesta con Cobb. Luego en esa misma secuencia Cobb se atasca en un pasillo que cada vez se hace más angosto, algo que remite a una figura típica de los sueños. Se suma a esto el plano aéreo que describe el lugar como un laberinto. Obviamente, que haya mucha gente en un lugar como ese y algún que otro conflicto de comunicación, suponemos es natural, pero Nolan no lo situó en esa geografía de manera arbitraria, sino para jugar con esta pérdida de la noción de lo real.

Luego de la secuencia de persecución Cobb se encuentra con Yusuf quien le muestra una especie de cuarto del sueño en el que varias personas están conectadas y en donde directamente le juegan a quema ropa a Cobb con sugerencias, como el anciano que le dice a Cobb “Vienen aquí para despertar. El sueño se ha convertido en su realidad. ¿Quiénes son ustedes para decir lo contrario?”. En seguida Cobb experimenta el sueño profundo de Yusuf y despierta confundido, va al baño y sigue viendo imágenes del sueño, tira el trompo para verificar y no llega a comprobarlo porque cae al suelo. Y lo más interesante es que  esa es la última vez que vemos tirar a Cobb el trompo en la película, hasta la escena final; la tan polémica escena en la que además, por una trampa visual de Nolan, vemos a los niños apenas crecidos porque  lo muestra con el mismo plano y genera intriga.

Para cerrar la sugerencia de que Cobb pudiera estar soñando tenemos su tótem, que además pertenecía a  Mal, por lo tanto, puede que si estuviera imaginando su peso y su misma validez dentro del sueño se perdería; este Tótem es arrojado al final y parece no caer hasta que cierra a negro, donde el sonido parecería sugerir que caerá, pero la manera y el tiempo que queda girando ya nos dice que puede no ser real. Además el desenlace de la historia parece muy sencillo ya desde el punto de vista de guión: todos despiertan en el avión, se escucha una voz que dice que en 20 minutos se aterriza, Saito hace una llamada y ya está, el abuelo ya espera a Cobb en el aeropuerto. Un poco fácil todo ¿verdad? Esto  nos pone a pensar si realmente Nolan lo solucionó de esa manera por una pereza o bien lo termina así porque efectivamente es un sueño. Yo opto por lo primero.

Ahora bien, el argumento talvez más contundente de que no es un sueño y que destruye cualquier intento de Nolan de engañar al espectador, tiene que ver con las reglas que el mismo ha impuesto a la narrativa:

Cuando los demás entran en el sueño de alguien, por ejemplo Yusuf, este último queda despierto, como guardián, cuidando a los demás mientras duermen. Y es así en toda la película; el primer sueño es de Yusuf (Dileep Rao), y mientras los demás duermen en la furgoneta, es él quien la maneja; el segundo sueño es de Arthur (Joseph G. Levitt), y es él quien queda “despierto” en el hotel y se encarga de cuidar a los demás; el tercer sueño pertenece a Eames, el falsificador, quién queda despierto mientras Cobb y Ariadna entran en el sueño de Cobb, en donde éste último muere supuestamente para ir al limbo. Esto significa que si toda la película es un sueño de Cobb, en el momento en que ellos entran en los sueños, el dueño del sueño debe quedar de guardián, obviamente no es el sueño de Cobb, porque él queda dormido, entonces no existe un guardián, y si existen en los casos que vemos en la película son personas diferentes; un hombre al principio en el tren y luego en el avión una mujer, la azafata. Por lo mismo no puede ser toda la película un sueño de Cobb, a no ser que las mismas reglas impuestas en ese sueño (que sería toda la película) sean creadas por él mismo o su subconsciente para no salir del sueño, lo que puede ser una alternativa pero sería una gran trampa.

De todas maneras, Nolan nos abre estas cuestiones y nos garantiza algo para debatir, lo que se agradece y de alguna manera enriquece a su obra, el problema es que para lo mismo se vale de ambigüedades poco efectivas, algo que no me cierra y me hace cuestionar su sinceridad como director. En fin, dejo abierto el tema para los que quieran aportar más. A esto yo tendría dos respuestas, por un lado es una trampa del director para hacerla mas interesante, viéndolo así como algo poco sincero. Por otro lado, lo que Nolan puede estar diciéndonos con esa ultima escena es “duden”. Que dudemos de todo, de nuestra realidad.

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