‘Gravity’, una emocionante obra maestra de miedo y esperanza

gravity dest

Lo único que me empujaba a mantenerme consciente momentos después del visionado de Gravity era la idea de sentarme a escribir sobre la película. De otra manera, podría haber sucumbido ante la montaña rusa de emociones, la desesperación, la angustia, y otra gama de sensaciones opuestas que había resistido durante el desarrollo de la historia, que a pesar de toda la ansiedad que genera, logra introducir momentos de grandiosa humanidad y situaciones de delgada esperanza para recordarnos que aún en el mas aterrador de los viajes, siempre puede haber una luz al final del camino.

Seguimos a la Dra. Ryan Stone (Sandra Bullock) y al Tte. Matt Kowalsky (George Clooney) en una misión alrededor de un transbordador espacial, y todo parece rutinario y dentro de la norma. La película arranca con un imponente plano de la Tierra y lentamente nos acercamos a nuestros protagonistas en un plano secuencia que anonada durante quince minutos seguidos, cuando el desastre llega y ambos astronautas se separan luego de que restos de un accidente satelital colisionen con su nave. La secuencia es increíble en todo sentido y es solo el principio de una película estructurada de esta manera para no dar espacio al respiro sino hasta cuando es realmente necesario.

Hay pocos elementos en el desarrollo de Gravity, pero no hay nada de sencillo ni simple en la obra. El director Alfonso Cuarón consigue mantener la atención con todo lo que tiene a su mano, y aún cuando eso es simplemente la infinita negrura del espacio, es imposible desviar los ojos hacia otra cosa. La brillante ejecución es el resultado de un trabajo conjunto que no deja entrever fallas que valgan la pena mencionar, donde resaltan la interpretación magistral de Bullock y el acompañamiento acertado de Clooney, además de la banda sonora de Steve Price que funciona maravillosamente para eludir el problema del silencio en el espacio. Aún así, hay un diseño de sonido que llega de forma ahogada cuando los protagonistas interactúan con algún objeto o algo se desintegra con extrema fuerza cerca de ellos, y esto suma para que la sensación de peligro siga creciendo.

El resto de la película es una serie de secuencias donde Cuarón sigue probando la resistencia de sus actores, haciéndolos girar sin control, sofocándolos y retando al espectador a que aguante cada golpe o vuelta como ellos lo hacen, pero comprende a la perfección que es igual de necesario intimar un poco con ellos para que la odisea se sienta todavía mas impresionante. Aprendemos del personaje de Clooney a través de su simpatía mientras intenta contar anécdotas acerca de su carrera como astronauta, y luego de la catástrofe, cuando ambos comienzan a recorrer un largo trazo de espacio para llegar a otra nave, conocemos la historia de la Dra. Stone y qué la llevó a estar en su posición.

La ineludible empatía que se genera en estas terribles circunstancias deriva en una experiencia asombrosa de la cual es realmente fútil intentar escapar, y Cuarón sabe perfectamente como mantener el ritmo y emocionar hasta cuando no ocurre absolutamente nada. Es un logro mayor teniendo en cuenta que ya en el primer plano secuencia deja en claro lo que propone, arriesgándose a que el resto de su película no supere la emoción de la subida inicial. Pero se supera con creces y conquista fácilmente cualquier escepticismo que uno podría tener por la premisa y su extraordinaria ejecución.

Gravity roza los noventa minutos y su duración es tan perfecta como todo lo demás. Debido a la naturaleza de la historia, no esta exenta de una invitación a la reflexión espiritual, lo que podría alejar un poco al publico enamorado de la vacuidad del espacio y la ausencia de alegorías o menciones religiosas durante la mayor parte de la obra, pero es indiscutible que la película lo tiene todo ganado, y lo que pueda dejar abierto a debate, es igual de sensacional. Irrefutablemente un título que pasará a la historia por todo lo que ofrece, visualmente poética gracias a la fotografía impoluta de Emmanuel Lubezki y narrativamente trascendental gracias a un guion firmado por Alfonso y Jonas Cuarón, con un plano final de la Escuela de Terrence Mallick que será recordado como uno de los mejores planos finales de la historia del cine.

Acerca de Emmanuel Báez 2364 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D