‘Guaraní’, un largo viaje de regreso a casa

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Guaraní cuenta la historia de Atilio e Iara, haciendo un largo viaje hasta Buenos Aires, pero la película tiene otros protagonistas que llegan a ser más relevantes. Los escenarios, los planos estáticos donde resaltan las rutas y las calles paraguayas, además del vasto río, un atardecer y un amanecer en medio de la nada, la añoranza, el propio idioma guaraní. Es una película de múltiples reflexiones acerca de corazones que extrañan y familias separadas y, en ese sentido, se convierte en todo un poema que no se puede simplificar a un solo tema.

La película de coproducción entre Argentina y Paraguay está protagonizada por Jazmín Bogarín y Emilio Barreto, que comparten más emociones en silencio que con palabras. Un abuelo conservador con tradiciones muy arraigadas y una adolescente arrastrada a una vida sin un pedazo importante de su existencia, ya que su madre se encuentra trabajando en Buenos Aires desde hace muchos años. La relación encuentra un conflicto cuando Iara descubre que su madre está embarazada de un niño, lo que motiva a su abuelo a viajar repentinamente a Buenos Aires, con la intención de que su nieto nazca en Paraguay.

Un nieto varón es todo lo que Atilio quiso, lo que termina por quebrar a Iara, que creció acompañándolo al trabajo y ayudándolo en el oficio, a pesar de tener otros sueños y otras inquietudes que no encajan con ese tipo de vida. El director Luis Zorraquín plasma una realidad latente con una comprensión exacta de lo que realmente es el sufrimiento de Iara, que se compara a lo que vivieron y siguen viviendo muchos niños y adolescentes en el país, especialmente en familias de escasos recursos. La realidad de la familia separada por horizontes lejanos es una que persiste porque presenta oportunidades un poco más optimistas para muchas personas, aunque trae consigo penas y disgustos que pueden marcar una vida.

Con una interpretación soberbia por parte de Barreto y un apoyo acertado por parte de la joven Bogarín, el dúo protagónico se embarca en una odisea que les depara momentos agradables y momentos penosos, todos fotografiados con una belleza pictórica que alienta a la reflexión a través de los silencios y las miradas. Es muy difícil no sentirse parte del viaje y experimentarlo así como Iara y Atilio, que llegan a conocerse bien en un periplo de varias paradas, con los cuales se cruzan con personajes que van alimentando o golpeando sus sueños.

Guaraní es una película gentil y sosegada, dibujada con situaciones que inspiran confianza y empatía, aunque en el fondo hay un sollozo familiar que se esconde porque no encuentra desahogo en ningún otro escenario. Iara llora solitaria en el baño de tanto extrañar a su madre, y Atilio resiente el peso de sus decisiones siempre mirando al horizonte, sin emitir una sola palabra, representando de forma brillante ese orgullo conservador de alguien que no logra conectarse jamás con los cambios del tiempo. Afortunadamente, hay un desenlace esperanzador, de esos que uno piensa que deberían ocurrir más a menudo, ya que la tesis final de la película es que no hay nada más importante que la familia, y los versos con los que llega a ese mensaje son agridulces, pero enriquecedores, como la vida misma.

Acerca de Emmanuel Báez 2280 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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